lunes, 29 de agosto de 2016

Libro el Ojo del Yo (David R. Hawkins) CAPÍTULO XI (A Lo Largo Del Camino )


Sección Cuarta

Debates y Conferencias Transcripciones de charlas y reuniones en distintos países con grupos de estudiantes espirituales de diferentes procedencias espirituales. 
CAPITULO 11 
A Lo Largo Del Camino 
Los estudiantes plantean preguntas que no tratan específicamente del Ser o de la Realidad, pero son preocupaciones que surgen en el curso de la exploración espiritual. 
P: Vi un programa en televisión acerca de las experiencias extracorpóreas y las experiencias cercanas a la muerte y, según decían, se trataba de la misma experiencia. ¿Son diferentes? 
R: Son decidida y completamente diferentes. 
Se podría decir que una es trascendente y la otra es considerada paranormal. 
La experiencia extracorpórea puede tener lugar en cualquier momento, incluso durmiendo o soñando. 
Se desencadena frecuentemente debido a calamidades o enfermedades físicas, puede suceder durante un accidente o durante una operación quirúrgica. 
En la experiencia extracorpórea hay situación, posición y duración. Un cuerpo energético casi invisible abandona el cuerpo físico y viaja a diferentes lugares en la habitación, o quizá incluso a cierta distancia. 
La consciencia sensorial acompaña al cuerpo energético y deja de asociarse con el cuerpo físico, que se experimenta entonces como algo separado. El sentido del “Yo” se asocia también con el cuerpo energético y no con el físico. 
Eventualmente, el cuerpo energético retorna al cuerpo físico y la vida continua como antes de la experiencia. 
Esta aventura se puede recordar y se relata frecuentemente a otras personas. El nivel calibrado de conciencia de la persona no cambia significativamente. 
La personalidad no cambia; sin embargo, puede ser el primer atisbo que indica que el “Yo” no es solo el cuerpo físico. 
En cambio, la experiencia cercana a la muerte no es local en cuanto a posición. Uno entra en unos dominios mucho mas grandes y esplendidos. 
Un infinito y radiante amor está siempre presente. 
Se da una consciencia diferenciada de hallarse en un estado de revelación, y los niveles calibrados de conciencia muestran un fuerte incremento. 
Una de las características de la experiencia es que la personalidad cambia y se produce una transformación. 
Se trata de cambios bastante notables. 
Con frecuencia, hay un importante cambio de actitudes y una disminución del interés por las cosas del mundo. 
El miedo a la muerte desaparece. 
Incluso puede haber un cambio de vocación. 
En general, se da una atracción hacia los temas espirituales, así como una marcada disminución del nivel general de temor. 
Esto se refleja en una mayor paz, gracia, y en la sustitución de actitudes negativas por positivas. 
La transformación de la personalidad puede ser bastante profunda en algunos casos. En otros, solo se puede describir como de santidad. Hay personas que, tras estas experiencias, se hacen sanadoras y se sienten atraídas por profesiones relacionadas con la salud.
P: ¿Que practicas espirituales pueden ser eficaces en el ajetreado mundo de hoy? La mayoría de las personas tienen trabajo, familia y muchas distracciones. 
R: La búsqueda consciente de objetivos espirituales es el resultado de una opción y una decisión. 
En realidad, solo se requiere de voluntad y capacidad para salir adelante. Hasta el concepto espiritual mas sencillo puede resultar una herramienta sorprendentemente poderosa. 
La simple decisión de ser amable, perdonar y ser compasivo con toda forma de vida, incluyendo al propio yo de uno, es un bisturí capaz de extirpar importantes impedimentos para el desarrollo espiritual. 
Por la humildad, uno puede ver que la mente es limitada es incapaz de ver todas las circunstancias que envuelven cualquier acontecimiento. A partir de esto, surge la voluntad de dejar de lado a la condena y al juicio. 
Este proceso te lleva a la voluntad de entregar a Dios la propia experiencia del mundo. 
Se le hace evidente que el mundo no necesita para nada tus opiniones personales acerca de nada. 
Si decides asumir una visión caritativa de los acontecimientos de la vida, se abren formas alternativas de interpretación de las apariencias circunstanciales y se abren otras opciones. 
P: Buda dijo que el deseo es el origen del ego. ¿Como puedes superar este apego? 
R: Hay una meditación que podríamos denominar “¿Para que?”. Cuando uno siente un deseo, puede preguntarse ¿Para que?”. 
La respuesta es siempre, “...y entonces seré feliz”. 
Así, la felicidad se sitúa siempre fuera de uno mismo y en el futuro. Esto deriva en que te veas como una victima de las circunstancias externas. 
Esto es también una proyección del propio poder de uno. 
En realidad, la fuente de la felicidad se halla en el interior. 
No hay ningún otro tiempo ni lugar para la felicidad que el de este mismo instante. La verdadera fuente de la alegría y la felicidad consiste en darse cuenta de que la propia existencia es este mismo momento. La fuente del placer siempre proviene del interior, aun cuando pueda desencadenarse a través de acontecimientos o adquisiciones externas. 
En ningún instante determinado por el tiempo, no puede existir eso que llamamos problema. La infelicidad surge cuando vamos más allá de la realidad del Ahora y creamos una historia a partir del pasado o del futuro, los cuales, dada su inexistencia, carecen de realidad. 
P: ¿Que otras herramientas útiles hay? 
R: Hay otra meditación a la que podríamos denominar “¿Que pasaría si, y entonces que?”. 
Este ejercicio se basa en la voluntad de entregar las ilusiones del ego a la realidad de Dios. 
Comenzamos con “¿Que pasaría si dejáramos algo que deseamos o valoramos?” y preguntamos “Y, entonces, que?”. Eso nos pone ante el siguiente obstáculo. 
Preguntamos si estamos dispuestos a entregarlo a Dios, lo cual nos trae el siguiente obstáculo. 
Con el tiempo, la voluntad a entregar toda ilusión de que la felicidad esta “ahí afuera” lleva a la consciencia de que la existencia momento a momento es solamente por la gracia de Dios. La propia vida se sustenta en una función de la presencia de Dios, y la materialidad en la que nos creemos sustentados es de por si una expresión de la voluntad de Dios hacia nosotros. Nuestros esfuerzos para sustentar la vida nos vienen “dados”, y no son una invención personal. 
El ego cree que sobrevivirá a pesar de la voluntad de Dios y no por su causa.
P: ¿El progreso espiritual es repentino o gradual? 
R: En realidad, no hay contradicción alguna en esta pregunta, contradicción que se halla implícita en el “esto o lo otro” del estado de dualidad. 
Ambas circunstancias prevalecen simultáneamente. 
En la evolución espiritual, se dan pasos aparentemente pequeños de modo que pasan casi desapercibido, pero son los cambios pequeños que tienen lugar sin percibirse por debajo de la nieve en una montaña los que desencadenan la avalancha. 
Pueden darse saltos repentinos en la conciencia sin advertencia previa. Por tanto, conviene estar preparado para esa posible eventualidad. 
P: ¿Y que hay de la superación del gran bloqueo del intelecto? 
R: Este salto tiene lugar también como resultado de la voluntad y la inspiración. Solo el cuatro por ciento de la población mundial es capaz de trascender el nivel de conciencia del 500, el nivel del Amor. 
El Amor se aproxima a Amor Incondicional en el nivel 540, que es también el nivel de la Sanción. 
En el nivel calibrado en los 500s, el desarrollo se hace claro y obvio. 
Este nivel de conciencia se puede describir diciendo de el que supone un amor por toda forma de vida y la dedicación para sustentarla. Así, en los 500s, uno se vuelve condescendiente, caritativa, benigna, pacifica y tolerante. 
Tu felicidad no depende de Las circunstancias o los acontecimientos externos. El enjuiciamiento desaparece y es reemplazado por la comprensión y la compasión. 
La belleza innata y la perfección de todas las cosas comienzan a revelarse. Es habitual ponerse a llorar ante la belleza que se trasluce en todo cuanto existe. 
Y la repetición de cualquier tipo de pensamiento o sentimiento no amoroso se experimenta como algo doloroso o inoportuno. 
P: ¿Y que puede decir del resentimiento justificado? 
R: La voluntad de apartarse del resentimiento revela que todo lo que llamamos justificaciones no son mas que racionalizaciones y excusas. 
Son proyecciones de la culpabilidad y representan posicionamientos narcisistas. 
El resentimiento es infantil, y se basa en unas nociones de justicia propias de jardín de infancia. 
Nada en el universo tiene nada que ver con la justicia. 
En cambio, todo representa la justicia universal fuera del tiempo presente y la localización. 
Todo resentimiento representa la justificación de la propia culpabilidad, la proyección de la responsabilidad y el verse uno mismo como victima. 
El estudiante espiritual aun cuando este “equivocado” ha de perdonar a la otra persona. Todo resentimiento calibra por debajo del nivel de 200 y no está en la integridad. 
No se gana nada albergando resentimiento. 
La moda actual de lo “políticamente correcto” es una fuente de conflictos, pugnas y sufrimientos (calibra en 190). 
Está basada en “derechos” imaginarios. 
En realidad, no existen tales “derechos”. 
Son todos imaginaciones de la sociedad. 
Nada en el universo tiene ningún “derecho”. Todo lo relativo a los “derechos” lleva a una actitud paranoide de “mosca cojonera”, a la confrontación, a los conflicto, a los conceptos de victima y verdugo, a las ilusiones de la causalidad y a la venganza. 
Todas estas demostraciones impiden asumir la responsabilidad personal de la propia experiencia vital, que es el nivel que uno ha de alcanzar para llegar a la integridad.
P: ¿De que forma se libera la humildad del dominio del intelecto? R: A través de la exploración valiente de la lógica y la razón, la misma ciencia llega a darse cuenta de sus limites y de sus dominios verdaderos. 
Con el tiempo, la razón y la lógica se hacen tortuosas hasta tal punto que uno termina explicando definiciones, categorías de pensamiento y modos de descripción desde puntos de observación preseleccionados. La lógica tiene aplicaciones practicas y útiles en el mundo material cotidiano que son saludables y beneficiosas, pero no llevan a la iluminación, que es una empresa completamente diferente. 
P: ¿Pero que hay de la moralidad? 
Acaso la renuncia a lo correcto y lo erróneo, y a enjuiciar a los demás, no lleva a la inmoralidad? 
R: Determinar lo correcto y lo erróneo constituye una guía practica de comportamiento para las personas que aún no se han desarrollado espiritualmente. 
Es un sustituto temporal de una consciencia mayor. 
Así, le enseñamos al niño que cruzar solo la calle es “malo” porque carece de la consciencia del peligro. 
Pero, para un adulto, la contextualización de correcto o erróneo respecto a cruzar la calle carece de sentido e importancia. 
Los adultos miramos a ambos lados antes de cruzar la calle y así evitamos que nos atropellen, pero no lo hacemos porque sea bueno o malo. 
Con el desarrollo espiritual, los valores éticos sustituyen a los dictados moralistas, del mismo modo que la consciencia de la verdad espiritual sustituye al dogma y a los sistemas de creencias coercitivos. 
Los comportamientos han de quedar fuera de la ley con el fin de suprimir su aparición entre la población general son comportamientos que han perdido todo sentido para aquellas personas que están bastante mas avanzadas. 
P: Si no existe un “objetivo” correcto o erróneo, ¿que guía entonces la conducta? 
R: Tomar consciencia de la Realidad re-contextualiza todo significado e importancia y también cualquier apariencia. 
Ya no se desea ganancia alguna, no hay errores que vengar, no hay vencedores ni vencidos, ni causas por las cuales sacrificarse. El amor incondicional, la bondad y la compasión se convierten en las guías de toda acción. 
Toda decisión tiene sus consecuencias, y en realidad cuando la propia visión deja de estar limitada por el tiempo, el espacio y la percepción, no hay injusticia que ver en ninguna parte. 
P: ¿que hay del karma? 
R: Podemos evitarnos controversias y discusiones si evitamos utilizar ese termino, que, en el mundo occidental, esta asociado a las religiones y las tradiciones espirituales orientales. 
En vez de eso, podemos fijarnos en la relación que existe entre las acciones y las decisiones, tanto mentales como físicas son las consecuencias. 
En realidad, no son secuenciales, sino concordantes, y es la percepción la que las hace parecer separadas. Desde fuera de la dualidad de la percepción, un “acontecimiento” y sus “efectos” son una y la misma cosa. 
En realidad, nada se mueve, salvo el propio punto de percepción. Todas las religiones, sin excepción, afirman que las decisiones, las elecciones y las acciones están conectadas con las consecuencias, que parecen ocurrir mas tarde en el “tiempo”.
Si se ve la vida como un continuo de una esfera a la siguiente, se verá que todas las religiones dicen lo mismo en el sentido en que afirman que las acciones tienen consecuencias en otra esfera o estado del marco vital secuencial.
Todas las religiones enseñan que habrá una vida no física que excede la vida física. 
Pero aquí, la confusión surge del error de identificar esta vida como vida física y las otras vidas como no físicas, o periódicamente físicas. 
Para empezar, esta vida es una experiencia interna y subjetiva que incluye, aunque sea independiente de el, un cuerpo físico. Así, en realidad, la actual existencia tampoco es física. 
Esta vida es la aventura subjetiva de esa entidad misteriosa llamada “Yo”. 
La experiencia actual del “Yo” puede considerarse física, pero en si misma es una ilusión. 
Y tanto si las experiencias de vidas sucesivas incluyen la ilusión de lo físico como si no lo hacen, resulta ciertamente irrelevante para la inferencia e importancia del desarrollo secuencial de las condiciones. Todas las “vidas” son subjetivas, no físicas, están interrelacionadas y son en realidad contiguas. 
Cada una esta condicionada y determinada por decisiones, posicionamientos, y sus consecuencias. 
En la evolución de la conciencia se incluyen todas las posibilidades. 
En el momento en que la conciencia deja de identificarse con la forma, es cuando está mas allá del karma. 
Resulta de sumo interés el hecho de que los recién nacidos tengan ya un nivel de conciencia calibrada desde el mismo instante de nacer, y que este nivel, en la mayoría de las personas, tienda a mantenerse a lo largo de toda su vida. 
El desarrollo de la conciencia durante el lapso de vida del ser humano medio puede mostrar un avance de alrededor de cinco puntos. Sin embargo, paradójicamente, el nivel de conciencia de la humanidad como un todo se mantuvo en el 190 durante muchos siglos, y solo recientemente cruzó la línea critica de 200 para llegar al nivel actual de 207. 
La tasa de incremento del nivel general de conciencia se ve retenido por tan inmenso numero de personas que siguen tomando decisiones y elecciones negativas. 
P: ¿Entonces, el karma esta relacionado con la forma? 
R: Las condiciones preexistentes de la conciencia las constituyen patrones expresados como campos de energía predominantes con poder relativo. 
Cada nivel contiene en su interior los temas no resueltos y las limitaciones que caracterizan ese nivel y ante los que se tiene que enfrentar el individuo. 
Vemos que, si en el momento de nacer, el campo de energía de un bebe calibrara en 150, la confrontación principal de esta persona sería ciertamente la ira. 
Puede ser el tema central de toda su vida, o incluso de muchas vidas, con la ira como tema central. 
Las personas que tienen un campo de energía calibrado en los 50s se enfrentaran a una vida de pobreza y penurias, y quizás hayan nacido en algún lugar devastado por la hambruna, o asolado por las enfermedades o la guerra. 
P: ¿Las circunstancias en las que nace uno, ¿no son pura casualidad que están en función de los genes, los cromosomas, los accidentes geográficos y el tiempo? 
R: Nada en el universo sucede por casualidad o por accidente. 
El universo es una combinación coherente donde interactúan innumerables circunstancias concomitantes con un numero infinito de patrones de energía. 
En el estado de Consciencia, todo esto es obvio y se puede ver y entender con claridad. Fuera de ese nivel de consciencia, el universo parecería estar compuesto por innumerables campos magnéticos invisibles que nos atraen o nos repelen automáticamente, y que interactúan entre si, en función de sus posiciones y sus fuerzas relativas y sus polaridades. 
Todo influye sobre todo lo demás y se encuentra en perfecto equilibrio.
En la Consciencia, los sutiles mecanismos internos del universo se nos muestran como en una magnifica danza cuyo diseño y ejecución son increíblemente complejos. 
Queda claro que lo que el mundo llama milagro tiene lugar como consecuencia de un cambio de energía, como el que se puede crear por el amor o la oración. 
También es posible elegir arbitrariamente cualquier aspecto de las actividades e interacciones de los seres humanos y calibrar el poder de las energías implicadas. 
Las energías intrínsecas asociadas a cualquier cosa que exista determinan su destino, en función de las condiciones prevalentes en todo un universo. 
En todo el universo, esas energías se expresan localmente como condiciones prevalentes. 
Ningún accidente o injusticia es posible. 
Toda acción, decisión, pensamiento o elección altera el equilibrio de las interacciones y sus consecuencias. 
P: ¿Entonces, el karma es una condición general? 
R: Todo desarrollo e interacción en la evolución de cualquier cosa en el universo es totalmente kármico. 
Y la vida humana no es una excepción. 
Del mismo modo, todas las posibilidades son determinadas por el conjunto del universo en su totalidad y todo lo que hay en el. 
Un gato no se convierte de repente en un perro. 
Es el “karma” el que da lugar a la selección de los genes y los cromosomas de uno cuando nace, así como el lugar, la situación y las condiciones. 
El campo de energía potencial de un gato no es atraído para entrar en el cuerpo de un perro. 
Con la prueba muscular, uno puede rastrear el “karma” de cualquier entidad. Dentro de cada entidad, el karma es un campo de elecciones posibles, así como de consecuencias de elecciones hechas en el pasado. En general, a este conjunto de condiciones predominantes se les da el nombre de destino, hado o suerte. 
P: ¿Que interacción hay entre los dominios visibles y los invisibles? 
R: Cualquier separación entre ambos es arbitraria y únicamente perceptiva. Tanto lo manifiesto como lo no manifiesto forman un todo integrado. 
El mundo físico de la percepción es un mundo de efectos. 
El mundo ordinario no dispone de poder para ser causa de nada. El poder de la causalidad existe solo en los dominios invisibles. 
El edificio del Empire State vino a la existencia, en primer lugar, como un pensamiento y un diseño en la mente de su creador; que luego por el poder de la voluntad apareció como una consecuencia en el mundo visible. 
En tanto que edificio físico, no tiene poder alguno de causalidad, no puede ser causa de que ocurra nada. 
Su presencia no es más que una circunstancia local que tiene determinadas consecuencias, como son las corrientes de aire o las sombras que genera, pero el poder de causalidad no es algo intrínseco a su estructura o a sus partes. 
P: ¿Que es lo que justifica o da cuenta de la existencia de algo? R: La Gracia Divina determina toda la Creación en todas sus expresiones y aspectos. 
Decimos que lo no manifiesto viene a expresarse como manifestación por ordenanza de la voluntad Divina. 
Y es la Presencia la que lo hace posible y lo activa, dado que su cualidad es potenciar la evolución de lo posible en la Realidad. Podríamos decir, por ejemplo, que una semilla esta dormida e inactiva, pero que con la Presencia Divina, comienza a crecer. Los patrones potenciales para la aparición de lo material residen en los dominios invisibles como patrones de energía. 
La cualidad de la “realidad” no es mas que el resplandor del Ser, que imbuye la cualidad que llamamos realidad. 
La mente ordinaria atribuye esta cualidad de la realidad a cualquier materia o imagen que la realidad emana de la materia en si. Lo único que es real es el Ser, que, por la propia naturaleza de su divinidad, irradia las cualidades de la vida, la realidad y la existencia. La vida está presente o no. 
No hay ninguna realidad auto-existente como la muerte, del mismo modo que no hay ningún “apagado” en una conducción eléctrica que no lleva corriente. 
La Divinidad se expresa como forma y/o vida, en función de las condiciones locales y las potencialidades. 
Sin la potencialidad previa (“karma”) para la vida, nadie podría llegar a nacer. 
El universo en su totalidad y todo lo que hay en el es ciertamente una exposición karmica sincrónica y un acontecimiento único. 
P: Da la sensación de que todas las vidas estuvieran mas o menos determinadas. ¿No es eso predestinación? 
R: No. La predestinación es algo bastante diferente. 
Como termino, la predestinación implica limitaciones y resultados, mientras que el karma establece oportunidades y áreas de libertad para la toma de decisiones. 
El rango de decisiones disponibles esta limitado por las condiciones imperantes que son atraídas o establecidas el propio campo de energía de uno, que tiene un patrón kármico. 
La elección hecha reemplaza al karma y puede anularlo o cambiarlo mediante un acto de voluntad. 
P: ¿Qué hay del libre albedrío? 
R: Como parte del patrón energético que uno hereda al nacer, disponemos de una capacidad innata para la elección y la decisión. Y, en función del campo de energía calibrado de cada cual, la capacidad de elección será mejor o peor tanto en calidad como en cantidad. 
En el marco de la herencia y la evolución de la persona en el mundo, nos damos cuenta de que uno tiene la oportunidad de perdonar, o bien de odiar y condenar. 
Se podría decir que la flotabilidad espiritual de la persona aumenta si elige perdonar, y disminuye si opta por el odio. 
Cada decisión le lleva a uno a un “lugar” diferente en el campo de energía general de la vida humana. 
Decimos, “Cada mochuelo a su olivo”; “Lo semejante atrae a lo semejante”; “Dios los cría y ellos se juntan”; “Quien mal anda, mal acaba”; “Cosechamos lo que sembramos”. 
Buda decía que no hay necesidad de atacar o de castigar a nuestros enemigos porque caerán de todas formas como consecuencia de sus propias naturalezas. 
Todas las religiones enseñan que esta vida influye en la siguiente; que la siguiente vida sea realmente física o no lo sea resulta por tanto irrelevante. 
La vida no se puede convertir en no vida; solo puede cambiar de forma y de expresión. 
P: ¿No es “mejor” un campo de energía de calibración alta que uno de calibración baja? 
R: No es “mejor”, solo es diferente. Cada entidad tiene su trabajo que hacer en su contribución al todo. 
Un ladrillo no es mejor que otro porque sea mas grande o este mas alto en el edificio. “Mayor”, “menor” o “mejor” son términos que enjuician y que surgen de la toma de posiciones. Cada entidad viva disfruta por igual de la consciencia de la existencia La Presencia Divina en Todo Lo Que Es imbuye esa cualidad como consecuencia de la Creación. 
El animal, la planta o el ser humano son iguales en su alegría por la existencia. La mente humana puede pensar y ponderar. 
La planta, si tuviera mente, probablemente consideraría el pensamiento como algo superfluo y entupido. 
Cada entidad viviente ama su existencia, no por una cuestión de emotividad, sino porque la alegría de la consciencia es intrínseca a la vida y a toda existencia. 
El conocimiento no requiere de pensamiento ni de sentimiento porque la existencia contiene la cualidad de la consciencia Divina. La vida en si misma sabe que existe, pero se dejo atrapar en la identificación que muestra con su forma actual. 
Desde el nivel de consciencia de la Verdad y la Realidad, la muerte es imposible porque carece de realidad, del mismo modo que la ausencia no es un estado del ser sino una descripción mental. Para que hubiera muerte, esta tendría que ser parte de la potencialidad kármica del universo. 
Si no es posible potencialmente, no hay nada que pueda suceder. La nada no es algo que pueda suceder. La vida, al igual que la existencia, no tiene opuesto, del mismo modo que la verdad no tiene una pseudo-realidad auto-existente y opuesta, tal como la falsedad. La verdad esta presente o no lo esta. 
La Divinidad, Dios, la Totalidad, la Unidad y lo Absoluto son Todo Lo Que Es; no puede existir ningún opuesto a Dios. 
Solo lo verdadero es verdadero; no existe nada más. 
Así pues, todo temor surge del apego a la forma debido a la ilusión que nos hace pensar que la forma es un requisito necesario para la existencia.
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Libro el Ojo del Yo (David R. Hawkins) CAPÍTULO X (La Naturaleza De Dios)


CAPITULO 10 

La Naturaleza De Dios 
Introducción 
Aunque pueda parecer que se pone el carro por delante de los caballos, conviene que el aspirante espiritual sepa algo acerca del destino de su viaje con el fin de evitarle extravíos innecesarios. 
El error esta a la orden del día, y a menudo domina entre las diáfanas masas de personas que siguen conceptos equivocados y engañosos haciendo proselitismo de sus errores. Conocer a Dios a través de una experiencia directa es sumamente raro. 
La iluminación le ocurre a menos de una persona entre mas de diez millones. Los verdaderos maestros son pocos y los que pretenden serlo abundan. Si las multitudes fueran dirigidas en la dirección correcta, la santidad y la iluminación serian algo común. Pero no es así. 
Buda dijo: “No pongas cabeza alguna sobre tu cabeza. 
Sigue simplemente las verdaderas enseñanzas”. 
El camino verdadero es sencillo y directo. 
Las Cualidades De La Divinidad. 
Es importante comprender este conocimiento para que puedas rápidamente discernir lo que no es Dios. 
Muchas religiones enseñan lo que no es Dios gracias a sus malos entendidos y distorsiones de la verdad debidas a las malas interpretaciones y proyecciones de las percepciones antropomórficas del ego. 
Saber lo que es Dios y disponer de una herramienta que permita calibrar los niveles de verdad nos puede ayudar mucho ante lo que, en ocasiones, puede ser un viaje o proceso difícil. 
Dios esta presente en todas partes, incluyendo el aquí y ahora. Dios no esta en algún otro sitio, como en un distante cielo únicamente, o en el futuro, de modo que solo esté disponible cuando llegues al cielo. 
La presencia de Dios esta disponible para cualquier persona en todo momento. Darse cuenta de esto es solo una cuestión de consciencia. Se dice que sin la ayuda de un gurú, un salvador, o un avatar, seria poco probable que esta consciencia se diera a lo largo de la vida de la mayoría de las personas, lo cual puede ser cierto. Dios está mas allá de la percepción, la dualidad, el posicionamiento, o de tener partes. 
Dios esta mas allá de todos los opuestos, como el bien y el mal, lo correcto y lo erróneo, ganar o perder. 
Como el Sol, Dios brilla por igual para todos. 
El amor de Dios no está reservado para unos pocos privilegiados. Es sin embargo, experimentado directamente solo por unos pocos, aunque brilla a través de las nubes con el amor que sentimos por los demás, incluso por nuestras mascotas y por la naturaleza. El grado en el cual uno experimenta la presencia del amor de Dios varia considerablemente de una persona a otra, en función del propio nivel de conciencia. 
La presencia de Dios es la quintaesencia de una paz profunda, serenidad y amor. 
Tal profundidad resulta abrumadora. Envuelve por completo, y el amor es tan poderoso que disuelve cualquier remanente de “no-amor” que pueda mantener el ego residual. 
Al igual que el espacio vació que sigue inmaculado sea cual sea su contenido, o el agua, que no se ve afectada por el pez que nada en ella, la realidad de Dios esta mas allá, y sin embargo, incluye toda forma. Y al igual que el espacio, esta igualmente presente en el interior de los objetos. Aquel que es omnipotente, omnisciente y omnipresente no es vulnerable a la amenaza o a la alteración emocional; así, Dios no es proclive a la venganza, los celos, el odio, la violencia, la vanidad, el egotismo, ni tiene necesidad de adulación o cumplidos. El beneficiario de la adoración es el adorador. Dios es total y absolutamente completo, no tiene necesidades ni deseos. 
Dios no se siente desdichado ni se altera si nunca has oído hablar de El o no crees en El. Muchas de las descripciones de Dios del mundo antiguo son ciertamente reprensibles, productos de las proyecciones de la culpa y el miedo del hombre. 
Los primitivos pensaban que cuando había una tormenta significaba que Dios estaba furioso y necesitaba sacrificios para calmarse. Los volcanes también eran indicio de la ira de Dios. 
El ego exige explicaciones y busca “causas”. Por tanto se racionalizaba a Dios como “causa” de los acontecimientos terrestres temibles, como los terremotos, las hambrunas, las inundaciones, las epidemias, las tormentas, las sequías, la esterilidad o una mala salud. 
Se consideraba a Dios como el gran castigador que imponía su voluntad, y también aquel que recompensaba. Así surgieron numerosos dioses con diferentes descripciones en las tradiciones de las culturas en las cuales se originaron estos mitos. (Dese cuenta que los desastres naturales ya sucedían antes de que la humanidad estuviera siquiera sobre el planeta.) 
El dios de antaño es la proyección de las energías del ego asociadas tradicionalmente con el chacra del bazo. 
Los dioses de la cólera son en realidad graves conceptos erróneos habida cuenta del hecho de que muchas de las antiguas religiones y escrituras debilitan en la prueba muscular. Representan a los dioses demoníacos del miedo, el odio, la envidia, los celos y el desquite. 
El miedo a la “justa ira” de Dios sigue imperando hoy en día. 
A primera vista uno puede ver que esa justicia no es más que una mera vanidad arbitraria del posicionamiento, y que la ira no deja de ser una limitación emocional para un Dios omnipresente y todopoderoso. Dios no se ofende por las malas acciones de nadie, de modo que no hay trauma que vengar. 
La imagen del Dios que toma represalias y castiga cruelmente es difícil de erradicar del pensamiento. A Dios se le echa la culpa de todo aquello que, en realidad, es producto del ego. 
Es el ego el que es origen de la culpa, el pecado, el sufrimiento y las condenas, y crea todos los infiernos. 
Busca su salvación culpando de todo a Dios. 
Y lo hace transformando a Dios en Su opuesto. 
Los dioses de las regiones inferiores son realmente demonios. 
De hecho, a Dios no se le puede manipular, engatusar, trapichear, ni mangonear hasta llevarlo a una posición de ser verdugo o victima. Dios no es co-dependiente ni neurótico, y no sufre de psicosis paranoica con delirios de grandeza. 
Aquel que es conocedor de todo y está presente en todo lo registra todo. La conciencia detecta y registra instantáneamente cualquier acontecimiento, pensamiento, sentimiento y ocurrencia, y así sabe completamente todo eternamente. 
Puedes verificar mediante una sencilla prueba muscular que cada cabello de cada cabeza esta contado, anotado, y archivado en el conocimiento de la Conciencia Infinita. 
Este acontecimiento es impersonal y automático, y se debe a las cualidades innatas de la conciencia. Dios no tiene intereses personales en todo esto ni reacciona ante ello. Dios no se altera ni se ofende ni se le caen los anillos por cualquier impertinencia o falta de buen gusto.
La misericordia infinita y el perdón de Dios están más allá de todo concepto y no está concernido en absoluto de las trivialidades de los acontecimientos del mundo. 
Dios no es la mitad de una dualidad. En lo Infinito, no hay “esto” (mal) ante lo cual reaccionar, ni “aquello”. Dios no es sádico ni cruel. No puede ser injuriado y por tanto, no tiene deseo alguno de venganza. 
La experiencia de Dios no es posible para el ego, que esta limitado a la percepción y se ocupa de los conceptos, sentimientos y la forma. Dios es inmaterial y no es detectable por los rayos X, los espectrómetros, la película fotográfica, los contadores Geiger, los detectores de metales, ni los detectores ultravioletas o infrarrojos, que son las herramientas favoritas de los investigadores paranormales cuando buscan “espíritus”. 
El amor de Dios es incondicional. 
No es arbitrario ni evanescente, ni esta dosificado en función del merecimiento. Entender que Dios es amor excluye todas estas nociones. Dios no toma decisiones, no necesita ninguna noticia, ni precisa de informes favorables para funcionar. 
Aquel que es completa y plenamente la totalidad del amor no puede dejar de ser lo que es. Por analogía, podemos decir que el espacio no puede decidir convertirse de repente en no-espacio. Todo es absolutamente idéntico a la esencia de su propia existencia. El amor no se puede tornar en no amor, ni Dios en no-Dios, del mismo modo que una jirafa no se puede convertir en una no- jirafa. Dios no es un niño inquieto ni un padre. 
No lee las noticias ni castiga a los malvados. 
Ningún juicio arbitrario requiere un universo que es innatamente justo y que se auto-equilibra. Cada entidad experimenta las consecuencias de sus propios actos, sus propias decisiones, sus propios deseos y sistemas de creencias. 
Aquello que es todo serenidad, silencio, paz y amor repele de por si todo lo que es no amoroso, no-silencioso y no-pacifico. 
Y es esto lo que el ego experimenta como el infierno, que es así auto-creado. Todas las acciones, acontecimientos, pensamientos, ideas, conceptos, y decisiones vienen acompañados por un campo de energía que puede ser calibrado. 
Así, por sus propios actos, el ego se lleva a si mismo a su propio nivel en el mar de la conciencia. Al igual que la flotabilidad, la cualidad impersonal del mar de la conciencia determina automáticamente el nivel al cual uno se eleva o se hunde. 
Esto no es más que la naturaleza del universo siendo lo que es. La explicación que utiliza el ego y la percepción para describir el resultado automático de las acciones recibe el nombre de “juicio”, el cual es una ilusión, del mismo modo que se atribuye a la “causalidad” la explicación de los acontecimientos en el mundo material. 
Dios no esta limitado por conceptos, ideas, pensamientos o lenguajes. Debido a la cualidad de la omnipresencia, la presencia de Dios abarca Todo Lo Que Es, incluyendo el pensamiento del hombre pero de por sí no participar de el. 
Dios no habla con nadie. Oír una voz estruendosa que proviene del cielo es en el mejor de los casos la interpretación de una experiencia interior que se ha proyectado sobre el mundo físico. El sonido es una vibración física. Dios es omnipresente dentro de lo físico. Aquello que es sin forma no manipula las ondas sonoras. Los seres iluminados no relatan ninguna experiencia de estar conversando con o ser dirigidos verbalmente por Dios. 
Esto supondría una dualidad de Dios frente a la persona a la cual Dios está hablando. 
En realidad, el Ser, Dios y la Totalidad son uno y lo mismo. 
No hay separación entre el que habla y aquel al que habla. 
Los místicos sintonizan con Dios mediante un conocimiento interior sin palabras.
Los mensajes de Dios provienen del ego espiritual, que se ha disociado y se ha proyectado como “otra” realidad. 
Las “voces de Dios” son, normalmente, alucinaciones. 
En ocasiones, se deben a entidades astrales, algunas de las cuales reivindican ser “Divinas”. 
La Infinita Presencia no tiene intenciones porque, una vez mas, tendría que darse la dualidad de alguien que tiene la intención de hacer algo, algo que es deseado, y de aquello a lo cual se dirige la intención. Todas estas construcciones son conceptualizaciones basadas en la dualidad perceptiva. 
Dios es no dualista, total, completa Totalidad y Unidad. 
Las malas interpretaciones de Dios surgen del ego al ocuparse de la percepción y de la forma. 
Y también se identifica erróneamente la fuerza como poder. 
El poder se parece a un campo gravitatorio o magnético en el que todo lo que ocurre en su interior es la consecuencia impecable y automática de la naturaleza del campo en si. 
El campo no “elige” atraer nada, ni tiene reglas diferentes para diferentes objetos. El campo representa la igualdad total. 
Del mismo modo, en un campo espiritual de poder, todo y todos se ven atraídos e influenciados por virtud de su propia constitución o “peso” espiritual, vibración o campo de atracción. 
Algunas entidades o egos personales son repelidos por un campo positivo. Muchas personas son sinceramente “apartadas” ante cualquier cosa que sea amorosa, espiritual o benévola. 
Multitud de personas realmente odian el silencio y la paz; las vuelve locas. ¿Acaso el peor de los castigos no es el del confinamiento solitario y el silencio? 
Parece que en el nivel de conciencia 200 se da un cambio de polaridad. Es como si de 200 hacia arriba, la entidad se cargara positivamente, y por debajo de 200, se cargara negativamente. 
En nuestra sociedad es obvio que aquellas personas que tienen tendencias criminales son atraídas hacia la criminalidad y hacia otras personas del mismo tipo, mientras que aquellos que eligen la paz y el amor son atraídos por otros con las mismas tendencias. Los principios que resultan obvios y atractivos por encima del nivel del 200 pueden ser repulsivamente absurdos y a menudo ridículos por debajo de 200. 
Las sociedades cuyo poder deriva de mantener el nivel de consciencia del pueblo extremadamente bajo, tal como ocurrió no hace mucho en Camboya, llegan a tomar pociones políticas enfrentadas al amor y a todas sus expresiones. 
En cambio, una persona motivada espiritualmente tomaría la paz y el amor como la mayor de las oportunidades. 
Aunque pueda parecer absurdamente simple y obvio, desgraciadamente para la mayor parte de la humanidad no es un hecho con el que estén familiarizados que Dios se encuentra en lo mas alto de la Escala de la Conciencia, y no en el fondo. 
También resulta obvio para la persona espiritualmente avanzada, pero no para las masas, que la creación y el poder irradian de arriba hacia abajo y no al revés. 
El poder de la creación pertenece solo a Dios. 
El mundo físico no posee el poder de la creación o causalidad; de ahí que sea imposible para la creación avanzar desde la forma y la materia hacia la vida y, eventualmente hacia la no-forma. 
Las personas no son “co-creadoras” junto con Dios. 
Dios no necesita ayuda. En cualquier caso, ¿que seria capaz de co-crear un ser humano? Dios está más allá de toda forma. 
Las personas normales piensan en los términos de la forma. ¿Por que aquello que es omnipotente, omnipresente y sin forma habría de estar interesado en los juegos del mundo? No hay nada que “necesite” ser creado.
Los efectos de la presencia de Dios emanan de la misma Esencia Divina y no son actos selectivos de Dios. 
En la Realidad, no hay acontecimientos ni eventos y, por tanto, no se precisa ninguna corrección o intervención. 
Entre Dios y el hombre hay una jerarquía de niveles de energía espiritual y campos de poder creciente. 
Se les intuye y son referidos como el Espíritu Santo, el Ser Superior, la Gracia de Dios, los ángeles, los arcángeles y los cielos. Los niveles de conciencia que hay más allá del 1.000 y superiores, a través de la jerarquía espiritual representan un poder mas allá de la capacidad de imaginación humana. 
El contacto con un arcángel es tan poderoso y devastador que el ego se queda como paralizado y aturdido a la vez que guarda silencio. El poder es absoluto y total. (El poder de un arcángel calibra de 50.000 en adelante.) Si la vida continua en la forma de un cuerpo físico, le puede llevar años volver a funcionar según términos del mundo. 
Así pues, cada existencia es una consecuencia de la Presencia y le es dada la capacidad para culminar su destino. 
La fortaleza para sustentar y sobrevivir a la propia experiencia de la iluminación la proporciona el Espíritu Santo con una energía poderosa que sustenta el resto de la vida destinada. 
Es por mediación del Espíritu Santo que vuelven a su función las facultades necesarias, pero estas han sido transformadas para siempre. Ni siquiera se puede hablar de la “experiencia” en si durante muchos años. No hay nadie con quien hablar ni nada que contar. No hay conversador ni nadie decide hablar. 
La vida es dirigida e impulsada por la Presencia. 
Ha desaparecido para siempre la ilusión de una voluntad personal e independiente, o un tomador de decisiones. 
Quizá las acciones siguientes sean el impulso de una alianza o un compromiso previo. Todo sucede por si mismo. La vida continua autoactualizándose y cumpliéndose. 
No existe un yo personal que haga nada; no hay un pensador que piense, ni un actor que actúe, ni un hacedor que haga, ni nadie que decida. 
Todos los verbos, adjetivos y pronombres pierden el sentido.
La Realidad De Dios Dios no manda inundaciones, ni guerras, ni terremotos, ni volcanes, ni tormentas, ni rayos, ni lluvias. 
Todo esto son efectos impersonales de las condiciones del mundo físico y su universo. Dios no enloquece ni “arrasa” ciudades, civilizaciones, pueblos o grupos étnicos. 
Todas estas cosas ya sucedían en el planeta antes de que hubiera sociedades. Dios no se implica en los conflictos humanos, las luchas políticas o religiosas, o los conflictos. 
A Dios no le interesan los campos de batalla. 
El no tiene enemigos a los cuales haya que matar. 
No hay “guerras santas” –el término en si es negativo y absurdo. Los infieles, los creyentes y todo lo demás son todos posicionamientos del ego humano. 
Incluso los seres humanos sensibles están mas allá de tales pequeñeces mentales y de sus juicios. 
A Dios no le “preocupa” que alguien crea en “El” o no; sin embargo, las consecuencias serán bien diferentes. 
El amor gravita hacia el cielo, y el odio se hunde en otra dirección. La bondad no rechaza a nadie. 
Lo semejante atrae a lo semejante; el amor atrae amor. 
Dios no actúa contra nada ni contra nadie. 
Algunas almas son atraídas por la luz y otras por la oscuridad. 
La elección proviene del interior del ego y no es impuesta desde fuera.
Dios Esta Mas Allá De La Forma Es importante reconocer que lo que esta mas allá de la forma no es alcanzable a través de la forma o la manipulación de la forma. Por tanto, es engañoso implicarse en practicas esotéricas u ocultas, además de ser una perdida de tiempo. Estas practicas son caminos que llevan a los planos astrales a innumerables entusiastas y proselitistas. 
No hay ningún poder en las figuras geométricas, mandalas, iconos, pinturas, estatuas o recitaciones. 
Cualquier cosa de valor que resulte de ello se debe a la intención, la dedicación, el compromiso y la fe del creyente. El mundo esta lleno de bienintencionados pero ingenuos recitadores de mantras; trabajadores de la luz; adoradores de objetos sagrados, amuletos, diagramas, lugares sagrados, ruinas Druidas, hechizos místicos; y lugares de peregrinación, como Machu Picchu, Stonehenge, las pirámides, el Ganges, los templos antiguos, vórtices de energía y todo lo demás. A esto se le podría llamar “hacer el circuito”, pero, con el tiempo, uno tiene que ir al interior. 
“El cielo esta dentro de ti”, dijo el Señor Jesucristo. 
Dios es auto-revelación más allá de toda forma, estando no obstante presente e innato dentro de toda forma. 
Dios es silencioso, tranquilo, sereno, pacifico, impasible, lo abarca todo, presente en todas partes, y lo sabe todo en virtud de ser Todo Lo Que Es. 
Dios es total, completo, quiescente y amoroso, más allá del tiempo y del espacio, sin partes o divisiones, no dualista e igualmente presente en Todo Lo Que Es, no es diferente del Ser. 
Solo la existencia es posible. A pesar de los errores de traducción y de las malas interpretaciones, Dios no es la nada ni el vació. 
La no existencia, como se puede ver por su propia autodefinición, no es una posibilidad. La Presencia está más allá de todo pensamiento, actividad mental o, incluso, observación. 
La consciencia es Ser- consciencia que surge del hecho de conocer del verdadero ser Todo Lo Que Es; por tanto, no hay nada que saber “acerca de”. 
No hay conocedor ni conocido; Ellos son uno y lo mismo. 
En el estado de Unidad, lo objetivo y lo subjetivo desaparecen el uno en el otro. 
La Presencia es increíblemente suave, dulce, amorosa y melosa, y paradójica y simultáneamente dura como una roca, inmutable, todopoderosa, y una infinita cohesión que mantiene unida a “toda la realidad” como un universo en perpetua Creación. 
En la presencia de Dios, desaparecen las ilusiones de la causa y el efecto. La Presencia no es la causa de que ocurra nada; más bien, es todo lo que parece estar ocurriendo. 
En la Presencia, desaparece todo sentido del tiempo, que es un aspecto crucial de la paz. Una vez cesa la presión del tiempo, se reconoce que quizá haya sido una de las principales fuentes de angustia que acompañan a la condición humana. 
El sentido del tiempo genera estrés, presión, ansiedad, miedo e innumerables disgustos en miles de formas. 
El “estrés del tiempo” acompaña a toda actividad y búsqueda, creando la ilusión de la secuencia y la causa. 
Cada acción humana es aprisionada en la no mencionada olla a presión del tiempo, y la mente constantemente calcula cuanto “tiempo” se puede “ocupar” en cada actividad. 
Esto trae como consecuencia el pánico, el miedo o la preocupación, así como la culpa, la vergüenza y la ira. “Demasiado tiempo para esto. Poco tiempo para aquello. 
Nos gustaría hacer muchas cosas pero no tenemos tiempo suficiente. El tiempo pasará.
” Hasta que no se detiene la sensación del tiempo, no tenemos posibilidad alguna de saber lo que es la verdadera libertad o de sentir como es la paz.
Dios Es Libertad, Alegría, Hogar Y Origen En la presencia de Dios todo sufrimiento cesa. Uno ha retornado a su Origen, que no es diferente del propio Ser. 
Es como si uno lo hubiera olvidado y ahora despertase de un sueño. Todos los temores se revelan infundados; todas las preocupaciones son imaginaciones tontas. 
No hay futuro que temer ni pasado que lamentar. 
No hay ego/yo errante al que amonestar o corregir. 
No hay nada que precise cambiar o mejorar. 
No hay nada por lo cual sentirse avergonzado o culpable. 
No hay ningún “otro” del cual uno pueda ser separado. 
Ninguna perdida es posible. 
Nada necesita hacerse, ni el esfuerzo es requerido, y uno se libera del incesante tirón del deseo y la necesidad. 
Dios Es Todo Misericordia Aquello que es la absoluta perfección no ve nada que perdonar. Todo “suceso” fue la percepción del ego y no tuvo existencia real. No hay “acontecimientos” que explicar, de los que dar cuenta, o que requieran una retribución. La misericordia es la cualidad del amor incondicional. La perfección no ve imperfección ni carencia alguna. Dios se Puede Revelar como una Presencia Repentina o Inesperada. 
La diferencia entre el estado ordinario de conciencia y el despertar súbito es muy extrema, y en realidad no hay forma de prepararse para ello. Se revela rápidamente sin advertencia previa. Se siente “morir” la cáscara que queda del desgastado ego. Uno se halla ahora en un reino nuevo y esplendoroso, en una dimensión diferente, en presencia de un estado o condición diferente. No aparecen espíritus guías, ni figuras de Santos, ni formas angélicas. No hay seres superiores con los que reunirse o que vengan a recibirte. Cesa toda consideración, expectativa, y actividad mental o emocional y es reemplazada por un conocimiento silencioso sin forma ni contenido. 
Ser Todo Lo Que Es no deja nada por responder o conocer. 
Lo que anteriormente se pensaba que era un “Yo” o un “mi” se ha desvanecido. Uno es ahora invisible. 
Es como si hubieras estado caminando con dificultad en el ascenso a una montaña y de repente te encontrase solo en la cima del monte Kilimanjaro, únicamente con el panorama infinito de las montanas nevadas extendiéndose en la distancia. 
En la cima, uno nota que de alguna forma misteriosa, eres también la montaña y el cielo y todo el paisaje nevado que contemplas alrededor. No hay nadie allí; incluso el cuerpo, queda como algo que carece de importancia, como un trineo. 
Parece ser una curiosidad del paisaje, algo que no es esencial. Uno mira hacia abajo el trineo y se maravilla al percatarse de la locura que suponía haber pensado alguna vez que uno era ese trineo. El Ser es autoconsciente mas allá de los sentidos. 
La Divinidad resplandece en una revelación aplastante. 
Su obviedad es abrumadora y contundente, como un resplandor. Su esencia es certeza y finalidad, totalidad y plenitud. 
Toda búsqueda ha cesado. 
Un aspecto de esta consciencia es la cualidad de ser todo lo que es, en contraste con la conciencia ordinaria, que parece vivir y percibir solo la superficie de las cosas. 
La visión de la Presencia es el conocimiento interior de todo. 
El Ser es igualmente el trineo, la nieve, la montaña, el cielo, las nubes y el viento. 
Es Todo simultáneamente, y sin embargo, ninguno de ellos. 
El mundo parece haber pasado de ser una película en blanco y negro a una en Technicolor y tridimensional. 
Todo tiene ahora mayor profundidad y textura. 
Todas las cosas son igualmente conscientes en conciencia de la Presencia y comparten la alegría y la realización de la eternidad. Si así esta destinado, el curso de la vida es autónomo y prosigue por sus propios medios. El cuerpo físico se mueve por si solo y lleva a cabo sus actividades. Si se le induce a ello, incluso cuida de si mismo; sin embargo, si no se le indujera, seria poco probable que lo hiciera. 
Uno ya no necesita el trineo ni es el trineo, solo hace lo que hay que hacer, lo cual a veces resulta gracioso. El cuerpo es como una mascota que ha sido descubierta, es un animalito encantador
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