sábado, 6 de junio de 2020

LIBRO DEL EGO.- CAPÍTULO 14: LA NORMALIDAD (PARTE 1)


SER UN BUDA, recibir la iluminación, es un fenómeno de lo más normal. Cuando digo «normal» me refiero a que así debe ser. Si parece algo extraordinario es por ti, porque pones muchos obstáculos... y te encanta ponerlos.
Primero pones los obstáculos y después intentas superarlos. Y te sientes eufórico.
En primer lugar, no existe ningún obstáculo, pero el ego no se sentirá a gusto; hay que crear un largo camino hasta el punto que estaba más próximo, el más íntimo. Y nunca habías pasado de largo.
De modo que no busques nada misterioso. Limítate a ser sencillo e inocente, y entonces la existencia entera se abrirá ante ti. No te volverás loco. Sonreirás ante lo absurdo de lo que tenías tan cerca pero no podías alcanzar, donde no había ninguna barrera. En cierto sentido, estaba dentro de ti. Resulta milagroso que no lo encontraras.
Si el vacío es real, todo lo que está allí, la realidad entera se abrirá ante ti. No es que ahora esté cerrada; está abierta. Eres tú quien está cerrado, y tu mente ocupada.
Cuando tu mente esté vacía, desocupada, te abrirás a esa realidad, y se producirá un encuentro. Entonces todo será hermoso, absolutamente normal.
Por eso se dice que quien lo ha conocido se vuelve completamente normal. Se hace uno con la realidad. Ir en pos de lo especial es como funciona el ego, y el funcionamiento del ego crea distancias entre lo real y tú.

LIBRO DEL EGO.- CAPÍTULO 13: LA ILUMINACIÓN (PARTE 2) Y ÚLTIMA


Cada generación carga a la siguiente generación de basura,
estupideces y supersticiones.
Pero no te enfades con ellos. Habrás oído hablar de los «jóvenes airados». Los jóvenes airados son imbéciles. La ira no resuelve nada; lo complica todo, lo hace más difícil. Tus padres, tus profesores, tus vecinos no se merecen ira, sino compasión. No
podían hacer otra cosa. Con todas sus buenas intenciones te han destruido, al igual que sus padres los destruyeron a ellos.
Y si no alcanzas la iluminación destruirás a tus hijos. Les impondrás todo tipo de gilipolleces, y encima por su bien.
Te han dicho que eres cristiano, que eres hindú, que eres musulmán. Viniste al mundo como una tabla rasa; no había nada escrito en ti. Tus padres te grabaron el nombre de cristiano y te impusieron la idea del cristianismo, y utilizaron tu miedo y tu codicia como instrumentos. Te inculcaron el miedo al infierno, la codicia por el cielo. Y, naturalmente, no querían que siguieras los senderos del pecado, sino el regio camino de la virtud.

LIBRO DEL EGO.- CAPÍTULO 13: LA ILUMINACIÓN (PARTE 1)


¿Está la iluminación más allá de la naturaleza de las cosas?

LA ILUMINACIÓN es la naturaleza misma de las cosas, pero nunca se ha expresado en tales términos. Por el contrario, se ha corrompido la mente de las personas creando un objetivo contrario a la naturaleza, con nombres increíbles como «supranaturaleza». Y
el ser humano se ha visto enredado en esto por una sencilla razón: la naturaleza de las cosas ya está donde vosotros estáis.
No es una excitación, ni un reto, ni una invitación a poner a prueba tu ego. No es una estrella remota. Para alimentarse, la mente necesita algo muy difícil, algo casi imposible. Solo si logras lo imposible sentirás que eres especial.
La iluminación no es una cuestión de talento, no es como quien nace pintor, poeta o científico... Eso sí que es una cuestión de talento.
La iluminación es simplemente la fuente misma de la vida para todo el mundo. Ni siquiera tienes que salir de casa para buscarla. Si sales de tu casa para buscarla, la perderás, y quién sabe cuándo podrá volver.
La iluminación no es sino comprender el hecho de que «Soy lo que siempre he querido ser, nunca he sido otra cosa y jamás podré ser otra cosa». La definición misma de la naturaleza consiste en que no puedes superarla. Puedes realizar esfuerzos y provocar angustia, ansiedad, tristeza, pero no superarla. Porque eres tú, y ¿cómo vas a
ir más allá de ti mismo?
Es la fuente misma de tu vida, tu existencia misma. Vayas a donde vayas, serás ella.

LIBRO DEL EGO.- CAPÍTULO 12: LA AUSENCIA DE EGO (PARTE 2) FINAL DEL CAPÍTULO


No puedes privarte del ego.
¿Quién lo hará? Es algo que ocurre, no algo que se hace. Te adentras en tu ego y llega un momento en el que todo resulta tan terrible que el sueño se deshace. Y de repente lo comprendes: el ganso está fuera, nunca ha estado dentro de la botella.
Nunca has sido un ego. Era simplemente un sueño que te rodeaba. Sí, un sueño necesario, y no hay que condenarlo, porque necesariamente formaba parte del desarrollo.
En la vida todo es necesario. Nada es innecesario, nada puede ser innecesario. Todo cuanto ha ocurrido tenía que ocurrir. Todo cuanto está ocurriendo ocurre por ciertas causas, muy profundas. Se necesita para mantener el engaño. Es como un capullo que te ayuda que te protege, que te ayuda a sobrevivir. No hace falta permanecer dentro del capullo para siempre. Cuando estés preparado, rompe el capullo y sal.
El ego es como la cáscara del huevo y te protege, pero cuando estés preparado, rómpela, sal del cascarón. El ego es el cascarón, pero espera. Precipitarse no te servirá de mucha ayuda, no te servirán las prisas; quizá te entorpezcan. Deja pasar tiempo y no lo condenes porque, ¿quién lo condenará?

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