viernes, 4 de diciembre de 2015

El Sendero del Mago : VII Lección



EL SENDERO DEL MAGO: LECCIÓN 7
Cuando se limpian las puertas de la percepción,comenzamos a ver el mundo invisible — el mundo
del mago.
Hay un manantial de vida dentro de cada uno de nosotros, a donde podemos ir en busca de limpieza
y transformación.
La purificación consiste en liberarse de las toxinas de la vida: las emociones tóxicas, los pensamientos tóxicos, las relaciones tóxicas.
Todos los cuerpos vivos, físicos y sutiles, son manojos de energía que se pueden percibir directamente.
Un día en que tanto Merlín como Arturo se abandonaban a la modorra de una tarde de estío, al lado de una quebrada, Merlín dijo: “Cuando era niño, dentro de mucho tiempo en el futuro, leí un poema.
Me pregunto si te gustaría”. Arturo hizo como que dormía, con la mano sobre la cara para protegerse del sol de julio. Siempre que Merlín hablaba del futuro como su pasado, el muchacho sentía la necesidad de concentrarse mucho para no perder el hilo.
“No trates de hacer caso omiso de lo que digo”, prosiguió Merlín, “porque este poema es demasiado bello
para dejarlo pasar:
¿Qué tal si durmieras,y qué tal si, estando dormido soñaras?
¿Y qué tal si, en tus sueños volaras al cielo y de allí trajeras una rara y bella flor?
¿Y qué tal si, al despertar tuvieras esa flor en tu mano?
¿Qué pasaría?

Para Comprender la Lección.
Mientras estamos despiertos mantenemos la atención fija sobre los objetos y los sonidos del mundo material,
de modo que es fácil suponer que el cuerpo físico es el único que poseemos. ¿Qué es un cuerpo? Según la definición más amplia, es una colección de células que funcionan conjuntamente para formar una unidad más grande. Siendo mucho más grande que la suma de sus panes, un cuerpo puede actuar, pensar y sentir de una forma que le sería imposible hacerlo a una sola célula.
Apliquemos esta definición a un plano inesperado — el de los sentimientos. Todos los días experimentamos sentimientos que son como células sueltas; si los reunimos todos, tendremos un cuerpo emocional. El cuerpo emocional es, ante todo, una historia viva de todas las cosas que nos agradan y desagradan, además de nuestros temores, esperanzas, deseos, etc. 
Si nuestro cuerpo emocional pudiese presentarse en un recinto,
nuestros amigos nos reconocerían inmediatamente, puesto que el cuerpo emocional aporta una gran parte de nuestra identidad.
Hay otros cuerpos, también invisibles, que agregan a nuestra singularidad. Está el cuerpo de conocimiento que ha venido creciendo desde nuestro nacimiento, al cual llamaremos el cuerpo mental. El conocimiento es más sutil que las emociones, puesto que está constituido por conceptos abstractos. Pero más sutiles todavía son las razones que tenemos para vivir, las creencias profundas sobre la existencia y la naturaleza de la vida
— todas ellas almacenadas dentro de nuestro cuerpo causal, esa parte de nosotros que nos permite comprender la existencia. En él residen las semillas más profundas de la memoria y el deseo.
Todos esos cuerpos son únicos en cada persona. Una vez más, si nuestro cuerpo mental o causal pudiese presentares en un recinto, seríamos identificables inmediatamente. Por lo tanto, la identidad — el sentimiento de ser “yo— emana a partir de nuestra consciencia de esos cuerpos. Un mago sabe que esa luz fluye desde el cuerpo más sutil hasta el más concreto. El “yo” con el cual nos identificamos tiene origen primero en nuestras creencias y razones para vivir (cuerpo causal), las cuales dan lugar a las ideas (cuerpo mental) y a los sentimientos (cuerpo emocional). Sólo al final de la secuencia el cuerpo físico recibe el impulso de la vida.
Como decía Merlín: “Los mortales creen que son máquinas físicas que aprendieron a pensar. En realidad son
pensamientos que aprendieron a crear una máquina física”.

Para Vivir la Lección.
En términos prácticos, este conocimiento tiene implicaciones enormes. Si usted supone que es ante todo un
ser físico, vivirá la vida de manera muy diferente de quien supone que es ante todo un ser sutil.
Arturo y Merlín regresaban a casa de un viaje a través del espeso bosque que constituía el dominio del mago. Como de costumbre, Arturo estaba mucho más cansado que Merlín después de estos esfuerzos, de modo que se acostó debajo de un árbol para dormir un rato. Pero no acababa de cerrar los ojos cuando sintió
que le chuzaban las costillas.
“¿Qué pasa?”, Refunfuñó medio dormido. “Déjame dormir”. Chuzándolo de nuevo con una vara de avellano,
Merlín sacudió la cabeza. “Necesitas tu fuerza para el último tramo a casa. Si duermes quedarás agotado”.
“¿Agotado? Por eso mismo es que trato de dormir un poco”, respondió Arturo.
“Ah, pero estás mucho más activo cuando duermes que cuando estás despierto”, dijo Merlín. Sabia que esto
picaría la curiosidad de Arturo quien, después de unas cuantas vueltas en el blando césped, se sentó. “¿Qué
clase de actividad realizo durante el sueño? ¿Por qué no soy consciente de ella?”, preguntó.
“Toda clase de actividades”, replicó Merlín como quien no quiere la cosa. “Durante el sueño, tu cuerpo físico descansa y repara sus fuerzas. En los sueños, tu cuerpo emocional realiza sus deseos, temores, esperanzas y fantasías. Tu cuerpo causal regresa al mundo de la luz, considerado por algunos como el cielo. Pero para otras personas, es la solución repentina a un problema o una idea que sale de la nada cuando despiertan. Todas éstas son formas de calibrar nuevamente la compleja coordinación entre todos tus cuerpos.
“El acto más creador que podrás emprender jamás será el de crearte a ti mismo. Eso ocurre en incontables planos, visibles e invisibles. Hace acopio de toda la inteligencia del universo y condensa miles de millones de años de conocimiento en cada segundo de vida.
“¿No te das cuenta”, dijo Merlín a su pupilo, “que la historia del universo ha hecho posible que estemos aquí en este segundo? Somos los hijos privilegiados de la creación para quienes todo esto fue hecho”.
Si la fuente verdadera del ser está en el mundo sutil invisible y no en el físico, entonces el cuerpo realmente no está hecho de células. Estas no son los elementos fundamentales de la vida, como tampoco lo son los átomos y las moléculas en los cuales se pueden descomponer las células. El cuerpo está construido sobre
abstracciones invisibles denominadas información y energía — las cuales están presentes en el ADN (Ácido
Desoxirribonucleico).
Pero el mago penetra todavía más adentro del mundo invisible porque sabe que las creencias más profundas
son las fuerzas creadoras más poderosas. Nuestro cuerpo físico surgió del impulso de vida contenido en el ADN. Sin ese impulso, la información y la energía son inertes. Asimismo, los pensamientos y las emociones fluyen hacia el mundo a partir de los impulsos invisibles de inteligencia de los cuales está hecho el más sutil de los cuerpos, el cuerpo causal.
Según los magos, la razón por la cual todos dormimos en la noche es para poder ordenar todos esos cuerpos después del esfuerzo que nos representa estar despiertos y activos.
Pero la actividad más sutil de todas se realiza en el silencio puro. La próxima vez que usted note un momento fugaz de silencio totalmente carente de pensamientos, deseos o sentimientos, no lo considere como un momento de distracción.
Su consciencia se habrá deslizado por entre las grietas de los cuerpos físico, emocional, mental y causal.
En el silencio profundo regresamos a la causa última, al Ser puro. Allí nos encontramos frente a frente con el útero de la creación, la fuente de todo lo que ha sido, es o será, que es, simplemente, nuestro propio yo.
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