LOS HIJOS DEL SOL II - MOISES - 1ª PARTE
“Los Hijos del Sol emplean el verbo para cambiar el mundo y el silencio para cambiarse a si mismos”
Imaginad que entráis en un comedor mediante la apertura de una puerta. En ese comedor, además de una mesa, sillas, adornos y cuadros hay también varias personas. En un instante puedes integrar cada imagen. Puedes sentir, alegría, tristeza, rechazo, traición o cualquier otro sentimiento con el cual se fue tu espíritu en la muerte que corresponde a la reencarnación que estás viendo. Luego en la medida que pasa el tiempo, vas recordando las experiencias de esa vida con cada persona, renovando situaciones, anécdotas y sentimientos. Así es como puedo recordar muchas de mis vidas sobre el planeta Tierra.
Reinaba en Egipto, Ramsés II. Yo vivía en la escuela del templo de Isis de Menphis. Contaba aproximadamente con cincuenta y dos años, cuando me alcanzó la muerte. La noche anterior a mi fallecimiento vino a visitarme mi venerable maestro Homet-Ra.
“Los Hijos del Sol emplean el verbo para cambiar el mundo y el silencio para cambiarse a si mismos”
Imaginad que entráis en un comedor mediante la apertura de una puerta. En ese comedor, además de una mesa, sillas, adornos y cuadros hay también varias personas. En un instante puedes integrar cada imagen. Puedes sentir, alegría, tristeza, rechazo, traición o cualquier otro sentimiento con el cual se fue tu espíritu en la muerte que corresponde a la reencarnación que estás viendo. Luego en la medida que pasa el tiempo, vas recordando las experiencias de esa vida con cada persona, renovando situaciones, anécdotas y sentimientos. Así es como puedo recordar muchas de mis vidas sobre el planeta Tierra.
Reinaba en Egipto, Ramsés II. Yo vivía en la escuela del templo de Isis de Menphis. Contaba aproximadamente con cincuenta y dos años, cuando me alcanzó la muerte. La noche anterior a mi fallecimiento vino a visitarme mi venerable maestro Homet-Ra.
- Ha llegado tu hora, hijo mío. Tus hermanos te esperan para continuar con tu trabajo.
Mis ojos se llenaron de lágrimas. Me dio un poco rubor, puesto que la visión se dio en el preciso momento que mis alumnos estaban escribiendo en las tablillas de cera, resolviendo un pequeño problema. Al verme llorar los jóvenes aprendices se inquietaron, preguntándose interiormente cual era la causa de mis lágrimas.
Mis ojos se llenaron de lágrimas. Me dio un poco rubor, puesto que la visión se dio en el preciso momento que mis alumnos estaban escribiendo en las tablillas de cera, resolviendo un pequeño problema. Al verme llorar los jóvenes aprendices se inquietaron, preguntándose interiormente cual era la causa de mis lágrimas.
- No os preocupéis. He recordado con amor a mi viejo maestro y se ha movido mi corazón con ese dichoso recuerdo.
No quise hablarles de mi partida. Ellos conocían mi sentimiento ante la muerte. Les había enseñado que el alma nunca muere y que vivimos de nuevo en el otro lado. Y a unos pocos de dichos alumnos les había hablado del retorno o reencarnación. No todos estaban preparados para aceptar esta información y por otra parte, divulgar determinados conocimientos podría costarme caro.
La Hermandad de los Hijos del Sol, creada por Akenaton me había encargado la preparación e instrucción de un joven llamado Josué. Fue mi hermano Maser, quien me lo envió para que le instruyera. Al ser de origen judío no pudo ingresar en el templo, por lo que le había empleado en mi hogar como ayudante personal. Hacía un año que Josué había abandonado mi presencia. Simplemente había retornado al servicio de Maser y mi misión había concluido. Desde entonces sabía que la cuestión de la muerte era cosa de días o meses.
No quise hablarles de mi partida. Ellos conocían mi sentimiento ante la muerte. Les había enseñado que el alma nunca muere y que vivimos de nuevo en el otro lado. Y a unos pocos de dichos alumnos les había hablado del retorno o reencarnación. No todos estaban preparados para aceptar esta información y por otra parte, divulgar determinados conocimientos podría costarme caro.
La Hermandad de los Hijos del Sol, creada por Akenaton me había encargado la preparación e instrucción de un joven llamado Josué. Fue mi hermano Maser, quien me lo envió para que le instruyera. Al ser de origen judío no pudo ingresar en el templo, por lo que le había empleado en mi hogar como ayudante personal. Hacía un año que Josué había abandonado mi presencia. Simplemente había retornado al servicio de Maser y mi misión había concluido. Desde entonces sabía que la cuestión de la muerte era cosa de días o meses.
Finalmente podía retornar al paraíso para abrazar a mi maestro y para participar en la verdadera vida del más allá.
El ojo de Ra estaba a buen recaudo. Lo había escondido en un lugar secreto y había confiado su cuidado a otro de los hermanos iniciados en los valores de la Fraternidad.
El ojo de Ra estaba a buen recaudo. Lo había escondido en un lugar secreto y había confiado su cuidado a otro de los hermanos iniciados en los valores de la Fraternidad.






