martes, 18 de octubre de 2016
Libro YO SOY TÚ LA MENTE NO DUAL-Capitulo 2 (Segundo Escrito)
LA COMPRENSIÓN Y LA TOMA DE CONCIENCIA-
Capitulo 2 (Segundo Escrito)
Sobre el Sueño En los sueños, los sentimientos y las sensaciones surgen exactamente igual que en la vigilia.
La mente no puede diferenciar los sueños que tenemos cuando dormimos y cuando estamos despiertos.
Para la mente todo es real, y esa realidad se refleja en nuestro cuerpo. Por eso, el Curso nos dice que nadie puede despertar de un sueño si no piensa que él es el soñador.
Lo que yo piense, lo que yo sienta con relación a un acontecimiento o a una relación… para mi mente eso es real.
Por tanto, hacer suposiciones no es una buena manera de elaborar proyectos ni de tomar decisiones.
Esa frase que dice “Nunca supongas nada de nadie; primero averigua y luego actúa” es un consejo maravilloso para no tomar decisiones de las que más tarde haya que arrepentirse.
Estamos soñando constantemente, cuando dormimos y en estado de vigilia, y no somos conscientes de que nuestros sueños siempre son el reflejo de unos programas inconscientes que proyectamos por doquier allí donde nos encontramos.
Dejar que fluya en tu mente la energía que lleva todo el conocimiento, todo el saber, todas las soluciones a tus problemas imaginarios te permite vivir en un estado para mí maravilloso llamado incertidumbre.
El estado de incertidumbre te permite vivir la vida, dejar que esta suceda a través de ti. Te permite tener plena conciencia de que todo tiene un sentido y un para qué.
El azar solo es una elucubración mental basada en la creencia de que todo está separado. En este estado permites que tu mente se aquiete, lo que significa no pensar en buscar soluciones, sino en dejar que se te provean. Este estado mental de incertidumbre te lleva a preguntarte: “¿Eres tú el hacedor?” Comprendes que hay algo que está experimentando y gestionando la experimentación de la experiencia en nosotros.
Hay una cita atribuida a Buda: “Los eventos suceden, las acciones se ejecutan, pero no hay un individuo que sea su hacedor”. Un curso de milagros nos lo dice claramente en el apartado “No tengo que hacer nada”. En él se nos recuerda la dificultad que tenemos para dejar de identificarnos con nuestro cuerpo. Se nos enseña que nunca se puede tener una experiencia del cuerpo ahora mismo; es su pasado y su futuro lo que hace que nos parezca real.
En este estado mental de incertidumbre, la mente se aquieta, se calma, y te permite convertirte en un observador de los acontecimientos.
Como no hay suposiciones, empiezas a ver las cosas como nunca antes las habías visto.
Todo está claro, todo se te muestra en la situación. Ves que los sucesos tienen una correlación y un sentido. Cada cosa está en su lugar, la experiencia se experimenta en todos y en cada uno.
Todo está relacionado en función de la apertura de la conciencia de los que están involucrados en la situación.
El Curso * nos dice que, en toda situación, cada uno hace el papel que le corresponde; nadie está allí por casualidad, por azar ni por mala suerte. “Toda situación que se perciba correctamente se convierte en una oportunidad para sanar al Hijo de Dios”
(T-19.I.2:1). Cuando empiezas a convencerte de que tú no eres el agente que ejecuta tus acciones, el sentido del yo empieza a desmoronarse. Empieza un proceso de desidentificación como entidad separada; este es el kilómetro cero del desmoronamiento del sentido del yo.
Que una situación sea dolorosa o placentera es consecuencia de un proceso mental llamado identificación. Cuando me identifico con alguien o algo, lo estoy haciendo mío, pues mi mente no-lineal es incapaz de separar el sujeto del objeto.
Para ella, todo está unido y tiene un significado.
Cuando observo una situación y me convierto en testigo de ella con una mente aquietada, puedo ver lo que realmente sucede.
Si me identifico mente lineal caigo en la trampa de la dualidad, y entonces aparecen en mi mente el sujeto bueno y malo.
En una mente en la que no hay identificación mente no-lineal nunca se percibe el dos, solo se ve el uno.
Es una mente que no separa el día de la noche; es una mente que sabe que, sin uno, no existe el otro. No ve el dos, ve la expresión de lo mismo en distintos aspectos o situaciones. No hay efecto sin causa. Lo importante es colocar el efecto en el lugar adecuado, pues de ello se deriva la plena comprensión de todo cuanto sucede en nuestras vidas. “Cuando se disuelva tu individualidad no verás individuos en parte alguna, solo el funcionamiento que acaece en la Conciencia. Si lo pillas, es muy fácil de entender.
Si no, es de lo más dificil. Si se entiende bien, es muy profundo y muy simple. Lo que estoy diciendo no forma parte del conocimiento espiritual común”.
Creer que tus dolores y tus enfermedades están causados por el cuerpo te hace vivir una realidad en la que buscarás la solución fuera de ti. Creer que la causa de todo ello está en tu mente te hace vivir otra realidad que tú sí puedes cambiar.
Lo que te impide despertar es creer que tú no eres el soñador del sueño, que tú no eres la causa de todo cuanto te acontece; creer que naciste con un programa en blanco y que estás en un lugar y con una familia por casualidad. “Lo que les confiere realidad a los perniciosos sueños de odio, maldad, rencor, muerte, pecado, sufrimiento, dolor y pérdida es el hecho de compartirlos.
Si no se comparten, se perciben como algo sin sentido” (T- 28.V.2:1-2).
El milagro no hace nada, solo te devuelve la causa, y esto te permite liberar al cuerpo y dejar que se cure.
Por eso, sin saber muy bien por qué, solemos decir: “Esto ha sido un milagro”. Una mentalidad milagrosa es la que sabe a ciencia cierta que la causa de todo lo que te ocurre se halla en ti mismo: en tu mente consciente y, sobre todo, en tu mente inconsciente. Hacer actos cada vez más conscientes te permite llegar a un estado cercano al conocimiento. Este es el preludio del estado de despertar, que tiene lugar tanto en mendigos como en reyes, y está muy lejos de toda disciplina espiritual.
Los sucesos llamados milagros o milagrosos pertenecen al dominio de la mente no-lineal. Esta mente deja de culpar, de proyectar en los demás la causa de sus vicisitudes y de sus males. Esta mente vive en la comprensión, en la ausencia de miedo y de culpa. Es un estado de aceptación total. No hay un tú y un yo, solo la experiencia que se complementa, y a cuyo movimiento se le puede llamar el baile de Shiva.
La vida es una danza en la que los bailarines son atraídos por fuerzas complementarias que dan sentido a su existencia y a su proceso de despertar. Para ello, hay que destruir la dualidad.
Esto es lo que significa el baile de Shiva: es la danza cósmica de la divinidad en la dualidad, de la Consciencia en la conciencia, del Yo en el yo/tú, para volver a la plena conciencia del Yo.
El buscador espiritual
La espiritualidad es el aspecto de la psique humana que está abierto a más interpretaciones.
En muchas disciplinas supuestamente cientificas la espiritualidad es obviada con el peregrino argumento de que no es cientifica. Parece que todos, o casi todos, olvidan que desde el principio de los tiempos, en la antesala de lo humano, siempre se miraba al cielo.
Aquello que no se comprendía se le atribuía a alguna deidad, a algún poder superior.
Aquí se inició la búsqueda de lo trascendente, este ir más allá de las razones fisicas.
La ciencia —no sin motivo— busca explicaciones plausibles que demuestren que todo tiene una razón de ser, una causa. Perfecto. Entonces surge la pregunta: “¿Cuál es el inicio de Todo? ¿De dónde surge esta energía primigenia? ¿Por qué esta creencia desmesurada en un Ser o en un Poder que está presente por todas partes? ¿Acaso es ilícito pensar que el orden que percibimos, la inteligencia que apreciamos por doquier, tiene que surgir por el principio de inclusión lo grande contiene a lo pequeño de algo Superior, llamémosle Inteligencia, Consciencia o Divinidad?”. Ser un buscador espiritual es dejarse llevar por un irrefrenable pensamiento y sentimiento de pertenecer a este Todo.
Desde el principio de los tiempos, se han buscado caminos para intentar comunicarse y conectar con esta Sabiduría Suprema.
Las escrituras que denominamos sagradas están llenas de encuentros con ángeles, con seres superiores, divinidades, profetas que hacen de intermediarios entre aquí y allá todo ello, con la mejor intención, y nos ofrecen variedad infinita de temas, métodos, rituales, logias, religiones, etc.
La espiritualidad se ha convertido en descriptiva, en un hacer o no hacer, en un comer o no comer, en rituales más o menos dificultosos, en una variopinta liturgia que se ha de seguir para que uno pueda sentirse espiritual.
Esto nos ha llevado a la dualidad de que hay cosas que son espirituales y otras no. Aquí el ego se alegra y engorda como no nos podemos ni imaginar. En nuestra demencia, hemos hecho cruzadas santas, hemos invocado a nuestros dioses para que nos ayuden a vencer al enemigo, como si el enemigo no perteneciera a la misma Inteligencia Suprema.
Un mundo de locos dirigido por locos. Como se suele decir, “Ciegos conduciendo a otros ciegos”.
El Tú pregunta: ¿Ganar dinero no es espiritual? El Yo responde: La espiritualidad no es hacer o dejar de hacer.
No son las acciones las que te hacen vivir la espiritualidad.
Lo auténticamente espiritual es la intención con la que haces algo. Para responder a tu pregunta, te diré que ser espiritual con el dinero es ganarlo para tu familia, para tu comunidad, para tu empresa. La acción de ganar dinero siempre está dentro de un contexto. Esto es lo importante. No es lo mismo ganar dinero para crear abundancia en tu sociedad, que ganar dinero para tener más, o simplemente porque tienes miedo.
Ser espiritual es dar siendo consciente de que dando es como recibes; de que no hay nadie a quien dar, solo te puedes dar a ti mismo.
Cuando das para obtener, estás en la dualidad, en el miedo; entonces te quitas a ti mismo, porque tu intención es obtener. ¡Cuántas personas hacen cosas por miedo a perder el cariño de los demás! He visto abuelos que dan dinero a sus nietos porque creen que así se aseguran su cariño. »Un ejemplo maravilloso es el del creador de Facebook, Marc Zuckerberg, que ha hecho una donación del 99 % de sus acciones para obras sociales.
¿Dirías que esto no es espiritual? »Crear riqueza y bienestar es una maravillosa forma de expresar la espiritualidad; la especulación empobrece a las personas y las aliena.
Tu pregunta queda claramente respondida, querido tú.
La disciplina espiritual, por tanto, lleva implícito que hay que hacer algo para alcanzar algo. Creer en un camino es vivir en la dualidad, en el hacer, en la separación, en el dolor, en el sacrificio, en el destierro del Edén.
La espiritualidad que domina la mayoría de las mentes se basa en la creencia de que estamos desterrados por nuestros pecados. Para algunos, decir que somos uno con todo es un auténtico sacrilegio, y no dudarían en matarte si estuviera a su alcance y no estuviera penado por la ley.
Entonces empieza lo que David R. Hawkins llama hacer el circuito: leemos textos sagrados, visitamos a algún gurú, vamos a lugares energéticos, cambiamos de ropa, de comida, de religión, hacemos viajes espirituales a algún ashram, como yo los hice en su día… Y al final el maestro casi me saca a patadas, porque estaba olvidándome de quién soy proyectándome en él.
Se me había olvidado lo que me dijo: “Ve y enseña quién es el auténtico maestro”. No hay maestros; solamente un camino para expresar y vivir la espiritualidad. Tal como expone David R. Hawkins en su maravilloso libro Dejar ir, lo único que hacen todas estas prácticas y muchas otras es reforzar el yo, el ego espiritual. Esforzarse por ser espiritual alimenta la creencia de que hay que hacer algo para conseguir aquello que anhelamos, pero no sabemos muy bien qué. Aquí el ego espiritual compara constantemente, busca la manera de diferenciarse de los demás, haciendo más y más cosas que solo sirven para sentirse especial. Se habla de conseguir la iluminación, el dharma, el despertar, y casi nadie sabe de lo que está hablando ni lo que es realmente este proceso. El ego se disfraza de espiritual como una manera sutil de sobrevivir: de esta forma, puede seguir existiendo en la Eternidad.
Buscar la iluminación es la excusa para poder diferenciarse de los demás, y lleva al buscador espiritual a una manera más sutil de comparación, en la que puede decir al otro: “Es que todavía no estás preparado”. Es una forma de decir claramente que no estás a su nivel. Así el ego se cree mejor, superior, especial en este escenario de espiritualidad plenamente diferenciada por sus ritos, alimentos, poses, monumentos, dioses.
Es una serie de fantasías que ayudan a fragmentarnos en partes, en modelos, en soluciones, en caminos; en fin, una demencia. “La denominada autorrealización consiste en descubrir por ti mismo y para ti mismo que no hay ningún yo que descubrir”. “Cualquier cosa en este mundo que creas que es buena o valiosa, o que vale la pena luchar por ella, te puede hacer daño y lo hará. No porque tenga el poder de hacerlo, sino únicamente porque has negado que no es más que una ilusión, y le has otorgado realidad” (T-26.VI.1-2).
Una maravillosa oportunidad que nos da la vida para hacer este trabajo espiritual consiste en afrontar las catástrofes de la existencia siendo conscientes de que son experiencias del Ser en Sí Mismo a través de uno.
Esta es una oportunidad de oro, una oportunidad de transformación. Estas vivencias, por dolorosas que sean, nos abren a otros estados mentales que nos permiten ampliar nuestra conciencia, convirtiéndose así en las experiencias transformadoras que nos llevan a cambiar creencias y valores, a ver de otra manera el mundo que nos rodea.
Hagamos un paréntesis para reflexionar: En el día de ayer, 13/11/2015, la barbarie azotó una vez más a la humanidad.
En este caso, el escenario fue París, la flor de Europa.
Un atentado terrorista sembró el pánico, el miedo y la muerte en esta maravillosa ciudad que a todos nos pertenece un poco, y a mi mujer y a mí quizás un poco más. Nuestra hija está casada con un francés y vive allí. Están esperando una hija, nuestra nieta, que nacerá aproximadamente a mediados de diciembre.
El corazón me dolió, y me uní a la mente y al Ser de todos aquellos que estaban sufriendo este episodio de sus vidas.
No caí en la trampa del ego de dejarme llevar por la ira y la cólera. Toda experiencia nos pertenece a todos y a cada uno.
Todo tiene una causa y vivimos sus efectos. La intransigencia y el fanatismo que recae sobre cada uno de nosotros es la proyección de un estado de conciencia.
Esta es una magnífica oportunidad de pasar a la acción, de analizarnos a nosotros mismos: “¿Qué es lo que tenemos que cambiar para poder vivir en un mundo en paz?”.
Las cosas no suceden por casualidad.
Los enfrentamientos entre culturas, razas o religiones son el caldo de cultivo del ego. Creerse mejor o peor que alguien es la máxima del ego, que se apoya en la jerarquía de valores, en la creencia en la carencia, y por ello lucha para obtener.
Piensa que si él tiene, tú pierdes.
Es la lucha de la sin razón en la que se halla inmerso el mundo actual, que es muy pequeño. Hay países que se creen con derecho a imponer sus leyes y sus creencias, motivados por oscuros intereses económicos.
Vivimos en un mundo donde miles de millones de personas carecen de lo mínimo para alimentarse. Creamos sistemas desiguales, sistemas de sometimiento.
Con los movimientos desordenados del capital provocamos desplazamientos humanos que no se recuerdan en otros momentos de la historia.
Los estados se creen con derecho a intervenir en otras zonas o en otros países poniendo como excusa el orden y la libertad, cuando en realidad hay otros intereses.
Me deja anonadado lo corta que es nuestra memoria.
Solo recordamos lo que ocurrió ayer; nos olvidamos de lo que el primer mundo ha sembrado y sigue sembrando en todo el orbe. No entendemos por qué somos víctimas, pero permitimos genocidios con la excusa de que no nos competen, y cuando nos tocan de cerca queremos matar a todos los que nos causan daño. Trabajamos sobre los efectos y no sobre las causas. Ahora todos los países quieren acabar con la guerra que asola un país maravilloso que tuve la suerte de conocer a fondo porque nadie se siente seguro. Las preguntas siempre son las mismas: “¿Por qué se ha esperado hasta ahora para hacerlo? ¿Por qué después de tanto dolor, sufrimiento y muertes? ¿Tenemos realmente que sufrir para poder cambiar?”. Freud decía que arreglar cosas en el mundo no cambiará nada y, por lo tanto, no tiene ningún sentido hacerlo si no nos ocupamos de la causa subyacente.
Él siempre enfatizaba que el inconsciente es irracional y no respeta las leyes del mundo. Cualquier decisión que tomemos para cambiar el mundo no funcionará realmente mientras no vayamos a buscar la causa subyacente que está en nuestras mentes. Si nos creemos mejores que los demás, que la gente que hace cosas malas, estamos en la misma demencia de ellos; mejor dicho, en la demencia del ego. Por eso la historia se repite una y otra vez. Aplicamos las mismas soluciones a los mismos problemas, soluciones que se alimentan de la separación, de la creencia en una jerarquía de valores que, a su vez, están alimentados por la creencia de que nuestras mentes están separadas.
Ser espiritual no tiene que ver con la forma, no es una conducta, es una experiencia del Ser a través de Él Mismo en Sí Mismo, experimentándose como dos.
Es verse a Sí Mismo en el espejo de Sí Mismo. La orientación profunda de la experiencia de la dualidad lleva a verse a Sí Mismo en una pluralidad de manifestación infinita para experimentar la Grandeza del Todo y de cada uno de los que conforman este Todo. Para saber que Soy, me proyecto en una pluralidad de Mí Mismo a fin de poder experimentarme y tomar plena Consciencia.
Cuando despierto, sé que todo lo que me rodea soy Yo, y que el teórico Tú también soy Yo en otra manifestación. Yo soy el que roba y el robado; yo soy el santo y el pecador; yo soy el deseo y el castigo; yo soy lo femenino y lo masculino; el que juzga y el juzgado; el maestro y el alumno; el padre y el hijo.
La mente se libera porque reconoce: “Nadie me está haciendo esto a mí, sino que soy yo quien me lo estoy haciendo a mí mismo” (T-28.II.12:5). Se podría decir que hay dos despertares: El primero sería el despertar en el sueño. Sigues soñando que tienes una entidad a la que llamas yo y le pones un nombre.
A este proceso UCDM le llama estar en el mundo real.
Los personajes siguen estando en su lugar, pero ahora tu percepción ha cambiado, pues te ves a ti mismo en ellos.
El segundo, y en este caso no hablo desde el yo Enric, sería la muerte de la individualidad. El yo muere.
Tienes plena conciencia de que ese yo es algo vacío, alimentado por una conciencia que, al conectarse plenamente con la Consciencia, desparece.
Un ejemplo sería la muerte del yo en la película Lucy, cuando entrega toda la información en un pendrive.
Cuando le preguntan “¿Dónde estás?”, responde: “En todas partes”. En su libro 2+2=5, el doctor Kenneth Wapnick dice 10 : “Recordemos siempre que el amor es Unidad.
Incluso si encabezamos una sublevación política, podemos hacerlo amorosamente si no convertimos en malvadas a aquellas personas contra quienes nos estamos sublevando”.
Reflexión: siempre tendemos a proyectar el odio y la culpa inconscientes hacia el exterior. El fanatismo de toda índole refleja este juicio interno.
El Curso nos dice: “Lo único que necesitas hacer es ver el problema tal como es y no de la manera que lo has urdido” (T-27.VII.2:2).
El YO Una sola conciencia la Consciencia fluye a través de toda esta infinidad de formas, y lo que sucede en cada una de ellas, incluyendo la mía, carece en verdad de relevancia.
Hay que cooperar de todo corazón con lo inevitable.
Uno se da cuenta de que este yo, este Enric, no existe, es la expresión de una ínfima parte de una Energía que se expresa a sí misma en Sí Misma. Ya no existe la necesidad de controlar, de hacer planes, de tomar decisiones.
Todo es una concatenación de sucesos que siguen una línea de pensamientos, como un hilo de Ariadna que conduce sin remedio a un final que cada cual cree que es real.
Este final es el fin de la experiencia, pues la Consciencia, una vez se experimenta en infinidad de posibilidades, retorna a su seno a medida que esas partes de Sí Misma despiertan, dejando de creer que ellas crean la experiencia para Comprender que no son parte de algo, sino un todo en vibración con un Todo.
Llegado este momento, esta llama de Consciencia se pregunta: “¿Debo seguir en el mundo de la experiencia?”. La respuesta es que no puedes elegir estar o no estar. Tienes que comprender que este despertar forma parte de la experiencia misma, de la experiencia de Todos.
La persona que crees ser, la persona que se identifica con el cuerpo, no es más que una ilusión psicológica.
No existe un Enric; es solo una proyección, un estado de conciencia, no la Consciencia misma.
La conciencia se identifica con todo lo que cree ser: deseos, pensamientos, objetos, personas, nacionalidades, etc.
Todo aquello de lo que uno es consciente no es el Yo.
Por eso hay que dejar de identificarse con todo lo que nos rodea y con el cuerpo. Estás aquí, en este momento, en esta vivencia, en esta experiencia, simplemente para trascenderla y liberarte, para hacerte Consciente, para que todas las partes de este Todo despierten de este mundo de dolor, sufrimiento, enfermedad y muerte.
Al final, uno descubre que todo lo que actualmente considera como sí mismo incluyendo el ego y la mente no es Consciencia, es sencillamente conciencia de uno mismo en diferentes cosas.
Lo que es real no muere. Lo que no es real nunca vivió.
Cuando sabes que la muerte le sucede al cuerpo y no a ti, simplemente observas tu cuerpo decaer como si fuera una prenda de ropa usada. Lo que tú realmente eres es atemporal y se encuentra más allá de la vida y de la muerte.
El cuerpo vivirá lo que sea necesario. No es importante que viva mucho. El Tú: Entonces, ¿el miedo a la muerte? Es cierto que el binomio cuerpo/mente está experimentando dolor y sufrimiento en el proceso de vivir la vida. Envejecer conlleva los achaques propios del deterioro del cuerpo gracias a la entropía, y ciertamente pueden provocar miedo.
Morir con dolor, abandonado, en soledad, obviamente puede inspirar miedo. La experimentación de la muerte no existe, pues el Ser que eres no puede morir.
Lo que muere es la experimentación en este mundo, y según la conciencia que haya desarrollado este yo experimentará otras realidades allí donde la Consciencia decida experimentarse a Sí Misma. El estado de Comprensión El estado de Comprensión es un saber. No es conocimiento, no se puede expresar con palabras porque es una forma de ver lo que te rodea.
El observador ya no decide con su pensamiento, simplemente atestigua. Lo hace con un instrumento increíblemente poderoso, una mente liberada del apego y del deseo, una mente que solamente puede ver y percibir que todo está intrínsecamente unido. Es una mente que no juzga, que sabe que todo lo que ve es la expresión de distintos niveles de despertares, de distintos estados de conciencia, que se atraen unos a otros para vivir ciertas experiencias de dolor acumuladas durante eones de culpabilidad inconsciente, para así poder liberarla.
La cosa Enric sabe que lo que expresa no es suyo. También sabe que lo que cree comprender no es la Verdad, y que lo que ve está muy lejos de la auténtica Visión.
Que su ver es un percibir, una proyección de sus apegos, de sus verdades, de sus programas, de su estado mental. Se ha dado cuenta de que su percepción está muy influenciada por su estado emocional, y de que estas emociones que son el vehículo de la mente, que dirigen la mente misma no permiten resolver los problemas. Comprender nos lleva a un estado de quietud mental, a no buscar, a saber que aquello que necesitamos saber se nos dará en el momento preciso, porque todo es Consciencia expresándose al mismo tiempo en diferentes estados mentales.
El estado de Comprensión está muy lejos del lenguaje, de la emoción, del pensamiento y hasta de la experiencia.
Uno no puede definir el Amor, solamente puede vivirlo y expresarlo.
Tenemos una pequeña parte de Consciencia manifestándose en nuestra conciencia.
Venimos a este mundo con programas aprendidos, con identificaciones creadas que compartimos con todos.
Y como somos muchos por no decir todos los que nos vemos sometidos a esta experiencia, creemos que nuestras verdades son eso, verdad.
Hay una verdad que todos deberíamos aceptar: por muchos que sean los que piensen igual y por muchos que sean los que crean la misma cosa, esto no hace que sea verdad. Cuando uno llega a un estado de Comprensión, no hace falta preguntarle nada, porque sencillamente no sabrá contestar.
Es un estado que lleva a la acción, un hacer sin hacer, pues no es una voluntad separada la que hace, sino una fuerza que actúa a través de uno.
Las cosas, los eventos, las experiencias simplemente suceden para ser vistas, integradas, comprendidas y después soltadas.
La Comprensión que se expresa con palabras y pensamientos, como en el caso de todo lo escrito aquí, es dual, y por tanto no puede ser la Verdad. Son flechas que dirigen tu mente en una dirección, que te permiten reordenar tus pensamientos, darles coherencia, en un mundo donde cada polaridad tiene su complementario.
La Comprensión equilibra estas polaridades, no dice que una sea mejor que la otra. Sencillamente se da cuenta de que cuando miramos un paisaje, las sombras son fundamentales para poder percibir sus formas y sus fondos. Llegará un momento en el que aprenderás que no hay nada que tú puedas hacer para alcanzar un objetivovo, un deseo, o algo que quieres que suceda. Comprenderás que has vivido en la ilusión de que haces algo para que suceda algo, y quizás lo consigas después de muchos esfuerzos, pero al final te preguntarás: “¿Es esto lo que quería? ¿Es esto lo que realmente deseaba?”. En este momento, puedes darte la oportunidad de soltar, de dejar ir, para que la vida se experimente a través de ti y en todo lo que te rodea.
Te dejarás llevar por un mar de energía que sabe perfectamente cuál es tu lugar en este mundo de ilusión que muchos creen real. Sencillamente estarás despertando a un estado de comprensión que te liberará de los apegos que te hacían sufrir.
Sabrás que todo es efimero, que todo es intrascendente y que la propia muerte del cuerpo es una suerte de experiencia para poder liberarnos de este pesado y sufrido sueño que es la vida, y que creemos que es Vida. Quién despierta del sueño Si solo existe la Consciencia expresándose a Sí Misma en Sí Misma en todo lo que vemos y soñamos, entonces, ¿quién es el que sueña, si el soñador que creemos ser no existe como tal?
Si no existe el otro, si no existe el tú, si solamente es la Consciencia expresándose en infinidad de particulas de conciencia, entonces, en realidad, ¿alguien o algo sueña?
La posible respuesta sería: la conciencia es la pequeña parte de la Consciencia que cree estar separada y, al creerlo, crea la separación.
Pero como la separación es imposible, su realidad es el sueño, y de aquí surge la entidad que se alimenta de esta creencia: el ego. Por eso el despertar no es un hacer, es un deshacer, es una desidentificación, es un desaprender, es un convertirse en observador/atestiguador de una realidad virtual que la mente vive por no decir sufre al identificarse con el cuerpo/mente, que en mi caso se llama Enric.
En la medida en que esta conciencia aumenta por la simple razón de que cada vez se hace más Consciente, irá desapareciendo el apego a las cosas del mundo para convertirse en una experiencia de vivir en armonía con todos y con todo.
Dicho de otro modo, la Consciencia, que por definición está despierta, se está observando a Sí Misma en un estado de sueño. Se ve a Sí Misma viviendo la experiencia de No-Ser, lo cual le permite SER. Por todo ello, puedo deducir que es la Consciencia la que decide despertarse a Sí Misma del estado onírico en el que está viviendo. Conclusión: el sueño en el que creo estar viviendo terminará en un momento mediante lo que muchos llaman la Gracia.
Nadie puede despertarse por sí mismo, porque este último paso lo da la Consciencia Misma. Para favorecer este paso es de vital importancia saber lo que nos dice el Curso:
“Tú no puedes despertarte a ti mismo.
No obstante, puedes permitir que se te despierte.
Puedes pasar por alto los sueños de tu hermano.
Puedes perdonarle sus ilusiones tan perfectamente, que él se convierta en el que te salva de tus sueños” (29.III.3:2-5).
Se nos enseña que, ya que vivimos en el mundo de la dualidad, esto nos permite vernos a nosotros mismos en el otro, y todo aquello que perdonemos nos lo estamos perdonando a nosotros mismos. Por eso cobra pleno sentido la frase del Curso que dice: “Mediante tu regalo de libertad te liberas tú”.
Todo lo que haces al otro te lo haces a ti mismo.
Tus juicios recaen sobre ti, porque el otro eres tú.
Tú nunca estás con nadie, siempre estás contigo mismo a través del otro que llamas tú.
Al final, no hay unos pocos que despiertan y muchos otros que están dormidos. Es la Consciencia viviendo diferentes estados, a los que llamamos estar dormido o despierto.
Nada más. El Ojo que todo lo ve, lo que ve, lo ve a través de tus ojos.
Todo es muy simple “Nada real puede ser amenazado.
Nada irreal existe. En esto radica la paz de Dios.” Un curso de milagros (Introducción 2:2-4) No hay nadie aquí, el mundo no existe. El cuerpo parece existir, pero no existe ni por un instante. Tú no eres un cuerpo y jamás lo has sido. Veamos lo que dice UCDM sobre el cuerpo: “El cuerpo no puede proporcionarte ni paz ni desasosiego, ni alegría ni dolor. Es un medio, no un fin.
De por sí no tiene ningún propósito, sino solo el que se le atribuye” (T-19.IV.B.10:4-6).
“Atribuir la responsabilidad de lo que ves a aquello que no puede ver, y culparlo por los sonidos que te disgustan cuando no puede oír, es ciertamente una perspectiva absurda” (T-28.VI.2:1).
“Si ves a tu hermano como a un cuerpo, habrás dado lugar a una condición en la que unirse a él es imposible” (T-19.I.4:3).
“No hay ni un solo instante en el que el cuerpo exista en absoluto.
Es siempre algo que se recuerda o se prevé, pero nunca se puede tener una experiencia de él ahora mismo. Solo su pasado y su futuro hacen que parezca real” (T-18.VII.3:1-3).
“El cuerpo es algo externo a ti, y solo da la impresión de rodearte, de aislarte de los demás y de mantenerte separado de ellos y a ellos de ti.
Pero el cuerpo no existe. No hay ninguna barrera entre Dios y Su Hijo, y Su Hijo no puede estar separado de Sí Mismo, salvo en ilusiones” (T-18.VI.9:1-3).
El héroe del sueño es el cuerpo: “El sueño del mundo adopta innumerables formas porque el cuerpo intenta probar de muchas maneras que es autónomo y real.
Se engalana a sí mismo con objetos que ha comprado con discos de metal o con tiras de papel moneda que el mundo considera reales y de gran valor.
Trabaja para adquirirlos, haciendo cosas que no tienen sentido, y luego los despilfarra intercambiándolos por cosas que ni necesita ni quiere. Contrata a otros cuerpos para que lo protejan y para coleccionar más cosas sin sentido que él pueda llamar suyas. Busca otros cuerpos especiales que puedan compartir sus sueños. A veces sueña que es un conquistador de cuerpos más débiles que él. Pero en algunas fases del sueño, él es el esclavo de otros cuerpos que quieren hacerle sufrir y torturarlo” (T-27.VIII.2).
Lo que alimenta la ilusión de la separación y todas las ilusiones es la creencia de que tú no tienes nada que ver con todo lo que te ocurre, con las causas que percibes como responsables de tu dolor y de tu sufrimiento. Aquí, en este mundo dual, solamente hay una apariencia de cuerpo y una conciencia que anida en él. Esta conciencia, como vengo explicando, es una parte de la Consciencia que se proyecta en un mundo de ilusión, con unas leyes que lo gobiernan para vivir una experiencia de separación, y así poder reafirmarse a Sí Misma cuando se reúna consigo Misma. No hay nada aquí que exista por sí mismo. Basta con observar todo lo que te rodea, la increíble armonía y equilibrio que lo mantiene todo unido.
Cuando uno de los habitantes de este mundo produce un desequilibrio, sea en un sentido o en otro, todo el sistema se tiene que reajustar. Hasta en el mismo mundo dual, el mundo de la separación, es evidente que todo está intrínsecamente unido.
Hay que vivir en el mundo con esta conciencia. No hay nada que tengas que hacer para lograr algo; no hay nada que debas llegar a ser, que debas purificar. Vive con profundo respeto hacia todo lo que te rodea, con la conciencia de que no hay nada externo a ti porque tú formas parte intrínseca de este Todo.
No hay nada que puedas hacer a los demás que no te hagas a ti mismo. Quizá no veas las consecuencias de tus actos porque estas se manifiestan en el tiempo; la creencia en el tiempo es la gran trampa del ego para mantenerte en este mundo.
En la medida que tu conciencia se vaya abriendo a esta nueva manera de ver y entender las cosas, en esa misma medida la relación causa/efecto se irá reduciendo en el tiempo; verás las causas de los efectos que estás viviendo. ¡¡Felicítate!!
3* Un curso de milagros.
http://elnuevodespertardelser.blogspot.com.es/
lunes, 17 de octubre de 2016
Libro YO SOY TÚ LA MENTE NO DUAL-Capitulo 2
LA COMPRENSIÓN Y LA TOMA DE CONCIENCIA-
Capitulo 2
Cuando hables a alguien de la toma de conciencia, tu explicación será entendida en función de la apertura de la conciencia de quien la escuche.
Esto puede provocar preguntas como: “Entonces, cuando tome conciencia, ¿todo se arreglará en mi vida? ¿Cuánto tiempo tardarán en manifestarse los resultados esperados en mi vida una vez que tome conciencia?”.
Preguntas como estas y otras parecidas proceden de una mente atrapada en la dualidad, en el hacer, en el qué, cómo y cuándo. La toma de conciencia a la que quiero dar relevancia es un cambio radical de percepción: antes lo veía de una manera y ahora, inexplicablemente, de otra.
Esta otra manera me transmite un estado de paz interior, fruto de una aceptación que va mucho más lejos de la resignación que enseñan las religiones. Es un saber que todo está bien, que el fenómeno que estás viviendo es una proyección de tu conciencia en la pantalla del mundo para que puedas trascender la aparente dualidad que mantiene maniatada la mente.
Por ello, la mejor manera de resolver los problemas es transcenderlos y verlos desde un punto de vista más elevado. Trascender los opuestos no es un trabajo, es una consecuencia directa del nuevo estado de comprensión que alberga la mente. No he tenido que hacer nada, simplemente renunciar a mi percepción, a mis verdades, a mis valores, a mis creencias.
Esto es debido a que todos ellos son efímeros, su sustancialidad es la creación de una mente atrapada en la creencia de que lo virtual es la realidad.
Trascender no requiere esfuerzo ni una práctica que exija cierta disciplina. Es un cuestionarse y pensar que quizá todo ello pueda ser visto y percibido desde otro paradigma.
Este es el punto más elevado y Un curso de milagros lo expresa así: “Cuando una punzada de dolor se manifieste en tu cuerpo, puedes elegir verlo desde un punto más elevado, pide un milagro”. Este punto elevado consiste en observar al margen de la dualidad, del posicionamiento.
Es la comprensión de que, en este mundo de aparente separación todo tiene su complementario, que se convierte en su razón de ser. La Comprensión es el estado mental que nos lleva a otro estado o nivel de conciencia.
La Comprensión es el canal mental donde se expresa la Consciencia. Por eso, puedo decir que mi nivel de conciencia ha aumentado gracias a que he abierto mi mente a otro estado de Comprensión que me permite que fluya la Consciencia.
Este proceso surge y se desarrolla en la medida en que mi mente deja de posicionarse y empieza a no juzgar.
La mente evita condenar y tener razón.
Características de la Comprensión No pertenece a la condición humana.
Puede ser aprendida, pero no enseñada.
No puede ser expresada. No surge de una disciplina previa, de un hacer, es una gracia. Se manifiesta y punto.
Cuando te alcanza esta gracia, los despiertos están dormidos a lo que el mundo está despierto.
Se produce un cambio radical de la percepción, por decirlo de alguna manera. No hay valores que valorar, no hay situaciones que anhelar, no hay momentos que desear, solo existe tu presencia en la Presencia.
Te mueves en un mundo, eres testigo del despliegue de la Consciencia en un mar de conciencia.
Todo se orienta y se polariza en un entramado de conexiones inter-causales, buscándose y encontrándose para completar experiencias duales e integrar la experiencia de unicidad.
Todo aquello que genera movimiento, que genera energía, una vez trascendido por la Comprensión de lo vivido, No Es.
La Comprensión te lleva a darte cuenta de que Una sola Consciencia se manifiesta en esta diversidad de conciencias, y en última instancia, lo que sucede en todas y cada una de ellas carece de relevancia. UCDM le llama Conocimiento, y es una gracia. No hay que hacer nada para que venga. No es un logro, no es un saber, es un Ser.
No tiene explicación posible, vendría a ser la caída del último velo. Su visión destruye todo aquello por lo que luchabas y morías. Por fin sabes que todo está bien. Todo sigue sucediendo, los personajes están ahí, con sus luchas, con sus deseos y sufrimientos.
Tú mismo notas el impacto de tus emociones en tu cuerpo.
Es más, te duele más que antes: es como una puesta al día en modo urgente. Sabes que tienes que estar, sabes que tienes que ser un testigo, un observador neutral, ves que todo está interrelacionado. ¿Qué puedes hacer? Nada.
En esta nada está todo, absolutamente Todo, pues la Consciencia se manifiesta en este teatro.
Tomas conciencia de que te pones a ti mismo de manifiesto en todo lo que te rodea. Ves la importancia de no juzgar, de permitir que fluya en ti esta energía que lo abarca todo y dejas que las cosas sean; tú puedas ser en esas cosas.
Nadie es especial, nadie es mejor ni peor, todos están donde deben estar en el momento preciso. Nuestras mentes/cuerpos están programados, condicionados. Nos impulsan a vivir unas experiencias y creemos que tomamos decisiones, cuando en realidad estamos atrapados, arrobados por ellos.
Vivimos nuestros condicionamientos y creencias, y los proyectamos en la pantalla del mundo; así obtenemos respuestas estando constantemente condicionados por nosotros mismos.
La Consciencia tiene una forma muy particular de ver las cosas de la conciencia, con un sentido del humor muy particular.
Es su forma de relativizar la gravedad con que vivimos nuestras vidas.
Por eso, cuando se quiere explicar una Comprensión, hay que hacerlo mediante parábolas, metáforas, historias extrañas, teatro, representaciones exageradamente ridículas para que el ego no intervenga y la información resuene en cada cual, puesto que ya se encuentra allí. No hay nada que aprender, pero sí hay que recordar. Lo que se dice en forma de parábolas nunca hay que tomarlo de forma literal, pues las palabras son símbolos de símbolos, y no podemos evitar que se interpreten.
Para poder recordar hay que aquietar la mente con sus excusas y explicaciones interminables y dejar que la información penetre hasta nuestro inconsciente que es la puerta de la Consciencia y dejar que todo fluya.
No olvidemos que el lenguaje, los pensamientos y los conceptos son duales, lo que implica que nunca pueden expresar lo que es. Una experiencia de despertar no es el Despertar Si se me pregunta si he despertado, mi respuesta es un no rotundo.
Si se me pregunta por qué hablo del despertar, mi respuesta es: porque he tenido varias experiencias de despertar.
La Comprensión no es gradual, ni por etapas, pues está fuera del tiempo.
Cuando se tiene una Comprensión y el cuerpo/mente la procesa, este tiene una experiencia de despertar.
Por eso debo pensar que la Comprensión, el conocimiento de Sí Mismo, reside fuera de la experiencia humana.
La cualidad que hay que desarrollar en la mente es el no-posicionamiento.
No olvidemos que a la mente le encanta opinar, y las opiniones siempre son peligrosas por su carga emocional.
Una mente que vive en la aceptación no es una mente pasiva, sino en pleno estado de alerta.
Es una mente que sabe que es muy fácil caer en la tentación de opinar, que nos lleva directamente al juicio. La aceptación vive en una mente no-lineal, una mente que sabe que todo lo que existe y podemos ver tiene su lugar en la Totalidad.
La aceptación nos lleva a un estado de rendición, de ausencia de lucha, a un estado mental de acción impelida por el Gran Poder que emana de cada uno y que sostiene a Todos.
En definitiva, la Rendición y la Comprensión son lo mismo: “Hágase la Voluntad”. Esta voluntad alimenta todo movimiento y toda acción. Es una voluntad que nos permite vivir sin la tan cacareada y manida fuerza de voluntad.
Como diría David R. Hawkins, hay una gran diferencia entre el Poder y la Fuerza. En sus palabras: “Conviene recordar que el desarrollo espiritual influye en todos los demás desde el interior, mientras que la fuerza intenta cambiar solo lo externo”.
1 La Fuerza intenta cambiar lo externo.
El Poder cambia lo interno influyendo en todos.
Se irradia y se comparte.
Cuando dejas de opinar se produce una gran liberación de la causalidad. Te liberas de la necesidad de controlar y, por supuesto, de defender tus opiniones.
Te liberas de la búsqueda de argumentos y posicionamientos. Preparas tu mente para el desarrollo de la Comprensión, que te aleja de juicios, de deseos, de preocupaciones, y de la compasión revestida de pena y desasosiego.
Para una persona espiritualmente avanzada, las opiniones que los demás puedan tener de ella son irrelevantes.
Esta persona está al margen de cualquier validación, pues vive plenamente en la coherencia emocional.
Se muestra al mundo tal como siente, pues no hay mayor acto de amor que mostrar al mundo nuestro auténtico ser.
Es una mente libre del cómo mostrarse; es como un niño en un estado de inocencia que le permite ser libre.
Preocuparse es apego, implicación, ansiedad; genera sentimientos de culpa y separación.
Además, no le hace ningún bien a la persona por la cual nos preocupamos. Como muy bien nos dice Un curso de milagros: “Únete a tu hermano y no a su sueño”. Si te unes a su sueño, lo refuerzas, y en vez de ayudarle le complicas más la vida.
Se trata siempre de otra opción, de ver la no linealidad frente a la linealidad; el Poder frente a la Fuerza.
La Comprensión es un no hay vuelta atrás, es un des-hacer. Cuando miras a tus espaldas ya no ves tu vida anterior.
Es un cambio de percepción radical con respecto a los acontecimientos situados en el espacio/tiempo lineal que los destruye porque les da otro sentido.
Una información nueva siempre destruye la vieja, y así uno se libera del pasado y empieza a vivir en un ahora llamado presente, con unos efectos muy diferentes de los que se vivían antes del cambio de visión radical.
Así comienza el despertar y, en la medida en que la mente se mantenga alerta, en algunos el proceso tiene una progresión geométrica, y en otros es como un relámpago que cambia radicalmente el mundo.
No sé por qué esto es así. Hemos de recordar que todo lo que se explica sobre la Comprensión son descripciones, y tenemos que evitar convertirlas es prescripciones.
A través de la experiencia espiritual es como surgen las religiones y como se desarrollan prácticas y rituales, porque la mente dual siempre se pregunta cómo, de qué manera.
En Perfecta, Brillante Quietud.
2-David Carse nos dice: “La Comprensión total y la habilidad para expresar con exactitud la Comprensión no van necesariamente de la mano.
Algunos de los que están verdaderamente y profundamente despiertos son incapaces de expresarla, mientras que algunas de las mejores expresiones provienen de aquellos que tienen una excelente percepción intuitiva del significado de la enseñanza a nivel intelectual, aun cuando tal penetración no haya sido lo bastante profunda como para haber dejado de experimentar el yo separado”.
También deja claro, y esto es algo en lo que estoy totalmente de acuerdo por mis experiencias con seres despiertos, que la idea de que con el despertar el sabio se convierte en un ser elevado y perfecto un ser libre de enfermedades y de experiencias dolorosas es errónea.
Lo cierto es que el sabio las vive desde otra perspectiva, y que son consecuencia de los programas y condicionamientos que todos traemos al venir aquí, a este mundo de experimentación. La Comprensión te libera de ciertos condicionamientos, de experiencias concretas que se reflejan en tu cuerpo, y te permite trascenderlas mediante un profundo cambio de percepción con respecto a ellas.
Algunos afirman que la Comprensión o el despertar es simplemente un cambio en la percepción.
Y para ello, “…solo hace falta un pequeño reajuste, y dicho reajuste consiste en abandonar la identificación con un yo individual inexistente…”
3 - No hay explicación racional de por qué surge la Comprensión en alguien.
Recuerdo una ocasión en la que mi mujer y yo estábamos en un ashram en la India.
Nos encontrábamos con un grupo de devotos del maestro en cuestión, y habían sido devotos durante años. Nosotros apenas le habíamos conocido unas semanas antes, y el mayor deseo de todos nosotros era que el maestro nos concediera una entrevista. La entrevista se la dieron a mi mujer y, gracias a ello, o a ella, todos pudimos beneficiarnos de estar en compañía del maestro. Desde aquel día, todas las personas del grupo miraban a mi mujer de otra manera.
Seguro que algunos se preguntaron qué había hecho ella para merecer tal honor. Para mí, la respuesta es muy simple: el gran amor desinteresado de mi mujer por aquel ser, su desapego, su plena felicidad y gozo de estar allí, en su ashram.
No esperaba nada, no deseaba nada, ella estaba feliz de estar allí. Para ella y para mí fue una experiencia de Unión, de Ser, de Plenitud. Fue la antesala de la experiencia de despertar que tuve con él meses más tarde en su residencia de verano, en unas montañas al sur de la India. Éramos unas siete personas con un gran anhelo de estar junto al maestro. Habíamos realizado un largo viaje en coche por el sur de la India, un viaje lleno de vicisitudes de todas clases, de experiencias, de encuentros. Sentiamos que no estábamos en ningún lugar concreto.
Cuando nos aproximábamos a la población donde estaba el ashram ya era de noche y no teníamos reservado sitio para dormir una voz interna me dijo: “tenéis que quedaros en un hotel en el que solo habrá dos habitaciones; dividíos entre hombres y mujeres”. Efectivamente, cuando llegamos, todo estaba lleno. Nos dirigieron a un callejón donde había un pequeño hotel residencia. Fuimos hacía allí y un hombre salió de detrás de un mostrador. Había gente durmiendo en el suelo y preguntamos si tenían habitaciones.
Asombrosamente nos dijo que sí, que había dos habitaciones, las mencionadas por la voz. Al día siguiente, estábamos en el patio del maestro, esperando que saliera. En él cabían pocas personas y todos estábamos ansiosos por que el maestro nos tocara, nos dijera algo o simplemente nos mirara.
Yo estaba en primera fila del recorrido que hace cada día. Estaba contento y pensaba que el maestro me había colocado allí para que pudiera verlo y tocarlo.
Lo cierto es que lo que más deseaba era que él me tocara a mí. Cuando salió, la expectación era máxima. La gente le daba cartas, él sonreía por doquier, y estaba acercándose a mí.
El pasillo por donde tenía que pasar apenas medía tres palmos, era imposible que no lo pudiera tocar, o que él no me tocara o me dijera algo. De pronto, se paró a uno o dos palmos de donde yo estaba sentado, se dio media vuelta, y volvió por donde había venido. Me senti descorazonado, rechazado, castigado; en fin, hecho una piltrafa. Salimos del patio en silencio, cada uno con sus pensamientos y sus experiencias.
Me dirigí a esperar a mi mujer, pues hombres y mujeres estábamos separados. Había una gran multitud de gente que se movía de aquí para allá, mendigos que aprovechaban para pedir limosna o vender algo.
Mi mirada se perdía a lo lejos, esperando ver el pelo rubio de mi mujer. Y de repente, siento que alguien me toca las piernas y todo queda en silencio.
Siento una paz profunda, un arrobamiento, un estar sin estar. Todo lo que me rodea es como irreal, nada parece ser lo que aparenta ser, nada parece tener sentido, y en cambio todo está bien. Oigo la voz en mi mente: “Hola hijo, ahora te estoy tocando”. Miro quién me toca: es un hombre con lepra, casi no tiene manos ni nariz. Se arrastra por el suelo, le miro a los ojos y él me mira a mí. Increíblemente, no hay pena, no hay sentimiento, no hay dolor, no hay necesidad de darle alguna moneda, todo esto carece de sentido.
Yo era él, él era yo, no éramos dos, no había nadie más.
Alzo la mirada y siento que no hay nada separado de nada.
El maestro me estaba enseñando que todo es irreal, que los juicios nos mantienen atados al mundo de la experiencia de la separación, y esta al dolor y al sufrimiento, debido al apego y a la preocupación. No recuerdo nada más.
Cuando volví la mirada a mis pies, allí ya no había nadie, el hombrecillo ya no estaba. Llegó mi mujer sonriente y feliz, la abracé y nos fuimos mientras le comentaba la experiencia que acababa de vivir.
De todo ello deduje que no hay que hacer nada, que no hay maestro, que no hay disciplina, que no hay práctica, ni ejercicios, ni sacrificios, ni tan siquiera un camino, una manera. Hay que vivir esta vida con una mente libre de juicios, de preocupaciones, de deseos, de apegos.
Vivirla como un fluir, pues hay un sentido que va mucho más lejos de lo que nuestra mente individual jamás pueda imaginar. Hay un proverbio zen que dice: “Cuando un maestro ha empleado una escalera para ascender a lo alto de un muro, esa escalera es desechada para siempre y jamás se vuelve a emplear”.
Por eso, David Carse, en Perfecta, Brillante Quietud, nos dice: “Encuentra tu propia maldita escalera”. Esto es para evitar que los seguidores hagan lo mismo que el maestro y se queden en la conducta, en el hacer y no en el ser.
Si el maestro fuma, ellos fuman; si el maestro come carne, ellos comen carne; si medita doce horas, ellos meditan las mismas; si no se baña, ellos no se bañan.
Recuerdo la película Forrest Gump, con Tom Hanks.
Un día Forrest se pone a correr sencillamente porque tiene ganas de hacerlo y sigue corriendo durante tres años.
En ese tiempo muchos le empiezan a seguir, corriendo detrás de él, pensando que si lo hacen alcanzarán el estado de plenitud que le atribuyen.
Al final, Forrest se cansa y dice: “Quiero volver a casa”, y deja a todos allí, preguntándose qué tienen que hacer ahora.
Así es el ser humano. Busca fuera, busca en las prescripciones el camino, la manera de llegar a un lugar en el que supone que no está, y la Comprensión nos hace vivir lo que nunca hemos dejado de ser.
Estamos en el hacer y no en el ser, y de aquí es de donde se alimenta el ego espiritual: de las formas, de las conductas, de las maneras, de cómo comer, de cómo vestir, de ir de un lugar a otro, etc. “El despertar, la comprensión, no ocurre mientras se persigue una historia, mientras el deseo alimenta el deseo, mientras la necesidad alimenta el querer, todo ello reforzando constantemente el sentido de ser un yo separado que no existe. El despertar ocurre cuando no existe nada de todo esto”.
4 “Tanto el amor como la compasión, la tristeza, la rabia o la cólera se sienten con más claridad y se experimentan con más profundidad cuando uno no se enreda en los posibles sentidos o propósitos… Este despertar no implica que no puedas sentir deseo, daño, dolor, dicha, felicidad, sufrimiento o pena.
Todavía puedes sentir todo eso, solo que ahora ya no te convence”.
5 “Tu problema no es el sueño. Tu problema es que te gustan ciertas partes del sueño y otras no. Cuando veas el sueño como sueño, habrás hecho cuanto se precisa hacer”.
6 UCDM dice prácticamente lo mismo: “Los sueños que te parecen gratos te retrasarán tanto como aquellos en los que el miedo es evidente. Pues todos los sueños son sueños de miedo, no importa en qué forma parezcan manifestarse” (T-29.IV.2:1-2). “La depresión o el ataque no pueden sino ser los temas de todos los sueños, pues el miedo es el elemento de que se componen” (T-29.IV.3:3).
Vivimos en un mundo fenoménico, es decir, en un mundo de manifestación, y en él no puede existir la mitad de un par dual sin la otra mitad. La polaridad es ley en este universo.
Todo se complementa, el polo positivo tiene su negativo, lo femenino tiene su masculino.
Hasta la psique es polar, pues la personalidad tiene su sombra. Los colores del arco iris se complementan y la unión de complementarios, cuando son luz, dan el blanco, y cuando son pigmentos, dan el negro.
Cada uno, como ser polar, se une a su complementario, sobre todo con relación a los condicionamientos y a los programas heredados, que hacen que nos unamos entre nosotros para dar salida a estos extremos que nos mantienen alterados.
Como la fotografia de antaño, el negativo tiene su positivo, y cuando se juntan, la imagen desaparece.
La luz necesita oscuridad para que se puedan ver las formas y la profundidad. Por eso, cuando vemos en el otro la parte que nos hace íntegros es cuando podemos trascender la experiencia; esto es una comprensión, una unión, es la curación.
Por eso UCDM nos dice que toda curación es integración: “[El Espíritu Santo] tiene que llevar a cabo Su labor mediante el uso de opuestos porque tiene que operar para una mente y con una mente que está en oposición” (T-5.III.11:3).
Si integramos lo que nos dice UCDM sobre el conocimiento, que equivaldría al despertar, somos nosotros los que impedimos que aflore en nuestra mente.
Cada uno obstruye este fluir eterno al escoger vivir en una mente separada, en una parte de esta polaridad. Por eso, la visión del Espíritu Santo, que es integral, facilita la llegada del conocimiento. Nos recuerda que la consecución del mismo no tiene nada que ver con méritos ni deméritos.
Es una gracia que la Consciencia manifiesta en nosotros.
Por ello, si no se manifiesta en Todos, es porque la parte de nosotros mismos llamada conciencia no suelta sus verdades, sus creencias, sus valores, sus percepciones, sus deseos, sus miedos. La Consciencia se experimenta a Sí Misma a través del mundo fenoménico, en el mundo del tiempo y del espacio, que es el marco perfecto para experimentar la ilusión de la separación, para jugar a No-Ser.
En este juego, la mente, al sentirse separada, cree estar separada y entonces crea el ego, una entidad que vive por y para la separación. El ego se alimenta de la mente, y como está hecho de la sustancia universal, también fabrica su mundo con una coherencia perfecta y unas leyes que la sustentan.
Es el marco perfecto para vivir la separación como algo real.
El ego tiene entidad propia, que consigue gracias a que la mente se siente desconectada de su origen.
El ego hace todo lo posible por evitar que esta mente, de la cual se alimenta, tome Consciencia de que puede aniquilarle, pues él solo existe en un sueño que la mente asocia a este cuerpo, creyendo que es el cuerpo. Este cuerpo/mente siempre se está ajustando a los impactos emocionales.
Por ello, cuando hay experiencias de comprensión, cuando uno ve lo que hay detrás de cada suceso, de cada experiencia, el cuerpo/mente se adapta mediante cambios fisiológicos que dan como resultado una curación derivada de este profundo cambio de percepción.
En el método de la BNE vengo desarrollando la manifestación de la Consciencia en la conciencia de aquella persona que se siente enferma, que se siente atrapada en sus relaciones e incapaz de trascenderlas, porque no se permite abrir su conciencia a otras maneras de ver y entender las cosas.
Cuando la persona está dispuesta a cuestionar sus valores, sus creencias, a renunciar a su verdad, entonces se puede experimentar una liberación más o menos gradual como consecuencia de abrir la mente, la conciencia, a una visión integral y holística.
Esta comprensión se produce en un instante. La persona ya no ve las cosas como antes; esto es lo que yo llamo el proceso de tomar conciencia.
Ya no hacen falta más explicaciones, la persona pasa a la acción con plena conciencia de quién quiere ser con relación a lo que antes era un problema.
Este proceso de liberación tiene sus pautas y su tiempo; no así la toma de conciencia, que no está sujeta al espacio ni al tiempo. La persona va a su ritmo y va adaptándose a los cambios increíbles que se produce a su alrededor sabiendo que se manifiestan debido a los cambios que se están produciendo dentro de ella.
La vida parece seguir igual, pero las relaciones han cambiado porque uno se relaciona consigo mismo de otra manera, sabiendo que afuera no hay nada, salvo la interpretación que doy a cada situación. Uno ya no pregunta el porqué de las cosas. Comprende que es esta una manera que tiene la mente dual, la mente egótica, de intentar controlar.
Cuando dejas que la Consciencia se manifieste plenamente en tu Conciencia, todo ocurre de la mejor manera posible, todo surge espontáneamente.
Continua..
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Libro YO SOY TÚ LA MENTE NO DUAL-Capitulo 1 (Segundo Escrito)
ATENCIÓN A LOS SMITH* EN EL CAMINO-Capitulo 1 (Segundo Escrito)
La Providencia —la Presencia— siempre está.
Mi mujer y yo nos tomamos un día de asueto, de relax, y la mejor manera de entenderlo para mí es ir a caminar por el monte.
El día iba perfecto. Ya llevábamos más de tres horas andando y estábamos de camino hacia donde habíamos dejado el coche para ir a comer. Estábamos regresando mi cuñada, mi mujer y un servidor. Por otro lado, mi cuñado había recogido a dos de sus hijos y a su madre, y nos esperaban en el restaurante.
Todo marchaba bien hasta que nos dimos cuenta de que nos habíamos desorientado, que no perdido porque, aunque no sabíamos dónde estábamos en ese momento, sabíamos hacia dónde dirigirnos. Una vez orientados, buscamos una referencia más concreta, que fue un camino asfaltado.
Estamos lejos del coche nos dijimos mi cuñada y yo.
Llama a tu marido y dile que vamos a llegar tarde, y que ya les comunicaremos qué estamos haciendo. A los pocos minutos pasó un coche y lo paramos para preguntar.
Resultó que conocían a mi cuñada, y que la señora me conocía a mí por los vídeos sin comentarios. Nos llevaron cerca de donde teníamos el coche y unos minutos después de las tres de la tarde ya estábamos en el restaurante, más o menos a la hora prevista. Cuando nos dejaron, les dije: Lo que ha ocurrido hoy es lo que explico en mis vídeos. Hoy vosotros habéis sido el vehículo mediante el cual se ha expresado la Providencia.
Durante la comida se me comunicó una noticia que me resultaba molesta, porque había tomado una decisión sin conocer ese factor. Dicha decisión representaba un coste de varios miles de euros.
Me disgusté, me dejé llevar por la ira. Aunque enseguida la controlé y me callé dejándola ir como muy bien explica el doctor Hawkins, me se nơtaria triste.
Aplicando el curso, pedí Expiación por creer en mi error, por la percepción que tenía del asunto, y en mi silencio interior fui alejándome de todos.
Reflexionaba con la frase que Kenneth Wapnick expresa en su libro 2+2 =5: “Jesús jamás nos dice que nunca nos enfademos, sino simplemente que no lo justifiquemos. ‘La ira nunca está justificada’ (T-30.VI.1:1)”.
Entré en un bar para tomar un café. Entonces, se me acercó un señor y me preguntó:¿Eres Corbera? ¿Enric Corbera?
Sí respondí. Gracias, mil gracias por todo lo que nos enseñas en tus vídeos, es un honor conocerte en persona… Lo que siguió no tiene mayor importancia; lo que se vivió en el bar, pienso que sí. La verdad es que yo no fui consciente de esto, pero mi sobrino, que también lo vivió, me contó que todo el bar, incluso la chica que servía, se quedó en silencio observando la escena.
Me siguió contando que en el bar se respiraba una paz y un amor impresionantes. Cuando abracé a este señor varias veces, la emoción lo embargaba todo.
Intenté explicarles lo que había vivido, pero me fue imposible. Mis ojos se humedecieron y simplemente volví a dar las gracias a la Providencia. La separación es imposible, pero es posible creer en ella. Mis creencias determinan las vivencias que voy a tener en mi vida. No culpemos a nadie, no busquemos excusas, no juguemos a ser víctimas.
Cuando tu mente se aquieta, cuando entregas tu error a la divina Providencia, Esta siempre acude a ti. Basta con estar alerta y se manifestará en las situaciones más simples.
No esperes trompetas celestiales ni cánticos angélicos.
Ella está a la espera de que tú la solicites, y a continuación simplemente tienes que retirarte.
Ella se manifestará en tu vida en proporción por así decirlo a tu apertura de conciencia.
No eres mejor ni peor, ni más avanzado ni más merecedor.
No es una cuestión de mérito o demérito; sencillamente es la manifestación de lo que siempre está aquí, y cada uno lo experimenta en función de su apertura de conciencia.
La Presencia se hará cada vez más evidente en tu vida conforme dejes de identificarte con el ego como si fuera tu verdadero yo. Conviertes al ego en un eso, al igual que cuando ya no te identificas con tu cuerpo.
Sigues viviendo, riendo, comiendo, relacionándote contigo mismo a través de los demás. Pero ahora tienes plena conciencia de que hay algo que se expresa a través de ti y a través de todos, y no hace falta ser conscientes para que suceda.
Este algo siempre está presente, está ahí, al servicio, sustentándolo todo y manifestándose por doquier; por eso se le llama Presencia.
Vivir en la zona de comodidad que nos ofrece el ego parece ser lo mejor. Y al dejar de identificarme con él, parece que algo muera en mí. Solo cuestionándote tus valores y tus creencias permitirás que se manifiesten otras realidades en tu vida.
Invocar la Presencia al Espíritu Santo te dará tranquilidad y seguridad para entregar toda situación a Aquel que sabe lo que es mejor para ti y para todos.
Uno se mueve en la Presencia, que es la Consciencia que lo sustenta Todo. Cuando dejas de identificarte con los valores que el mundo te ofrece, te das la oportunidad de permitir que tu conciencia se expanda.
Ya no te aferras a los valores del mundo, donde todo es efímero. Vives plenamente, evitas el juicio, te expresas sin oponerte a la verdad de los demás, dejas que se te inspire y sabes que la Magna Presencia nunca da órdenes ni realiza injerencia alguna.
Su inocencia es prístina. El Tú pregunta: ¿Qué es la Presencia? El Yo responde: Es la manifestación del SER, de la Consciencia, en un instante de tu vida en el que puedes percibirla si tu mente se halla lo suficientemente aquietada.
Al sentir esta energía, este Poder, el intelecto le llama Presencia como reconocimiento de que hay algo más que lo trasciende todo y que está en Todo.
2* Personaje de la película Matrix que trata de impedir el despertar de Neo, el protagonista. * One: uno.
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Libro YO SOY TÚ LA MENTE NO DUAL-Capitulo 1
ATENCIÓN A LOS SMITH* EN EL CAMINO-Capitulo 1 (Primer Escrito)
Para comprender este apartado del libro, es importante centrarse en la película Matrix.
Esta película es una alegoría del despertar. Nos hace tomar Consciencia de que vivimos en una realidad virtual que se halla en nuestra mente, y que nos tiene esclavizados en una manera de ver y entender el mundo: la dualidad.
Cuando Morfeo cuyo significado en griego es “el que hace ver maravillas” muestra a Neo las pastillas roja y azul, le da la opción de seguir en su realidad virtual o, por el contrario, de despertar y tomar con plena conciencia el timón de su vida.
A primera vista, Neo anagrama de one * parece ser el elegido; tiene que ser el primero y gracias a él los demás podremos despertar. De ser así, esto sería una incongruencia.
Como este libro pretende llevarnos a la Consciencia total, donde solamente existe el UNO, no habría dónde elegir.
Uno se elige a sí mismo y el que parece ser otro es solamente una parte de uno mismo proyectada hacia fuera para que podamos ser conscientes de nuestro propósito.
En el sueño, el Uno debe proyectarse en el dos para poder verse a sí mismo, sin ser consciente de que esto es así.
Aquí reside la fuerza de la dualidad, la fuerza de la separación. Para poder vivir en esta realidad virtual, el Uno se proyecta a sí mismo desde la Consciencia del SER, olvidándose de ello porque se encuentra sometido a una fuerza de división y separación que él mismo ha creado, pero que ya no recuerda. Estamos plenamente en el sueño, en el mundo material.
Para poder dar fuerza a esta realidad fabricada, hay que crear un ente, el ego, que nos mantenga en ella y luche por ella, y cuyo principal motivo sea no despertar, pues ello equivaldría a su destrucción. En Matrix, el agente Smith sería el ego, una especie de antivirus diseñado para evitar que el virus del despertar ataque al sistema: así permanecemos dormidos y seguimos al servicio de las máquinas.
Las máquinas son la clase dirigente, la verdad establecida y ortodoxa que dice cómo deben ser las cosas y cómo evitar que mentes abiertas a otras formas de pensar y de ver la vida se extiendan por el sistema y lo pongan en peligro.
La historia está llena de ejemplos similares, de pensadores que se han liberado del paradigma de la ortodoxia de que las cosas deben ser de cierta manera y no de otra y que han vislumbrado verdades más elevadas.
Por otra parte, también está llena de inquisidores que se permiten atacar a los demás en nombre de la verdad su verdad, y no dudan en calumniar y desprestigiar en nombre de la ciencia, sin ser conscientes de que esta ha tenido que corregir sus postulados infinidad de veces y, en muchas ocasiones, las casualidades han provocado cambios paradigmáticos.
Muchas veces, la ciencia se olvida de que su función principal es estudiar todo aquello que no comprende, ser objetiva a la hora de analizar las circunstancias, y dejar de dar explicaciones solo desde un punto de vista el dual, para adentrase en otra forma de ver.
La ciencia tiene la obligación de comprender lo que no puede explicar, pero no desde su mapa mental, sino desde la perspectiva de que se podrán obtener muchas explicaciones cuando este cambie. Cuanto más fuerte se hace Neo, cuanto más toma conciencia, más Smiths salen a su encuentro.
Smith no solo quiere evitar que Neo despierte, también desea apropiarse del sistema para que sea solo de una manera: el sistema Smith, un sistema que anule cualquier forma de pensar que no sea la de la dualidad.
En nuestro mundo, Smith se convierte en la Santa Inquisición: intenta convencer al sistema de que hay entes pensantes que lo ponen en peligro. Genera miedo e inseguridad, dando a entender al sistema que, si no anula el nuevo paradigma, él va a desaparecer, cuando en realidad es todo lo contrario.
Smith persigue el control por el control, que el sistema mismo se vea sometido a él para así cerrar toda posibilidad de cambio; así el sistema será suyo.
Hay muchas clases de Smith cada uno de ellos controla una parte del sistema para que, al final, todos los entes se queden dormidos gracias a una pastilla llamada miedo. Smith odia el cambio. Para él es un gran peligro que pone en entredicho sus mandamientos, sus verdades, que están sujetas a una premisa absoluta: solo existe la separación.
Tú no eres Yo, por ello te puedo atacar y destruir, y para ello me valdré de cualquier medio o excusa.
Y siempre en nombre de la verdad. A todo lo que no concuerde con esta verdad lo llamaré magia, pseudociencia, secta, pecado, etc. Smith es el guardián de un sistema de pensamiento anquilosado en estructuras caducas.
Se muestra opresor ante cualquier cambio en la mente, y evita que esta sea plenamente consciente de su poder y de que es absolutamente libre de pensar, puesto que, desde su propia apertura, puede acceder a todas las posibilidades que se hallen a su alcance. La mente libre se retroalimenta a medida que va alcanzando a comprender que TÚ y YO somos UNO.
One, anagrama de Neo, significa el uno, el único.
Su vida es el arquetipo de Jesús, Buda, el Mesías y de la misión universal: salvar a la humanidad.
Pero nadie puede salvar a nadie si no existe el dos la dualidad. El Uno sabe que su despertar es el de todos.
El Uno abre la posibilidad de que la diversidad, la dualidad, tome conciencia de que vive en una realidad virtual, y de que renuncie a cualquier valor que la alimente, por muy elevado que parezca. Esta es la trampa: creer que somos buenos cuando sufrimos con los demás, cuando creemos que podemos salvarlos.
No hay nadie a quien salvar, salvo a uno mismo; esta es la verdad suprema. Neo nos enseña a despertar del sueño de la dualidad y nos recuerda que el poder del Uno es el de Todos. Quiero hacer hincapié en el nombre de pila de Neo, que es Thomas Anderson. El apellido Anderson proviene de Ander + son = hijo del hombre. Matrix es una analogía de todo aquello que nos sucede cuando decidimos pensar de otra manera.
Mi historia.
En este relato no pretendo explicar mi historia en su totalidad, pero sí quiero hacer referencia a una parte que tiene que ver con el propósito de este capítulo.
Como algunos saben, llevo bastantes años buscando y, en esta búsqueda, que es la de muchos, pretendo encontrar la simplicidad que subyace detrás de todo cuanto acontece en nuestras vidas. En este proceso, que yo llamo el arte de desaprender, he ido tomando conciencia de que la verdad es muy simple y de que nuestro ego, que vive en la dualidad, trata de hacerla complicada y dificil. Recuerdo perfectamente que pedí a la divinidad hacer un curso de autoconocimiento, pero quería que fuera el curso de cursos.
Estaba cansado de leer libros y más libros que no me llevaban a nada concreto, salvo a practicar un sinnúmero de técnicas y rutinas. “Todo debe ser más simple”, pensaba una y otra vez. Este llamado interior fue respondido a través del regalo de una de mis pacientes que alternaba su vida entre España y Venezuela. Sintiéndose agradecida por el trabajo que yo había realizado con ella, quería hacerme un regalo y me preguntó qué me haría más ilusión. Deja que tu intuición y que tu guía interior te digan lo que es mejor para mí le respondí.
A los pocos meses de esta conversación se presentó en mi consulta con un libro y me dijo: Sintiơ un impulso cuando pasaba cerca de una librería. Entré y mis pasos fueron como guiados hasta llegar a la estantería donde se encontraba este libro, y lo compré sabiendo que es la respuesta.
El libro en cuestión se titulaba y se titula Un curso de milagros. Cuando tomé el libro en mis manos, senti que la respuesta había llegado y empecé a leerlo por el “Manual para el maestro”. Mi corazón vibró y pensé: “¡Por fin!”
El libro era una revelación, un nuevo perfume, aire fresco que había entrado en mi vida; ahora todo recobraba su sentido y dirección. Supe en mi fuero interno que mi búsqueda había terminado. Ahora empezaba el cambio, la transformación, la materialización de un camino que siempre había sabido que estaba allí y que mi mente no alcanzaba a encontrar.
Siempre se ha dicho que cuando el alumno está preparado, aparece el maestro. Yo senti que esto se cumplía y puse todo mi empeño en su lectura y aplicación.
Mi sorpresa fue mayúscula cuando, al empezar a leerlo, todo me resonaba, todo estaba ya en mi interior; solo tenía que enseñarlo para poder aprenderlo, tal como dice en sus páginas. Me molestaba el titulo, molestia que era fruto de la programación fundamentalista cristiano-católica que había recibido. Hoy sé sin lugar a dudas que todo tiene una razón de ser y que todo es perfecto.
Empecé llamándole curso de autoconocimiento, hasta que llegué a comprender que lo que realmente importaba eran los conceptos y no las palabras; que estas escondían las percepciones de cada cual y que el cambio no estaba en la forma, sino en el concepto.
Así lo explica el Curso: cambia los conceptos y el mundo cambiara, pues detrás de ellos se encuentra la percepción, que es lo único que debe sanarse.
La percepción conforma nuestro mundo, que siempre se basa en interpretaciones y no en hechos. En mi deambular por este proceso empecé a vislumbrar la posibilidad de llevar la filosofia y la metafísica de este libro a situaciones más cotidianas y, por así decirlo, más palpables.
Aparecieron seminarios como Curación Emocional, en los que quería transmitir a las personas que la curación no estaba en tratar el cuerpo, sino la mente, tal como explica Un curso de milagros. También quería dejar muy claro que hay que cuidar, alimentar y curar el cuerpo con los remedios materiales que todos conocemos, pero que la auténtica curación está en la mente y en el cambio de percepción de los hechos cotidianos, empleando para ello un recurso fundamental: el perdón.
Se trata de comprender que no hay nada que perdonar ni nadie a quien perdonar, salvo a uno mismo.
Cada cual es la causa de los efectos que experimenta en la vida. En este mi proceso conocí a una serie de personas y las enseñanzas de diversos pensadores y buscadores de otra forma de ver y entender la enfermedad.
Ellos conformaron mi mente de libre pensador y desde estas páginas quiero darles las gracias, a cada uno en particular y a todos en general: desde aquellos que me desprecian, pasando por los que me ignoran y terminando por aquellos que se alegran de mi proceder y de mi proceso de toma de conciencia, y que de alguna manera lo comparten.
He ido creciendo hasta empezar a ser conocido y mediático.
Los vídeos en los que enseño esta forma de ver y entender la vida han sido vistos millones de veces la última estimación era de más de trece millones. Mi Facebook tiene más de ciento sesenta y cinco mil seguidores, y crece a razón de entre mil y dos mil por semana. En mis últimas conferencias, los asistentes han superado con creces el millar de personas.
He tenido que digerir toda esta locura, que nunca busqué ni perseguí, no sin dolor, porque no me considero una persona a la que le guste la popularidad. Todo lo que me ha sucedido y me sucede supera con creces cualquier pensamiento calenturiento que haya podido tener con relación a mi trabajo y a mis objetivos. Mantengo la ecuanimidad, la sencillez en mi vida, y no dejo de estar rodeado de personas que aquietan mi espíritu y me proporcionan la calma y el sosiego necesario para tomar decisiones acordes con el mensaje que quiero llevar al mundo. Aporto mi granito de arena en este despertar que preconiza Un curso de milagros, que nos dice que, si quieres hacer tuya alguna cosa, empieza por enseñarla.
Si quieres la libertad que anhelas, enseña a tus hermanos a ser libres, porque solo dando es como puedes recibir.
Dar para recibir no tiene nada que ver con dar para obtener; lo primero es inevitable y la consecuencia de que TÚ y YO somos UNO, lo segundo es la consecuencia de que tú y yo somos dos. Por eso, recibimos tal como damos.
El Curso nos enseña: si no te gusta lo que recibes, cambia lo que estás dando. Y también nos dice que esta ley no puede cambiarse ni en el cielo ni en el infierno.
Sobre este despertar, que es el de todos, el Curso nos dice que sabremos cuál es nuestro despertar cuando veamos despertar a nuestros hermanos. Con este despertar, que va formando una masa crítica, el ego empieza a ponerse nervioso porque sabe que es su destrucción.
En mi vida, de momento el proceso de enseñanza se desarrolla se cristaliza en un método llamado Bioneuroemoción (BNE).
Es la evolución de sus antecesores más duales y biológicos
hacia otro método más holístico, con una visión cuántica, no-local y no-lineal de la realidad, que se apoya en investigaciones y estudios cientificos, tal como indico en mi libro El arte de desaprender. El método de la BNE empieza a conocerse en todo el mundo y ya hay tres universidades que lo avalan: la Iberoamérica de Torreón, México, la Facultad de Ciencias Médicas de Rosario y la Facultad de Medicina de Mendoza, ambas en Argentina.
Asimismo, estamos en negociaciones con diversas universidades de Chile. Hay que añadir que en otras partes del mundo también están interesados en nuestra metodología, y todos estamos haciendo el esfuerzo de llevar este conocimiento esta forma de abordar la enfermedad, los problemas sociales, las desarmonías en las parejas a todos los lugares que lo requieran y que muestren suficiente interés por su difusión.
En España es donde surge mi Smith: los guardianes de la verdad más ortodoxa que, curiosamente, siempre son los que menos saben sobre lo que estamos haciendo. Smith es el guardián de una forma de pensar y de ver la vida.
En nuestro caso, de la “verdad“ de que todos somos víctimas de las circunstancias externas y de que tenemos que protegernos de ellas. Incapaces de cambiar su forma de ver y de vivir, sus premisas mantienen a las personas atadas a la creencia de que la causa de todas las circunstancias que nos acontecen, las buenas y las malas, está fuera de nosotros.
“No puedes convencer a un creyente de nada, porque sus creencias están basadas en una enraizada necesidad de creer.”
1 “Una creencia no es solamente una idea que la mente posee, sino una idea que posee a la mente.”
2 El miedo atenaza las mentes de las personas asentadas en una forma de ver, que anteponen el juicio de unos pocos los cuales esgrimen la excusa de que lo que se hace es pseudociencia, paparruchadas… al desarrollo del libre pensamiento, a la apertura de mente y al estudio de la nueva propuesta.
Hemos de comprender que en la recuperación de la salud de las personas hay muchas cosas que funcionan y que no pueden ser explicadas por lo formalmente establecido y aceptado por la ciencia. Estas mentes no se abren a las evidencias de que hay algo más, de que, quizás, la mente humana tenga más importancia en la ecuación de la enfermedad, de la vida y de la muerte.
Al ser, a la persona, hay que ponerla en su justo lugar: tenemos que buscar la fuente de muchos efectos en las causas subjetivas y en la realidad de cada uno de nosotros.
El cómo nuestra forma de afrontar los acontecimientos de la vida tiene mucho que ver con la salud y la enfermedad.
La ecuación es A (acontecimientos) + B (pensamientos, creencias y programas) = C (consecuencias conductuales o emocionales). La clave no es eliminar A, sino que B nos permita trascender su impacto mediante el cambio de creencias y valores, y el paso de una percepción dual a otra holística.
Hay personas que se creen superiores al resto de los mortales y con la sapiencia necesaria para decidir en su nombre, como si los demás fueran tontos o estuvieran faltos de criterio para saber lo que más les conviene.
Ellos, los salvadores del mundo y de las patrias, los fundamentalistas de que el mundo solo puede verse de una forma, los nuevos nazis todos deben ser rubios, con ojos azules y todo lo que no esté en su mapa mental debe sufrir su holocausto , no quieren explicaciones ni razonamientos, solo quieren ver destruido aquello que piensan que les amenaza.
Y eso que creen que les amenaza es algo muy simple: el cambio. El cambio es lo que más le molesta al ego, a Smith.
El cambio siempre conlleva no poder controlar a las masas.
Si estas liberan sus mentes, el sistema se desmorona y Ɵene que ser sustituido por otro más libre, donde el miedo no campe a sus anchas y el respeto a la diversidad sea el primer mandamiento de una nueva sociedad.
Propongo el nacimiento de la Nueva Sión, la Nueva Jerusalén, donde el respeto al pensamiento sea algo fundamental, sustentado en la plena conciencia de que el dos no existe.
Lo que llamamos el dos es la explosión de la inmensa energía que almacena el Uno, que se experimenta a sí mismo en la pluralidad y en la diversidad.
En la Nueva Jerusalén, el factor común será la diversidad, y el primer mandamiento será el respeto por las creencias de los demás. Solo así se podrá alcanzar la paz de espíritu necesaria para la curación de los males que se expresan en nuestras mentes, en nuestros cuerpos y en nuestras vidas.
Que aparezcan los Smiths nos indica que nuestro camino florece, que vamos bien, que el cambio se está produciendo.
Si no viene a través de nosotros, se expresará a través de otros porque, sencillamente, no hay ni unos ni otros, solo existe el UNO expresándose en polaridades aparentemente encontradas, opuestas, que son la fuerza motriz para que el cambio sea posible.
La oposición es el motor para que todo se mueva y, aunque a veces parece que triunfa una polaridad, al final la que ha permanecido oculta se manifiesta en plenitud, provocando el cambio que tanto quería impedir la otra.
Esto es lo que ocurre cuando estás en la unidad; no ves dos polos opuestos, sino complementarios.
Entonces es cuando los puedes trascender y permitir que la Consciencia se manifieste plenamente en la situación, la Presencia que no ve ganadores ni perdedores.
Su enseñanza se transmite a través de los opuestos porque creemos que vivimos en un mundo de cuerpos y mentes separados. Como dice Un curso de milagros: “Todo aquel que está involucrado en una situación, está haciendo el papel que le corresponde”. Bienvenido seas a mi vida, Smith.
Si me preguntas por qué sigo mi camino, te respondo: “Porque lo elegí”. Este es el poder de nuestro mundo dual.
No somos conscientes de que aquello que se rechaza recibe fuerza del propio rechazo, produciendo así el impulso que hace que todo cambie. Esto es así porque el UNO integra al dos y se alimenta de su energía, de su experiencia, de su dolor, de su apego, de su fuerza por expresarse en la separación, en la proyección.
Eres el espejo en el que puedo ver mi sombra, de la que puedo obtener la energía para desarrollar mi vida. Gracias por la energía que me envías, que me da fuerza para ser más humilde y tomar conciencia de que lo que debe ser, simplemente ES.
Tus gritos, tus calumnias, tus insultos son la fuerza para que avance. Gracias por todo ello, porque tú formas parte de mí, como yo de ti. No podríamos existir el uno sin el otro.
Tu fuerza es mi desarrollo, tu oposición me hace más fuerte, da energía a mi mente y me permite expresar mi pensamiento, que lo envuelve todo y a todos. Gracias, querido Smith.
Continua...
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