domingo, 6 de noviembre de 2016

Libro Contando con tu Alma (Eric Rolf) Capitulo-6


AMOR- Capitulo 6 (NUMERO-6)
“Para el 6 el amor es la auténtica manifestación divina, más allá de la materia (4) y de la energía (5). 
La expresión de este amor le permite conectarse y es la fuente de su creatividad, de su comunicación y de su éxito. 
Mantener esa conexión divina es tan importante para el 6, que le parece que le obliga a ser muy responsable, muy serio. 
A partir de esta visión forma también su idea de perfección, que le dificulta su propia aceptación.” El movimiento del 5 al 6 es el paso de la cantidad a la cualidad, es decir, el paso de dar cantidades, de forma más material y directa como hace el 4 y el 5, a dar cualidades, como la atención y el amor. 
Lo que el 4 y 5 dan en términos más físicos, el 6 lo da en términos refinados. El 6 es el 3 realizado, manifestando sus tesoros exteriormente. 
El 4 le da la forma, el 5 le da energía y el 6 lo comparte. 
Del 1 al 5 son números de siembra y del 6 al 9 de recogida. Vemos, pues, que el 6 es el primer número que recoge, así que esta vez, o en este periodo, nos toca recoger. 
Eso nos convierte en ricos y, como lo tenemos todo, no nos queda más remedio que dar. 
Tenemos el proceso creativo ya desarrollado, somos como un 3 pero productivos. 
Tenemos la capacidad de manifestar nuestra visión externamente, no como el 3, que ya se siente satisfecho conociendo el proceso creativo y expresándolo con palabras. Nos llama la atención lo que el 3 ha encontrado y tenemos la capacidad de manifestarlo físicamente. 
Tenemos la energía creativa más refinada y solemos organizarnos bien para mostrarla al mundo a través de nuestro trabajo. 
Podemos trabajar en nuestra propia empresa o para otros, pero en cierta forma siempre sentimos que trabajamos para nosotros. 
No hace falta que nos exijan demasiado porque somos muy responsables y, si nos controlan nos sentimos atacados, como si no nos tuvieran suficiente confianza. 
Estamos aquí para dar amor y, aunque muchas veces creemos que no estamos dando suficiente, en cada momento lo estamos dando. 
El dar se relaciona más con la calidad que con la cantidad. 
A veces, con sólo nuestra presencia ya es suficiente. 
Venimos a aprender que la comunicación es la expresión sin esfuerzo. 
Somos como un canal abierto, decimos lo que sentimos y a veces eso produce el efecto de meter la pata. 
Somos muy intuitivos y lo más probable es que acertemos, pero como nos sale de golpe y sin pensar, aparenta una metida de pata o algo ofensivo para la otra persona, cuando no era nuestra intención; en la medida en que nos sentimos más libres, nuestras palabras no aparentan tan ofensivas y son más aceptadas. 
Eso se logra soltando el apego a lo que estamos diciendo y dejando de querer controlar al otro. 
Si no hay apego ni intención de controlar, el otro no se ofende. Eso representa la evolución de nuestro canal de comunicación. Nuestra idea de perfeccionismo está bastante alejada de la realidad de forma que se nos presenta como algo inalcanzable. Esta idea, por un lado, dificulta aceptarnos porque nos comparamos con ella y, por otro lado, cuando queremos hacer algo, lo queremos hacer tan bien, tan “perfecto”, que dudamos de si lo podremos realizar como nos gustaría. 
Es decir, nuestro objetivo está tan “arriba” y nosotros, por nuestra falta de aceptación, tan “abajo”, que nos parece que no somos capaces de llegar. 
Por suerte, es una percepción distorsionada de la realidad, porque en realidad, la distancia no es tan grande y cuando por fin nos lanzamos, alcanzamos el éxito mucho antes de lo que creíamos y con menos esfuerzo. 
Tenemos buena suerte y nos cuesta aceptar lo que no sentimos que nos hemos ganado. Hemos venido a vivir el éxito, que es esa satisfacción personal de sentirse realizado. 
El que no lo vive así es porque reprime el acto de dar, incluso el darse a sí mismo. Sucede por una falta de aceptación de uno mismo y por un control sobre lo que damos. 
Si creemos que lo que vamos a dar no es suficientemente bueno, por no arriesgar el ego, preferimos no dar. 
Nos cuesta aceptar el valor de lo que aportamos a los demás y nos resistimos a nuestra buena suerte. 
Solemos tener de todo para pasárnoslo bien, pero sufrimos mucho porque somos demasiado responsables. 
Somos muy sociables, queremos agradar y que los demás vean lo responsables que somos. 
Eso nos puede impedir hacer algo que nos apetece porque los demás puedan pensar que está mal. 
El exceso de responsabilidad parece que indica también la obligación de juzgar. Somos especialistas en juzgarnos a nosotros mismos y por supuesto, a los demás. 
Juzgamos si es bueno o malo, si le sirve o no le sirve, si es peligroso o no, si lo merece o no. Cada vez que juzgamos eliminamos el 50% del mundo y así vamos restando, hasta que nos podemos quedar solos. 
Eso nos va aislando y de manera exagerada lo podemos vivir como un abandono total. 
Nos sirve la expresión o el sentimiento de “nosotros” y no sólo “yo”. Así uno se siente responsable de menos, lleva menos peso porque queda repartido. 
Si no sabemos de quién decir “nosotros”, no hay problema, puede ser la fuerza de la vida o el resto del Universo. 
A través del amor sentimos la conexión con Dios, es como si tuviéramos un lazo con Él. 
Al sentir esa conexión no podemos evitar tomarla muy en serio y, en consecuencia, somos muy responsables de ella. 
Lo mejor que nos puede pasar es enamorarnos, que es como si de repente alguien enciende la luz en nuestra vida. 
Entonces no sólo vemos la luz del otro, vemos también cómo brilla con intensidad todo lo que está a nuestro alrededor y toda nuestra vida toma color. 
Cuando estamos enamorados y nos sentimos amados, nos atrevemos a realizar cualquier proyecto, nada nos puede frenar. Si la pareja nos inspira, nos sentimos capaces de hacer cualquier cosa que nos propongamos. 
DESAFÍOS 
Sentirnos abandonados es uno de los primeros desafíos por los que pasamos. Vamos a interpretar ese abandono como una falta de responsabilidad de las personas de las que dependíamos. 
Ese sentimiento de abandono se puede ir repitiendo en nuestra vida como si fuera un patrón, que puede tomar la forma también de ser nosotros quienes abandonemos físicamente porque nos sentimos abandonados emocionalmente. 
A través de ser demasiado responsables, nos podemos sentir muy solos y finalmente abandonados, nuestro desafío permanente. 
Nos sentimos solos porque los demás no son igual de responsables que nosotros y no nos entienden. 
Somos responsables por nosotros y también por las personas que queremos. Parece que querer a la persona nos de derecho a entrometernos en su vida, supliendo con nuestro exceso de responsabilidad la falta de la suya. 
Esto esta basado en una confusión, nuestra responsabilidad termina donde empieza la libertad de la otra persona: es una responsabilidad mal entendida. 
Que queramos ser responsables por alguien no significa que debamos controlar sus actos. 
La libertad es lo más preciado que le podemos dar. 
Podemos ser responsables de la persona estando con ella cuando nos necesite, pero no le podemos quitar su libertad. 
El límite de esa situación nos puede llevar a la aceptación de la voluntad de la persona, porque su alma sabe dónde va. Nosotros no podemos interferir en la voluntad divina o de la vida, sólo podemos aceptarla. 
El ser tan responsables, que implica juzgar la situación, al otro y a nosotros mismos, va a provocarnos complejos personales, por ejemplo, el de no ser perfecto. 
Tenemos una idea de perfección que se relaciona más con la divinidad que con el mundo real. 
Nuestro exceso de responsabilidad nos hace intentar ajustarnos a esa idea de perfección y, como no lo conseguimos, nos cuesta aceptarnos. La aceptación es otro de nuestros desafíos. 
Hay cosas que no nos queda más remedio que aceptar, una de ellas es aceptar que estamos vivos, aceptar que nuestra vida individual forma parte de la Vida y que estamos inmersos en un fluido que lo incluye todo. 
Sabemos que somos hijos de Dios, pero lo más difícil es aceptar que, por tanto, somos ricos y que no nos queda más remedio que dar. La aceptación se relaciona también con la sensación que tenemos de que nos falta algo para sentirnos completamente bien. 
Nos cuesta aceptar el presente y a nosotros en ese momento porque formamos parte de ese presente. 
Creemos que si tuviéramos eso que creemos que nos falta podríamos aceptarnos y aceptar. Pero no hay nada de fuera que pueda llenar ese vacío. Si lo que queremos viene de fuera, aunque lo tengamos, nos parecerá que nos falta otra cosa. Aceptar lo que hay, decir que sí, aceptar el presente es mágico porque en cuanto podemos aceptarlo nos damos cuenta de que está lleno, de que no falta nada. 
Otro desafío es dejar de pensarnos tanto las cosas. 
Entre que no aceptamos nuestras capacidades y que somos demasiado responsables cuando nos proponemos algo nuevo, nos lo pensamos mucho. 
La idea de perfección nos limita y tenemos miedo a equivocarnos. 
A través de compararnos con esa idea de perfección nos sentimos un poco acomplejados. 
También nos comparamos con los demás y creemos que no salimos demasiado bien de esa comparación. 
Dudamos sin motivo de nosotros y no nos lanzamos suficiente. Detrás de eso hay una especie de deseo a ser reconocidos. 
En términos materiales no se nos suelen presentar desafíos intensos, ya que solemos alcanzar nuestros objetivos; los mayores desafíos se nos presentan en los aspectos emocionales. Somos ricos por naturaleza y cuando nos ponemos a quejarnos, a mendigar y a criticar, no es extraño que nadie nos aguante. Entonces necesitamos que alguien nos dé un toque de atención, que aunque al principio vamos a encajar mal, más tarde vamos a agradecer. 
Cuando nos quejamos es porque nos estamos aislando, ensimismando, cerrándonos donde nos sentimos más seguros, probablemente en las alturas; nos hace falta que nos echen un jarro de agua fría para despertar y entonces aceptar que estamos donde tenemos los pies para poder disfrutar de ello. NIÑEZ 
Todos los nacimientos son en cierta manera traumáticos y aunque no se puede decir que ninguno sea fácil, el del 6 no suele tener complicaciones. El niño 6 debe pasar por un proceso en el que se siente abandonado, probablemente por alguno de los padres. Puede sentir la pérdida de uno de sus padres bastante pronto, debido a la ausencia de éste del hogar, por un período más o menos largo. Uno de los padres puede, por ejemplo, ser viajante, o haber una separación de la pareja, incluso una muerte prematura o multitud de otras posibilidades. 
Pase lo que pase, esta separación o ruptura con alguno de los padres, el niño la va a interpretar como una falta de responsabilidad, o incluso sentirse traicionado. 
Este abandono genera en el niño un sentimiento de responsabilidad, que se extiende a las cosas que dependen de él y a todas las personas que quiere. 
En cierta forma, se siente también responsable de ellas. 
Como es un niño responsable, se puede confiar en él; no suele hacer grandes travesuras. Es bastante buen estudiante en general, pero sobre todo en temas que le interesan. 
El mundo externo no le causa demasiados problemas, tiene éxito o una especie de suerte. 
Así, no suele tener desafíos materiales, aunque sí emocionales, como el no sentirse querido y aceptado por las personas que él más quiere. Es un niño muy sensible, cariñoso y expresivo. Pronto manifiesta gustos o capacidades artísticas, puede leer mucho, escribir, pintar o tener interés por la música o la danza. Tiene una relación temprana con el arte. 
Tiende a meter la pata hablando de más y aunque la mayor parte de las veces tiene razón, aparenta inoportuno. 
Puede tener algunos complejos; por una parte, como el niño se siente abandonado, puede llegar a la conclusión de que él no es lo suficientemente bueno o especial para merecerse que le quieran. Por otra parte, tiene una idea de perfección o de lo que debería ser y a través de compararse él mismo con ese ideal, le parece que no sale nada favorecido y entonces no se acepta; el complejo le viene de esa falta de aceptación. 
PROFESIÓN 
Los 6 tienen el proceso creativo muy desarrollado, es decir, están en sus últimos pasos. Este proceso creativo empieza explorando el interior, que es un aspecto más de 3. 
La última parte de este proceso es la manifestación externa de esa creatividad, que es el aspecto 6. 
En consecuencia, tienen talento artístico y pueden desarrollarlo en cualquier campo. Tienen facilidad para manifestar cosas de forma bonita y pulida, un gran sentido de la belleza y la estética. Pueden ser artistas en cualquier género, como la música, baile, teatro, actores, pintores, escultores o cocineros. La comunicación es también uno de sus dones, son un canal abierto y lo exploran a un nivel elevado. 
Esto, unido a su interés en los aspectos humanos de las relaciones, les proyecta como excelentes profesionales en todos los campos relacionados con el trato humano y la ayuda, como serían el de la psicología, medicina, pediatría, enfermería, asistencia social, etc. 
En comparación, un 5 sería fisioterapeuta y el 6 psicoterapeuta. Este don de la comunicación se puede manifestar también en los campos de la enseñanza y las letras, como profesores, escritores o conferenciantes. 
Su sentido de la responsabilidad les convierte en excelentes empleados sin que haya que exigirles demasiado, porque se exigen ellos mismos. 
SALUD 
Los 6 pueden tener problemas digestivos y también de corazón, que representarían la no aceptación de sus sentimientos y emociones. Las manos representan la parte refinada del dar y la piel que actúa como una refinería. Si se resisten a expresarse, las cosas se quedan retenidas y pueden salir por la piel. 
Pueden tener problemas de acné de jóvenes, que también se relacionaría con la falta de aceptación, eczemas, soriasis. 
El exceso de perfeccionismo está también relacionado con estas manifestaciones. 
También dolores de cabeza, de genitales y nervios, que representarían la resistencia a expresar su creatividad: si no lo van a hacer muy bien, prefieren no hacerlo, eso hace que repriman su parte creativa. 
Pueden tener problemas psicológicos, por sentirse abandonados y creer que no se merecen las cosas que les pasan. 
Si su autocrítica es elevada, tienden a ser también muy aprensivos. 
RELACIONES 
Los números que se relacionan mejor con el 6 son el 2, 3, 4 y 5. Los 6 son muy románticos y poco aventureros en asuntos de amor; para ellos el amor es muy importante y lo relacionan directamente con la esencia del alma. 
Eso está muy bien, pero también está bien darse cuenta de que todo el mundo no lo ve de la misma manera. Para estar con alguien se tienen que enamorar. Se pueden sentir infieles y culpables por un simple pensamiento, que está relacionado con ese exceso de responsabilidad. 
Con el 2 crea una combinación muy bonita y estable. 
Son dos números pares que dan 8, otro par Se relacionan bien con el 3, porque les anima mucho sólo con su presencia, el 3 le trae el contacto con esa fuerza creativa bruta y le da empuje. Con el 4 lo une la percepción de la familia y la belleza de su espacio físico. 
El 5 le da su energía para sus proyectos y el 6 su amor. 
Juntos suman 11/2, y el 2 es el número de las relaciones personales y del apoyo. 
RECORDAR 
Nuestro camino es… De aceptación, de amor, de comunicación, expresión sin apego, de forma pulida, cariñosa, amorosa; de no tomar demasiada responsabilidad, de no tomarnos tan en serio las cosas. Una clave es… Que la falta de aceptación nos impide darnos cuenta de que ya tenemos lo que estamos buscando.
http://elnuevodespertardelser.blogspot.com.es/

Libro Contando con tu Alma (Eric Rolf) Capitulo-6


AMOR- Capitulo 6 (NUMERO-6)
“Para el 6 el amor es la auténtica manifestación divina, más allá de la materia (4) y de la energía (5). 
La expresión de este amor le permite conectarse y es la fuente de su creatividad, de su comunicación y de su éxito. 
Mantener esa conexión divina es tan importante para el 6, que le parece que le obliga a ser muy responsable, muy serio. 
A partir de esta visión forma también su idea de perfección, que le dificulta su propia aceptación.” El movimiento del 5 al 6 es el paso de la cantidad a la cualidad, es decir, el paso de dar cantidades, de forma más material y directa como hace el 4 y el 5, a dar cualidades, como la atención y el amor. 
Lo que el 4 y 5 dan en términos más físicos, el 6 lo da en términos refinados. El 6 es el 3 realizado, manifestando sus tesoros exteriormente. 
El 4 le da la forma, el 5 le da energía y el 6 lo comparte. 
Del 1 al 5 son números de siembra y del 6 al 9 de recogida. Vemos, pues, que el 6 es el primer número que recoge, así que esta vez, o en este periodo, nos toca recoger. 
Eso nos convierte en ricos y, como lo tenemos todo, no nos queda más remedio que dar. 
Tenemos el proceso creativo ya desarrollado, somos como un 3 pero productivos. 
Tenemos la capacidad de manifestar nuestra visión externamente, no como el 3, que ya se siente satisfecho conociendo el proceso creativo y expresándolo con palabras. Nos llama la atención lo que el 3 ha encontrado y tenemos la capacidad de manifestarlo físicamente. 
Tenemos la energía creativa más refinada y solemos organizarnos bien para mostrarla al mundo a través de nuestro trabajo. 
Podemos trabajar en nuestra propia empresa o para otros, pero en cierta forma siempre sentimos que trabajamos para nosotros. 
No hace falta que nos exijan demasiado porque somos muy responsables y, si nos controlan nos sentimos atacados, como si no nos tuvieran suficiente confianza. 
Estamos aquí para dar amor y, aunque muchas veces creemos que no estamos dando suficiente, en cada momento lo estamos dando. 
El dar se relaciona más con la calidad que con la cantidad. 
A veces, con sólo nuestra presencia ya es suficiente. 
Venimos a aprender que la comunicación es la expresión sin esfuerzo. 
Somos como un canal abierto, decimos lo que sentimos y a veces eso produce el efecto de meter la pata. 
Somos muy intuitivos y lo más probable es que acertemos, pero como nos sale de golpe y sin pensar, aparenta una metida de pata o algo ofensivo para la otra persona, cuando no era nuestra intención; en la medida en que nos sentimos más libres, nuestras palabras no aparentan tan ofensivas y son más aceptadas. 
Eso se logra soltando el apego a lo que estamos diciendo y dejando de querer controlar al otro. 
Si no hay apego ni intención de controlar, el otro no se ofende. Eso representa la evolución de nuestro canal de comunicación. Nuestra idea de perfeccionismo está bastante alejada de la realidad de forma que se nos presenta como algo inalcanzable. Esta idea, por un lado, dificulta aceptarnos porque nos comparamos con ella y, por otro lado, cuando queremos hacer algo, lo queremos hacer tan bien, tan “perfecto”, que dudamos de si lo podremos realizar como nos gustaría. 
Es decir, nuestro objetivo está tan “arriba” y nosotros, por nuestra falta de aceptación, tan “abajo”, que nos parece que no somos capaces de llegar. 
Por suerte, es una percepción distorsionada de la realidad, porque en realidad, la distancia no es tan grande y cuando por fin nos lanzamos, alcanzamos el éxito mucho antes de lo que creíamos y con menos esfuerzo. 
Tenemos buena suerte y nos cuesta aceptar lo que no sentimos que nos hemos ganado. Hemos venido a vivir el éxito, que es esa satisfacción personal de sentirse realizado. 
El que no lo vive así es porque reprime el acto de dar, incluso el darse a sí mismo. Sucede por una falta de aceptación de uno mismo y por un control sobre lo que damos. 
Si creemos que lo que vamos a dar no es suficientemente bueno, por no arriesgar el ego, preferimos no dar. 
Nos cuesta aceptar el valor de lo que aportamos a los demás y nos resistimos a nuestra buena suerte. 
Solemos tener de todo para pasárnoslo bien, pero sufrimos mucho porque somos demasiado responsables. 
Somos muy sociables, queremos agradar y que los demás vean lo responsables que somos. 
Eso nos puede impedir hacer algo que nos apetece porque los demás puedan pensar que está mal. 
El exceso de responsabilidad parece que indica también la obligación de juzgar. Somos especialistas en juzgarnos a nosotros mismos y por supuesto, a los demás. 
Juzgamos si es bueno o malo, si le sirve o no le sirve, si es peligroso o no, si lo merece o no. Cada vez que juzgamos eliminamos el 50% del mundo y así vamos restando, hasta que nos podemos quedar solos. 
Eso nos va aislando y de manera exagerada lo podemos vivir como un abandono total. 
Nos sirve la expresión o el sentimiento de “nosotros” y no sólo “yo”. Así uno se siente responsable de menos, lleva menos peso porque queda repartido. 
Si no sabemos de quién decir “nosotros”, no hay problema, puede ser la fuerza de la vida o el resto del Universo. 
A través del amor sentimos la conexión con Dios, es como si tuviéramos un lazo con Él. 
Al sentir esa conexión no podemos evitar tomarla muy en serio y, en consecuencia, somos muy responsables de ella. 
Lo mejor que nos puede pasar es enamorarnos, que es como si de repente alguien enciende la luz en nuestra vida. 
Entonces no sólo vemos la luz del otro, vemos también cómo brilla con intensidad todo lo que está a nuestro alrededor y toda nuestra vida toma color. 
Cuando estamos enamorados y nos sentimos amados, nos atrevemos a realizar cualquier proyecto, nada nos puede frenar. Si la pareja nos inspira, nos sentimos capaces de hacer cualquier cosa que nos propongamos. 
DESAFÍOS 
Sentirnos abandonados es uno de los primeros desafíos por los que pasamos. Vamos a interpretar ese abandono como una falta de responsabilidad de las personas de las que dependíamos. 
Ese sentimiento de abandono se puede ir repitiendo en nuestra vida como si fuera un patrón, que puede tomar la forma también de ser nosotros quienes abandonemos físicamente porque nos sentimos abandonados emocionalmente. 
A través de ser demasiado responsables, nos podemos sentir muy solos y finalmente abandonados, nuestro desafío permanente. 
Nos sentimos solos porque los demás no son igual de responsables que nosotros y no nos entienden. 
Somos responsables por nosotros y también por las personas que queremos. Parece que querer a la persona nos de derecho a entrometernos en su vida, supliendo con nuestro exceso de responsabilidad la falta de la suya. 
Esto esta basado en una confusión, nuestra responsabilidad termina donde empieza la libertad de la otra persona: es una responsabilidad mal entendida. 
Que queramos ser responsables por alguien no significa que debamos controlar sus actos. 
La libertad es lo más preciado que le podemos dar. 
Podemos ser responsables de la persona estando con ella cuando nos necesite, pero no le podemos quitar su libertad. 
El límite de esa situación nos puede llevar a la aceptación de la voluntad de la persona, porque su alma sabe dónde va. Nosotros no podemos interferir en la voluntad divina o de la vida, sólo podemos aceptarla. 
El ser tan responsables, que implica juzgar la situación, al otro y a nosotros mismos, va a provocarnos complejos personales, por ejemplo, el de no ser perfecto. 
Tenemos una idea de perfección que se relaciona más con la divinidad que con el mundo real. 
Nuestro exceso de responsabilidad nos hace intentar ajustarnos a esa idea de perfección y, como no lo conseguimos, nos cuesta aceptarnos. La aceptación es otro de nuestros desafíos. 
Hay cosas que no nos queda más remedio que aceptar, una de ellas es aceptar que estamos vivos, aceptar que nuestra vida individual forma parte de la Vida y que estamos inmersos en un fluido que lo incluye todo. 
Sabemos que somos hijos de Dios, pero lo más difícil es aceptar que, por tanto, somos ricos y que no nos queda más remedio que dar. La aceptación se relaciona también con la sensación que tenemos de que nos falta algo para sentirnos completamente bien. 
Nos cuesta aceptar el presente y a nosotros en ese momento porque formamos parte de ese presente. 
Creemos que si tuviéramos eso que creemos que nos falta podríamos aceptarnos y aceptar. Pero no hay nada de fuera que pueda llenar ese vacío. Si lo que queremos viene de fuera, aunque lo tengamos, nos parecerá que nos falta otra cosa. Aceptar lo que hay, decir que sí, aceptar el presente es mágico porque en cuanto podemos aceptarlo nos damos cuenta de que está lleno, de que no falta nada. 
Otro desafío es dejar de pensarnos tanto las cosas. 
Entre que no aceptamos nuestras capacidades y que somos demasiado responsables cuando nos proponemos algo nuevo, nos lo pensamos mucho. 
La idea de perfección nos limita y tenemos miedo a equivocarnos. 
A través de compararnos con esa idea de perfección nos sentimos un poco acomplejados. 
También nos comparamos con los demás y creemos que no salimos demasiado bien de esa comparación. 
Dudamos sin motivo de nosotros y no nos lanzamos suficiente. Detrás de eso hay una especie de deseo a ser reconocidos. 
En términos materiales no se nos suelen presentar desafíos intensos, ya que solemos alcanzar nuestros objetivos; los mayores desafíos se nos presentan en los aspectos emocionales. Somos ricos por naturaleza y cuando nos ponemos a quejarnos, a mendigar y a criticar, no es extraño que nadie nos aguante. Entonces necesitamos que alguien nos dé un toque de atención, que aunque al principio vamos a encajar mal, más tarde vamos a agradecer. 
Cuando nos quejamos es porque nos estamos aislando, ensimismando, cerrándonos donde nos sentimos más seguros, probablemente en las alturas; nos hace falta que nos echen un jarro de agua fría para despertar y entonces aceptar que estamos donde tenemos los pies para poder disfrutar de ello. NIÑEZ 
Todos los nacimientos son en cierta manera traumáticos y aunque no se puede decir que ninguno sea fácil, el del 6 no suele tener complicaciones. El niño 6 debe pasar por un proceso en el que se siente abandonado, probablemente por alguno de los padres. Puede sentir la pérdida de uno de sus padres bastante pronto, debido a la ausencia de éste del hogar, por un período más o menos largo. Uno de los padres puede, por ejemplo, ser viajante, o haber una separación de la pareja, incluso una muerte prematura o multitud de otras posibilidades. 
Pase lo que pase, esta separación o ruptura con alguno de los padres, el niño la va a interpretar como una falta de responsabilidad, o incluso sentirse traicionado. 
Este abandono genera en el niño un sentimiento de responsabilidad, que se extiende a las cosas que dependen de él y a todas las personas que quiere. 
En cierta forma, se siente también responsable de ellas. 
Como es un niño responsable, se puede confiar en él; no suele hacer grandes travesuras. Es bastante buen estudiante en general, pero sobre todo en temas que le interesan. 
El mundo externo no le causa demasiados problemas, tiene éxito o una especie de suerte. 
Así, no suele tener desafíos materiales, aunque sí emocionales, como el no sentirse querido y aceptado por las personas que él más quiere. Es un niño muy sensible, cariñoso y expresivo. Pronto manifiesta gustos o capacidades artísticas, puede leer mucho, escribir, pintar o tener interés por la música o la danza. Tiene una relación temprana con el arte. 
Tiende a meter la pata hablando de más y aunque la mayor parte de las veces tiene razón, aparenta inoportuno. 
Puede tener algunos complejos; por una parte, como el niño se siente abandonado, puede llegar a la conclusión de que él no es lo suficientemente bueno o especial para merecerse que le quieran. Por otra parte, tiene una idea de perfección o de lo que debería ser y a través de compararse él mismo con ese ideal, le parece que no sale nada favorecido y entonces no se acepta; el complejo le viene de esa falta de aceptación. 
PROFESIÓN 
Los 6 tienen el proceso creativo muy desarrollado, es decir, están en sus últimos pasos. Este proceso creativo empieza explorando el interior, que es un aspecto más de 3. 
La última parte de este proceso es la manifestación externa de esa creatividad, que es el aspecto 6. 
En consecuencia, tienen talento artístico y pueden desarrollarlo en cualquier campo. Tienen facilidad para manifestar cosas de forma bonita y pulida, un gran sentido de la belleza y la estética. Pueden ser artistas en cualquier género, como la música, baile, teatro, actores, pintores, escultores o cocineros. La comunicación es también uno de sus dones, son un canal abierto y lo exploran a un nivel elevado. 
Esto, unido a su interés en los aspectos humanos de las relaciones, les proyecta como excelentes profesionales en todos los campos relacionados con el trato humano y la ayuda, como serían el de la psicología, medicina, pediatría, enfermería, asistencia social, etc. 
En comparación, un 5 sería fisioterapeuta y el 6 psicoterapeuta. Este don de la comunicación se puede manifestar también en los campos de la enseñanza y las letras, como profesores, escritores o conferenciantes. 
Su sentido de la responsabilidad les convierte en excelentes empleados sin que haya que exigirles demasiado, porque se exigen ellos mismos. 
SALUD 
Los 6 pueden tener problemas digestivos y también de corazón, que representarían la no aceptación de sus sentimientos y emociones. Las manos representan la parte refinada del dar y la piel que actúa como una refinería. Si se resisten a expresarse, las cosas se quedan retenidas y pueden salir por la piel. 
Pueden tener problemas de acné de jóvenes, que también se relacionaría con la falta de aceptación, eczemas, soriasis. 
El exceso de perfeccionismo está también relacionado con estas manifestaciones. 
También dolores de cabeza, de genitales y nervios, que representarían la resistencia a expresar su creatividad: si no lo van a hacer muy bien, prefieren no hacerlo, eso hace que repriman su parte creativa. 
Pueden tener problemas psicológicos, por sentirse abandonados y creer que no se merecen las cosas que les pasan. 
Si su autocrítica es elevada, tienden a ser también muy aprensivos. 
RELACIONES 
Los números que se relacionan mejor con el 6 son el 2, 3, 4 y 5. Los 6 son muy románticos y poco aventureros en asuntos de amor; para ellos el amor es muy importante y lo relacionan directamente con la esencia del alma. 
Eso está muy bien, pero también está bien darse cuenta de que todo el mundo no lo ve de la misma manera. Para estar con alguien se tienen que enamorar. Se pueden sentir infieles y culpables por un simple pensamiento, que está relacionado con ese exceso de responsabilidad. 
Con el 2 crea una combinación muy bonita y estable. 
Son dos números pares que dan 8, otro par Se relacionan bien con el 3, porque les anima mucho sólo con su presencia, el 3 le trae el contacto con esa fuerza creativa bruta y le da empuje. Con el 4 lo une la percepción de la familia y la belleza de su espacio físico. 
El 5 le da su energía para sus proyectos y el 6 su amor. 
Juntos suman 11/2, y el 2 es el número de las relaciones personales y del apoyo. 
RECORDAR 
Nuestro camino es… De aceptación, de amor, de comunicación, expresión sin apego, de forma pulida, cariñosa, amorosa; de no tomar demasiada responsabilidad, de no tomarnos tan en serio las cosas. Una clave es… Que la falta de aceptación nos impide darnos cuenta de que ya tenemos lo que estamos buscando.
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sábado, 5 de noviembre de 2016

Libro Contando con tu Alma (Eric Rolf) Capitulo-5


ENERGÍA Capitulo-5 (NUMERO-5)

“Y nacido en el centro, el 5, una fuente de la energía contenida en sí misma, como una batería inagotable que puede arrancar muchos coches, pero que cuando arrancan ya no la necesitan; su desafío es permitir que ellos circulen por su cuenta sin controlarlos. 
El 5 puede entregar su energía a todos los números y así permitirles ser independientes, alcanzando su propia libertad a través de esa misma entrega.” 
Si ponemos los 9 números en tres filas, 
1 2 3 
4 5 6 
7 8 9 
podemos ver al 5 en el centro, que le permite conectar con todos los demás. 
Como su camino es de aportar energía, esa situación privilegiada le da la capacidad de entregarse colaborar y relacionarse con cualquiera de ellos. 
Los 5 primeros números son de entrega. 
Esa entrega se va intensificando hasta llegar a 5. 
Hemos ido cogiendo fuerza, acumulando energía; somos el número que dispone de más energía para la acción y paradójicamente podemos sentirnos de golpe sin ella, como si nos hubiéramos descargado. 
Así, muchas veces nos encontramos llenos de energía y de vez en cuando completamente vacíos. 
Tenemos la capacidad de tender una mano y aportar nuestra energía a cualquiera persona o proyecto, como si tuviéramos muchas manos. 
Esto simboliza también el gusto por la diversidad y la capacidad para hacer múltiples tareas sin agotarnos. 
Nos encanta la variedad, al contrario de la rutina que no soportamos por mucho tiempo. Este enfoque a la variedad funciona porque damos energía al otro para que la utilice con su criterio, que en cierta manera es como darle libertad y, a la vez, sentirnos libres nosotros porque pasamos a otra actividad diferente al poco tiempo. 
No nos agota la actividad sino la monotonía, nos agota dar nuestra energía de forma continua a la misma cosa. 
Eso es como dar batería ininterrumpidamente a un coche que cuesta arrancar. Si a esa situación le añadimos la creencia de que no somos capaces de arrancarlo, nos esforzamos, sentimos que nos descargamos y nos quedamos sin fuerzas. 
No es cierto que nuestra energía pueda agotarse, es como decir que se pueda agotar la energía del Universo, porque es de ahí de donde viene, pero también es cierto que a veces nos sentimos sin energía. 
Esa fuente inagotable de energía que poseemos atrae a los demás porque la necesitan; la obtienen de nosotros de forma fácil. Eso no es problema porque normalmente nos sobra energía, pero cuando sentimos que se está acabando nos ponemos muy a la defensiva, adoptamos un enfoque muy cerebral que no nos suele funcionar. 
Descubrimos nuestro enorme potencial entregando esa energía. Hasta que no metemos la mano en el bolsillo no sabemos qué hay dentro. Quizá mientras buscamos en el bolsillo para darle una moneda a un mendigo podemos descubrir que somos ricos y que disponemos esa fuente inagotable de energía. 
Como tenemos tanta energía, tenemos mucho miedo también. El miedo es fuerza creativa bruta que todavía no se ha refinado. Se requiere un proceso de transformación de energía bruta a refinada para que pueda ser utilizada. 
Antes de refinarla se siente una mezcla de miedo y excitación, como sentarse al volante de un coche de Fórmula 1 sin tener permiso de conducir. 
Antes de poder refinar la energía, hay que darse cuenta de que está ahí; encontrar el miedo en una parte concreta del cuerpo es una forma de reconocer y contactar con ella. 
Una de las maneras brutas en las que sale nuestro miedo o energía sin refinar es en forma de “nervios”. 
Entonces buscamos algo donde enfocarnos para echarle la culpa a esa circunstancia, y decir: “¡¿cómo quieres que no me ponga nervioso con esto?!” Hay que convertirse en donante de energía; así entramos en un proceso alquímico porque cuanta más damos, más tenemos. 
Si no compartimos la energía que nos entra, se vuelve en contra nuestro. La energía siempre circula y se manifiesta de una forma o de otra, consciente o inconscientemente; decir ¡NO! es un ejemplo de bloquear la salida de esta energía impidiendo su circulación y eso puede manifestarse en problemas físicos de todas clases. 
A la vez, si no damos salida a esta energía, además de consumirnos internamente, nos entra muy poca, porque no cabe, nos bloqueamos. 
Si queremos que entre lo nuevo, debemos crear antes un espacio libre y vacío: tenemos que soltar lo viejo. 
Hemos venido a ser libres, pero ése es también nuestro desafío porque solemos ser dependientes de las personas o proyectos que creemos que se lo merecen. 
La dependencia va en contra de nuestra esencia, así que parte de nuestro camino es el paso de ser dependientes a independientes. 
La libertad nos atrae y nos asusta a la vez; para ser libres debemos superar el miedo a la libertad. Tenemos, sin duda, la capacidad de sentirnos libres. 
El camino es aceptar esa libertad; para hacerlo, hemos de dársela antes a otros y eso es lo que muchas veces resistimos. Nos encanta sentirnos libres, pero también nos gusta que los demás sean, en cierta manera, dependientes de nosotros. 
Ése es nuestro desafío y lo que impide que nos podamos sentir realmente libres. ¿Cómo se va uno a sentir libre si necesita sentir la dependencia de otros? 
Hemos venido a realizar nuestra independencia, que es como arrancar un día un coche y el siguiente día otro, pero sin irnos necesariamente con él. 
Se trata de entregarnos al proceso de arrancar y dar la libertad al otro para que pueda circular por su cuenta. 
Nuestro problema es que como hemos arrancado el coche, queremos irnos con él; si no podemos irnos con él, queremos saber a dónde va, qué va a hacer allí y cuándo volverá. 
Eso es una forma de control que no nos funciona, porque hemos venido a ser libres y, para serlo, debemos dar la libertad al otro; en el instante en que se la entreguemos al otro, podremos disfrutar la nuestra. 
El mundo material nos provoca cierta confusión; por un lado, nuestra esencia es energética y, por otro, somos muy materialistas. Esto produce un conflicto entre nuestra esencia y su opuesto, que es lo que creemos que nos falta. 
No tenemos muy claro qué es el mundo material, para qué sirve y si queremos estar donde estamos. 
La confusión hacia el mundo material nos viene de nuestra esencia energética. Si nos sentimos seres energéticos, podemos ver la materia como una debilidad, algo que no dominamos y que en cierta manera escapa a nuestra naturaleza; eso nos puede hacer dependientes de ella. 
Nos olvidamos que el mundo material está ahí para apoyarnos. Para sentirnos cómodos en el mundo material hay que cambiar el enfoque y darnos cuenta de que la materia es también una manifestación energética; lo que la diferencia es que es una manifestación más lenta. 
La materia es energía en forma sólida, se puede observar porque su proceso de cambio es lento, comparado por ejemplo, con un rayo de luz. 
Esa velocidad más lenta nos permite tocarla, pero no es más real que la no materia. Nos sentimos inseguros porque nos parece que no podemos tocar la energía y nos apegamos a la materia como algo fijo, algo en lo que se puede confiar, porque lo visible lo podemos tocar. 
Resistimos nuestro camino energético. 
Nosotros queremos sentirnos libres y a la vez seguros. 
Eso no sucederá hasta que podamos sentirnos cómodos en la inseguridad. Mientras tanto, ese temor hace enfocarnos en la materia, porque como es sólida nos hace sentir más seguros, nos da la confianza que nos falta. 
Eso nos convierte en personas materialistas. 
Nos creemos el mundo físico demasiado, de forma que estamos convencidos de que lo que existe es lo que se puede ver; si no lo vemos es que no es verdad. Como le damos tanta importancia a lo físico, lo tenemos que controlar porque nos parece que nuestra estabilidad depende de ello. 
Presumimos que el mundo debe funcionar de una forma lógica, de forma que intentamos aprender esa lógica para controlar el mundo. Lo que sucede es que llega un momento en que la lógica falla y se descontrola todo; entonces nos sentimos perdidos, porque si el mundo no es lógico, se convierte en una locura. 
La confusión se relaciona con presumir que hay cierta lógica que uno debería conocer y no conoce. 
En cuanto nos damos cuenta que esa lógica no existe, dejamos de estar confundidos. Si al final descubrimos que el mundo está loco, quizá para relacionarnos con él deberíamos comportarnos de forma loca también…; aunque eso es muy arriesgado porque para hacer locuras hay que dejar de controlar y si dejamos de controlar ¡¡¿qué va a pasar?!! 
Nada, no va a pasar nada. 
Mejor todavía, va a dejar de pasar lo que temíamos que iba a pasar. Atención, cuando tememos algo le damos mucha energía y eso puede hacer que se manifieste en nuestra vida. 
La clave para no darle energía a lo que no queremos que pase, es darle energía a lo que queremos que pase. Fácil. 
DESAFÍOS 
Uno de nuestros desafíos es descubrir y aceptar que el mundo es mágico, que hay una realidad interior que es la que se impone en el exterior. La energía puede ser para nosotros una prueba de que hay otra realidad aparte de la que se puede ver y tocar. Si nos arriesgamos a probarlo, podemos descubrir que las cosas ocurren externamente de una forma cuando las vivimos interiormente con un determinado nivel de consciencia y de forma diferente si las vivimos interiormente con otro nivel: eso no es lógico, es mágico. 
El mundo exterior tiene densidad pero no es más real que el interior; al contrario, si nuestra manera de vivir las cosas en el mundo interior es la que manifiesta los acontecimientos en el exterior, podemos decir que el mundo interior es más real. 
La libertad, al principio, es para nosotros un gran desafío que, a través de vivir la inseguridad, puede convertirse en un don. Hemos venido a realizar nuestra independencia y en consecuencia somos muy inseguros: 
La parte que nos aterroriza de la independencia es que sentimos que estamos solos, que no tenemos a nadie al lado para apoyarnos si pasa algo. 
Para ser independientes debemos soltarnos de ese apoyo y eso nos asusta. La libertad es algo que suena muy bonito y nos llama la atención, aunque no siempre parece algo positivo porque a veces no sabemos si estamos volando o cayendo… 
El control es otro de nuestros desafíos. 
Para controlar algo no podemos ser completamente honestos. El querer controlar nos lo impide porque partimos de la base que la vida no nos apoya completamente, es decir, que creemos que nos va a traer algo que no queremos. 
También parece que las personas no nos van a apoyar con sus actos, así que pensamos que tenemos que controlarlos para no salir perjudicados. 
Muchas veces, en lugar de afrontar el tema directamente, nos movemos con segundas intenciones. Tenemos una relación amor- odio con la honestidad; por una parte, le damos mucha importancia a decir la verdad y, por otro lado, actuamos de forma deshonesta. 
Si le damos mucha atención a nuestra inseguridad, podemos ir por la vida pensando, por ejemplo, que si la empresa deja de pagarnos el salario a final de mes vamos a pasar hambre. 
Eso no tiene gracia, la consecuencia más triste es que nos quita lo más precioso que tenemos, que es la libertad de poder elegir. Hablar en público no es lo nuestro hasta que nos podemos soltar, porque cuando lo hacemos podemos ser muy carismáticos. 
Al principio nos sentimos muy vulnerables en público y creemos que no tenemos control sobre la situación. 
En cambio, en conversaciones relajadas con amigos, nos gusta opinar abiertamente de cualquier tema, incluyendo rumores. Cuanto más insegura es la persona más caso hace de los rumores. Cuando decimos esto es mío, queremos decir que estamos dispuestos a luchar para que nadie nos lo quite. 
Ahí se está manifestando un apego basado en una confusión. Porque en realidad, ¿qué significa que algo es tuyo? 
¿Quizá que has aportado energía a ese proyecto? ¿Y de quién es esa energía? Quizá sólo ha pasado a través de ti. 
La utilidad de tener cosas es poder compartirlas, la materia sirve para desapegarse. 
A veces notamos una gran subida de energía cuando parece que tenemos que hacer o entregar algo que no queremos entregar. Nuestra forma de aportar a la vida y apoyar al otro es entregar esa energía; incluso una parte nuestra quiere entregarla también, pero decimos: ¡no!, ¡no! Cuando nos cerramos y no queremos entregar algo, parece que los demás nos lo quieren quitar. 
A veces parece que se han puesto de acuerdo para quitárnoslo. Si, en cierta forma, la Vida quiere que entreguemos esa energía; la Vida “conspira” con nosotros, no contra, porque nos ha elegido como canal. 
Cuando decimos “soy muy controlador” lo que está claro es que lo somos porque queremos y que no estamos dispuestos a dejar de serlo. Para ser rico hay que dar un paso más; en lugar de controlar hay que intentar soltar y, como hemos dicho, es así como se alcanza la libertad, dándola. 
La clave está en permitir que las cosas estén ahí, siendo responsable pero sin intervenir, sin controlar, eso es un acto de poder. Llega un momento en que debemos explorar el límite de nuestra riqueza. Hasta qué punto uno es lo suficientemente rico para aceptar las cosas que ocurren sin ponerse nervioso o intentar controlarlas. ¿Dónde está ese límite? Es posible que podamos seguir nuestro camino si nos damos cuenta de que el límite no está ahí, porque cuando nos acercamos al límite lo suficiente, nos damos cuenta que podemos ir un poco más lejos. El límite no existe, es una especie de juicio o creencia; lo que sostiene el límite es la creencia de que nos estamos alejando de casa, de nuestro centro. 
Pero ¿y si lleváramos siempre la casa con nosotros? ¿y si no es posible alejarse del centro? Es como el niño que dice "yo no estoy perdido pero mis padres sí". Quién sabe, quizá ha llegado el momento de no ser nosotros mismos los que nos pongamos los límites. Quizá, en ese momento, los demás límites también desaparezcan. 
NIÑEZ 
El 5 es un niño muy activo, dinámico y nervioso; siempre está en movimiento. Hasta los 4 o 5 años es muy alegre, pero suele tener una vivencia que le hace entrar en contacto con la disciplina que de alguna manera le condiciona. 
El niño 5 es pura energía y debe pasar por una experiencia de disciplina que le centre en su camino, como metáfora de que hay que manejar o enfocar la energía para que no se descontrole. 
Esa experiencia de disciplina puede presentarse, por ejemplo, con alguno de los padres muy autoritario o ir a un colegio estricto, internado o religioso. 
El contacto con la disciplina hace que el niño se muestre preocupado y pierda un poco de su alegría natural. 
No es que el niño deje de ser alegre, pero está más serio; cuando se le olvida estar preocupado, es igual de alegre que siempre. 
Es un niño bastante inseguro. Su camino es el de la libertad y está aprendiendo a andar por su cuenta. Uno de los desafíos de la libertad es la inseguridad: quiere sentirse libre y seguro a la vez, y eso no le va a ser fácil. 
Por ejemplo, anda unos pasos a su aire y se distrae con las cosas que descubre. Cuando se da cuenta se da la vuelta y se encuentra solo. 
Entonces se asusta y corre hacia atrás para sentirse seguro. Suele ser un niño dependiente; lo es porque ha venido a ser libre y al principio resiste a su camino. 
El camino para encontrar su propia libertad es empezar siendo dependiente en extremo, hasta que cuando llega a su límite, pasa al otro extremo, la libertad. 
Puede tener muchos apegos; se apega a las personas o a las actividades donde entrega su energía. Le va muy bien tener alguna actividad donde se pueda sentir que está por su cuenta, para que pueda empezar a vivir esos aspectos de la libertad. También, para ver el otro lado, le va bien participar en un grupo o en un equipo, donde lo más importante es el resultado o el bien del grupo, por encima del personal de cada uno. 
Es un espacio donde el niño puede entregar su energía sin apegarse a ella, darla en beneficio del grupo. 
La sexualidad le llamará la atención porque, como fuente de energía, es la metáfora de dos aspectos básicos para su camino: es una energía inagotable y descontrolada. 
La parte inagotable le llama la atención porque él siente que se queda sin energía o se cansa rápidamente cuando se le mantiene mucho tiempo realizando la misma tarea. 
Necesita cambiar de actividad para no aburrirse. 
La parte descontrolada le llama la atención porque es un niño muy controlador, si no puede controlar se pone nervioso. 
El niño es un canal de energía y una de sus formas preferidas de entregar la energía es a través de las manos; le gusta tocar, lo toca todo. Tiene mucha habilidad con artes plásticas, que se amplia a todo lo que haga referencia a las manos. 
PROFESIÓN 
Los 5 tienen muchas aptitudes. 
Al disfrutar con la variedad de actividad, abordan con intensidad asuntos diferentes, lo que les permite alcanzar un objetivo en poco tiempo. 
Lo que les va bien es algo rápido e intenso y, entonces, pasar a otra actividad igual de intensa y rápida. 
No suelen servir para cosas de larga duración, cuando les quieren hacer responsables de algo que no acaba nunca, se ponen nerviosos, les cuesta mucho, se quedan sin energía y no lo hacen bien. Pueden trabajar en una oficina, aunque no tanto como administrativo porque no les gusta la repetición, sino en puestos comerciales, viajantes, publicidad o consejeros. 
En el mundo artístico pueden destacar como escultores, pintores y cualquier campo donde las manos sean la clave. Tienen mucha energía en las manos y son muy hábiles con ellas, se puede decir que sus manos van solas, como si ellas pensaran por sí mismas. 
En el área terapéutica esto se manifiesta en todos métodos o técnicas donde se utilicen las manos, en cualquier forma de masaje o de imposición energética. 
También en profesiones o deportes de riesgo o competición, bomberos, protección civil, montañismo, pilotos, reporteros, detectives, etc. Si su actividad profesional no les aporta la intensidad que ellos necesitan, deben compensarlo con aficiones o hobbies. 
Es importante que tengan alguna actividad que dependa únicamente de ellos, ya sea en el campo profesional o del ocio, de forma que sean completamente responsables de algo. 
Hacer algo por su cuenta les apoya para desarrollar la independencia. 
SALUD 
Los 5 son los campeones de los ataques de nervios. 
Su punto más débil es el sistema nervioso. 
Pueden tener intensas subidas de energía sin refinar, que es lo que llamamos dolores de cabeza o migraña. 
También problemas de miopía por la necesidad de tener cerca las cosas para controlarlas mejor. 
También pueden tener problemas con alergias que representarían resistencias: cuando uno tiene miedo de hacer algo que le atrae, se está resistiendo a ello hasta que se la juega o hasta que tiene la confianza de que lo puede controlar. 
Esas resistencias se pueden manifestar como alergias. 
La expresión verbal de la resistencia es decir que NO, y así es como empieza el 5. 
Ese NO es como empezar de espaldas y representa metafóricamente los problemas en la zona de la espalda. También puede tener problemas de linfa y circulación, que representarían la resistencia al movimiento, que es vital en el 5. RELACIONES 
El 5 es un número que se relaciona con todos los números; su camino es de entrega energética y como está en el centro de todos los números, puede dar su energía a cualquiera para que pueda desarrollar su proyecto. 
Si hay que elegir algunos números en concreto con los que se relaciona mejor, podríamos decir que con el 3, 8 y 9. 
Con el 3 forma una combinación estable de dos impares que suman par, una relación de espacio y poder. 
Con el 8 bien, siempre que el 5 no intente controlarlo demasiado, porque lo tiene difícil, ya el 8 siempre encuentra la manera de salirse con la suya y eso puede causar problemas. Con el 9 por la mutua capacidad para conectar con todos, aunque puede ser una relación muy movida, con mucha intensidad por los dos extremos. 
RECORDAR 
Nuestro camino… Trata de dar nuestra energía sin controlar lo que los demás harán con ella, y a través de ese dar, darnos cuenta de que somos una fuente inagotable e independiente, que se nutre de la fuente universal. 
A través de dar la libertad al otro, alcanzamos la nuestra que es uno de nuestros desafíos. Una clave es… Cuando nos sentimos agotados, hacer algo diferente y a la vez intenso nos renueva completamente.
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Libro Contando con tu Alma (Eric Rolf) Capitulo-4


MATERIA- Capitulo 4 (NUMERO 4)
El 4, 5 y 6 forman el segundo triángulo, el de la entrega, que simboliza la entrega a la materia, a la energía y al amor respectivamente. 
“El 4 es la base del 2º triángulo que representa la conexión con el aspecto físico del mundo. 
Percibe la materia como una manifestación divina y buscará su camino a través de ella. 
La materia se mueve más despacio que la no–materia y parece que da estabilidad y confianza. 
Cuando tiene prisa encuentra obstáculos, así que tendrá que desarrollar la paciencia, que es ver la vida paso a paso, un paso cada vez. 
La palabra “materia” viene del latín “mater” , la misma raíz de madre y también simboliza la familia.” 
El 4 se relaciona con la tierra y con su extensión que es la materia física. Simboliza la división/ reunión de los 4 elementos tierra, agua, aire, fuego, y de los 4 puntos cardinales. 
Materia tiene su raíz en madre, que simboliza el corazón de la familia, es quién los une y alimenta. 
Los desafíos con la materia se nos suelen presentar a través de la metáfora de la familia. Los 4 manifestamos la continuación del proceso creativo del 3, cuando la inspiración se convierte en la primera manifestación física: la materia. 
Representa el nacimiento de la materia, lo físico y la estabilidad. 
El 3 duda entre interior y exterior, nosotros no. 
Nuestra conexión es exterior buscando la manifestación de Dios en la materia y dándonos cuenta de cómo el mundo físico está aquí para apoyarnos. 
Somos los que nos encontramos con la primera piedra en el camino y no suele ser una piedrecita en el zapato, sino un bloque macizo que nos impide pasar. 
Esta piedra es la metáfora de la energía bruta manifestándose en materia como algo que apoya y da confianza, aunque nosotros la interpretamos también como el primer obstáculo que nos bloquea el paso. 
Todo lo que es estable se relaciona con nuestro camino, como la familia o la casa. Atención, el dinero ni es materia ni es estable, aunque a muchos nos gustaría incluirlo entre las cosas con las que nos relacionamos. 
Podemos tener dinero o no, pero eso no se relaciona directamente con nuestro camino, el valor del dinero es su metáfora y se relaciona con poder[9]. 
No es problema ser materialista, si se entiende lo que significa. Cuando se acusa a alguien de serlo es que en realidad lo es poco y debería serlo más. 
Se queda corto porque se ha quedado apegado a la parte más sólida de lo visible. La materia tiene una parte visible y otra invisible; cuando decimos que hay que ser más materialista, se trata de poner atención también a la parte no visible. 
Si profundizamos en estos dos aspectos, se nos revela el mensaje o la enseñanza: el camino nos lo muestra la parte no visible de la materia. 
Cuando encontramos un obstáculo, si sólo vemos la parte visible de la materia, habrá conflicto o lucha. 
Si miramos ese obstáculo como algo que hay que vencer, probablemente vamos a tener problemas, porque la materia puede ser muy dura, más que nosotros. 
Tenemos bastante experiencia golpeando la cabeza contra la pared. Puede que, entre uno y otro golpe, se nos haya ocurrido que puede haber otro camino, una alternativa. 
Si conseguimos ver el obstáculo como indicador de que la vida ha cambiado de dirección, esa misma materia tiene entonces una gran utilidad y no está ahí para hacernos la vida difícil: es una señal, un mensaje de la vida. 
Si tenemos la confianza de que la vida es amistosa, nos podemos parar y dar un paso atrás para ampliar la perspectiva. Entonces, podemos preguntarnos cuál podría ser la nueva dirección; esa es la clave, detenerse y confiar en que la vida nos señala el camino. 
Desde ahí es de donde sale el siguiente paso. 
Nos movemos en una relación entre amor - odio con la materia. No podemos rechazar la materia, porque es lo que somos y sería como rechazar una parte nuestra. 
Somos los más prácticos cuando estamos tranquilos. 
Lo práctico tiene el sabor a seguridad, uno se siente más seguro en tierra, da confianza. Esa práctica puede conectar con una parte excesivamente científica que nos puede limitar: la ciencia dice lo que es la realidad. 
Ser práctico y científico parece que son sinónimos y no es así. La ciencia tiene un aspecto práctico cuando se refiere a la materia sólo como materia. Si lo miramos así exclusivamente, eso no es ser práctico porque tiene otras posibilidades que nos estamos perdiendo, como, por ejemplo, las metáforas que representa la parte no visible de la realidad y el arte. 
A nosotros nos funciona ser un poco artista y un poco científico. La parte artista nos ayuda a no apegarnos completamente a la materia y la parte científica a mantener los pies en el suelo. Llevamos dentro un científico, un artista y un alquimista que los integra; es una especie de trinidad. 
Para nosotros, la medida de las cosas es si funcionan o no funcionan. Nuestra intuición se relaciona con materia, el espacio nos habla; cuando nos conectamos con materia se nos ocurren cosas, las ideas nos vienen a través de objetos. 
Al decorar una casa parece que la lámpara nos dice que queda bien al lado de la mesa y nos extraña que otros no lo vean igual de claro. Nuestra lógica es sencilla, todas las cosas tienen su sitio. Tenemos facilidad para organizar cualquier cosa que podamos mover y actuamos de forma sistemática, cuando entramos en acción se nota. 
Para nosotros, hacer algo físico repetitivo no es aburrido, porque tenemos la capacidad de estar con la materia, que es como el estar presente. Sentimos una especie de cariño por los objetos que nos hace estar ahí y vivir el momento de una forma nueva. Aunque somos muy honestos, a veces tenemos una idea rígida o deformada sobre lo que esto significa. 
Esta honestidad está basada en unos principios y la entendemos como algo que funciona. No obstante, estos principios están enraizados en nuestra historia familiar y en consecuencia pueden ser poco flexibles. 
Esto nos hace ser pedantes y no nos escuchamos ni a nosotros ni tampoco a los demás, porque creemos que ya sabemos lo que nos van a decir. 
Esto nos convierte en personas atrapadas en el pasado, donde se formaron esos principios. 
Nuestra interpretación de la realidad familiar ha determinado mucho estos principios. 
Algunos de ellos no nos atrevemos a contarlos, porque mostrarían partes nuestras muy íntimas, o porque estamos seguros que no nos entenderían. 
Es curioso observar esta polaridad; por una parte estamos convencidos de que a nosotros las cosas nos funcionan de cierta manera, o sea, de que nuestros principios son ciertos, pero no solemos compartirlos porque creemos que no nos entenderían. Está bien plantearse que, si nuestros principios son ciertos para nosotros, ¿por qué no pueden serlo para otras personas? y al contrario, sin no son ciertos para otras personas, ¿por qué lo son para nosotros?. Eso nos puede servir para ser más flexibles con nosotros mismos y con los demás. 
De la familia hemos aprendido el concepto de hacer las cosas como “Dios manda”, ya sea de la misma manera como se hacía “en casa” o todo lo contrario. 
La familia nos puede servir de ejemplo de cómo no hacer las cosas. De una manera u otra lo tenemos claro, es como si nosotros supiéramos cómo se hacen las cosas bien hechas. 
De ahí surge una especie de control y juicio hacia familiares que se extiende hacia el mundo. En general, uno se encuentra en un ambiente amistoso cuando está en casa y en familia; esa no es nuestra realidad hasta que estar en casa no es un acontecimiento espiritual, es lo que los místicos llaman “la vuelta a casa”. 
Nuestro camino es encontrarnos en casa y en familia pero ampliando los conceptos y los límites físicos. 
Venimos a sentir que nuestra casa es la tierra y nuestra familia el mundo. 
DESAFÍOS 
Nuestro principal desafío es dejar que las cosas fluyan. 
El curso de un río es un buen ejemplo. El río nunca avanza en línea recta, aunque siempre avanza en dirección al mar. Cuando el río encuentra una montaña la bordea y continúa su curso hacia el mar. Eso es lo que más nos cuesta; cuando vamos en línea recta todo va bien, pero cuando encontramos un obstáculo, perdemos la idea de que seguimos yendo hacia delante. 
Entonces, nos resistimos a cambiar de dirección e insistimos en nuestro rumbo fijo. Somos personas que hacemos mucho esfuerzo y la mayoría de las veces no hace falta. 
No tenemos suficiente confianza en que la vida siempre apoya, desconfiamos y queremos continuar en línea recta. 
El resultado es que nos damos con la cabeza contra la pared. No nos damos cuenta de que la nueva dirección que nos señala el obstáculo, igual que la montaña señala el curso del río, nos lleva a donde vamos. 
La vida siempre apoya, por cada problema hay muchas soluciones. 
Si no hubiera problemas, no nos daríamos cuenta de lo creativa que es la vida para encontrar soluciones y de la gracia que tienen. 
Nuestra parte negativa se manifiesta cuando el hecho de que haya muchas soluciones, representa el nuevo problema de tener que decidir entre ellas; cuando nos ponemos a "pensar" y analizar cuál será la mejor solución, llegamos a un estado de parálisis mental que nos impide tomar una decisión. 
Una de las repercusiones de esta parálisis mental es que deriva en parálisis física que nos incapacita para realizar una acción. A veces, esperamos que alguien tome la decisión por nosotros, así, si sale mal, tendremos a alguien para echarle la culpa de la situación, y además podremos hacernos la víctima, que es una postura muy cómoda. 
Tenemos, a menudo, opiniones cerradas sobre las cosas. 
Una opinión es una forma de juzgar algo, la mayoría de las veces las opiniones no sirven, al contrario, limitan nuestro punto de vista porque lo hacen fijo y nos impiden ver las cosas de otra manera. Una opinión fija es un buen ingrediente para crear un problema. Ser conscientes de que no sabemos lo que va a pasar y no tener opiniones de antemano o juicios sobre las cosas, nos permite estar abiertos. 
Cuando estamos abiertos, nos damos cuenta de que hay más soluciones que problemas y se desatan un montón de posibilidades. 
En cuanto nos dejamos llevar por la intuición y no intentamos justificarnos, las cosas salen bien. 
El pasado tiene para nosotros mucho peso. 
Tenemos dificultad en olvidar relaciones y acontecimientos pasados. Le damos mucha importancia al pasado y nos olvidamos de que ya no está ahí, sólo está vivo en nuestra imaginación y pensamientos. Nos solemos quejar bastante y acabamos por creernos nuestras quejas. 
También tendemos a exageración, en términos de la importancia de las cosas. 
Eso no nos favorece, porque acabamos creando un problema donde no lo había. A veces, parece que lo queremos hacer todo de la forma más complicada. Tenemos el “don” de encontrar problemas a las cosas. Eso también se puede hacer al revés, convirtiendo el don de crear problemas en el don de crear soluciones. 
Para eso, debemos dar un paso atrás y mirarlo con ojos nuevos, desde otra perspectiva. En general somos prácticos y como el refrán “no nos gustan los pájaros volando”, aunque podemos encontrar algún 4 que está voladísimo. 
El motivo suele ser que ha rechazado la parte material del mundo porque le atraía demasiado. Probablemente, se trate de personas bastante materialistas que no han querido aceptar esa parte suya ni se ha permitido expresarla. 
Cuando uno está tan enganchado a la materia, es normal que la parte material no le funcione, porque el alma siempre se las arregla para que enfrentemos nuestras resistencias. 
Es posible que este 4 del que hablamos, en uno de sus disgustos materiales, decide no jugar más a ese juego, rechazando la materia e intentando vivir al margen. 
Intenta lo imposible, que es vivir sin materia; eso tampoco le va a funcionar y, si insiste, le causará desequilibrios en otros aspectos de su vida. 
Llevado al extremo, puede volverse esquizofrénico o paranoico. No es grave, nada es grave porque le permite evolucionar a través de ello e integrarlo. 
Después de un extremo, siempre viene otro; la clave para encontrar un equilibrio viene a través de hacerse consciente de todo este proceso. 
NIÑEZ 
El niño 4 vive con intensidad las experiencias relacionadas con la familia, que pueden interpretarse como muy positivas o muy negativas. 
Es decir, puede tener una familia aparentemente fantástica o todo lo contrario. En general se sentirá, muy controlado por los padres, las costumbres o tradiciones familiares. 
El niño se siente a gusto en casa, pero sin poder frente a sus padres. Ellos casi nunca le dejan hacer las cosas cuando él cree que está preparado, y, al revés, cuando los padres creen que el niño está listo, el niño no. 
Puede haber metáforas de cambio de casa en su infancia. 
Parte de su camino es expandir su visión de casa y de familia, es decir, sentirse como en su casa en otras partes y sentirse como en familia sin ser necesariamente su familia carnal. 
Los cambios que se producen dentro de la casa o de la familia le marcan mucho: cambio de casa, o por dentro de la casa, separaciones, muertes, enfermedades de familiares, etc. 
La familia es siempre un desafío para el niño. Puede pasar por una etapa de rechazo a la propia familia, que lo lleva a buscarla fuera. 
Se mueve en espacios, lugares o casas en los que se disfruta mucho de la familia, de la relación con hermanos o de otra gente muy próxima, como si fueran de la familia. 
La parte física le llama mucho la atención: tiene un cuerpo muy sanos o al contrario, muchísimos problemas físicos de todas clases; a un 4 niño, físicamente, externamente, le puede pasar de todo, enfermedades no tanto. 
Por ejemplo, puede ser muy atlético y tener muchas lesiones. Cuando intenta hacerse el listo y tomar un atajo, no le suele funcionar. El niño se encuentra con obstáculos para avanzar por donde quiere ir. Son impedimentos materiales y cuanto más insiste peor. Puede ver problemas donde no los hay, cuando es mejor cambiar de dirección y el insiste en que no. 
Como metáfora de estar bloqueado por una situación, puede quedarse encerrado en algún sitio. 
Es bastante ordenado e impaciente; si se pone nervioso por esa impaciencia es un desastre, lo hace todo mal. 
PROFESIÓN 
Sus cualidades para el trabajo ajeno son la honestidad, el orden y la capacidad de hacer tareas con repetición. 
Eso les permite realizar trabajos laboriosos y de responsabilidad, que requieran confianza. 
Éstas son cualidades muy apreciadas en el campo de la administración de empresas, contabilidad o compras. 
Son personas que insisten y eso les convierte en tenaces y perseverantes. No necesitan ser controlados muy de cerca, al contrario, les molesta porque creen que no se confía en ellos. 
En la rama de la medicina pueden ser buenos médicos, en áreas relacionadas con problemas más físicos y no tanto mentales. 
Se relacionan muy bien con la materia, tienen habilidad para poner cosas a funcionar y claro, también para estropearlas, pero eso forma parte del proceso de comprender la materia. 
Se relacionan bien con procesos de lógica mecánica, cuando están relajados son prácticos. Pueden inventar o reparar con habilidad cualquier aparato, desde un ordenador a un televisor. Profesiones en esa línea son las relacionadas con la mecánica, carpintería, electricidad o el hardware. 
Pueden ser buenos industriales, constructores, o especialistas en procesos de fabricación. 
También buenos decoradores: El 8 se relaciona con el espacio y el 4 se relaciona con el contenido, tienen habilidad para poner las cosas en su sitio. 
SALUD 
Los 4 son aprensivos y pueden ser hipocondríacos, oyen hablar de los síntomas de una enfermedad y se creen que ellos la tienen. Suelen manifestar más problemas físicos y no tanto enfermedades. Son los que más cosas somatizan, porque le dan cuerpo a las cosas, materializan los síntomas de lo que llamamos problemas físicos o enfermedades. 
Los 4, como el resto de números, resisten su propio camino, que en su caso es especialmente fluir y dejarse llevar. 
La resistencia a fluir es quedarse parado; si ven muchos problemas en una situación, les pueden servir de excusa para no actuar. 
La metáfora de esa resistencia puede manifestarse en problemas digestivos, intestinales y de retención de líquidos. Los problemas musculares y de huesos representarían la metáfora del movimiento y de la estructura rígida, como podrían ser las ideas rígidas sobre la familia o las de sus principios; por ejemplo los problemas de rodillas por la relación con la familia y lumbares por sentirse poco apoyados. Los problemas en la vista representarían querer ver las cosas de lejos, en lugar de entender que la acción viene a través de lo que tienes delante. 
RELACIONES 
Los números que se relacionan mejor con el 4 son el 2, 4, 6 y 8. El 4 es un número exterior que se relaciona bien con la materia y el 2 es interior y tiene sus desafíos con ella; juntos se compensan bien. El 4 y el 2 crean una combinación estable de números pares que suman pares (6) y en numerología no siempre es así; por ejemplo, 4 y 6 que son pares, dan una suma 1 (4+6=10; 1+0=1), que es impar. 
Recordemos que en general las combinaciones que suman par son más estables que las que suman impar. 
La relación que se forma es la suma de los que participan; en una pareja 4 y 6 la relación tiene las características del 1; entre el 4 y el 2, se establece una relación 6 que puede ser muy bonita. El 4 y el 8 también combinan bien aunque el problema es que se crean las quejas uno del otro, porque quejándose son los mejores y entonces pueden perderse parte de la gracia de la vida. También se relacionan bien con otros 4 aunque en ese caso el desafío puede ser la compatibilidad no tanto entre ellos, sino entre los principios que cada uno aprendió en sus distintos ambientes. 
RECORDAR 
Nuestro camino es… Vivir el proceso, dar un paso tras otro, apreciando los obstáculos materiales como indicadores de cambio de dirección y disolviendo la impaciencia con presencia y alegría. Una clave es… Que siempre hay más soluciones que problemas.  
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