lunes, 14 de marzo de 2016

EL LIBRO DE LA NADA OSHO (CAPITULO FINAL)




Capitulo X ( Cuarto Escrito)
NI AYER NI MAÑANA NI HOY
Hay que entender dos palabras: una es perfección, la otra es totalidad. A una persona verdaderamente religiosa le interesa la totalidad, nunca la perfección, y a una persona seudorreligiosa le interesa la perfección, nunca la totalidad.
Totalidad significa: «Yo no soy, el todo es». Y es perfecto, porque ¿cómo podría ser de otra forma? No hay comparación, no hay nadie más. Pero si piensas en términos de perfección, moralidad, ideales, carácter, en términos de tener que ser perfecto, entonces te volverás loco.
Todos los perfeccionistas se vuelven locos (ese es su destino, así es como acaban) porque, como unidad separada, seguirás siendo imperfecto y no puedes ser perfecto. ¿Cómo podrías ser perfecto?
Tu energía procede del todo, va al todo; tú no eres. Una ola tiene que seguir siendo una ola, no se puede convertir en el océano.
Y si lo intenta con demasiada insistencia, se volverá loca. Esa es la razón por la que en el mundo de la religión encuentras a la gente más egoísta que se pueda encontrar, porque están intentando ser perfectos en todas las cosas. Insisten en la perfección. No pueden estar relajados, siempre estarán tensos. Y siempre habrá algo que esté mal y que ellos tengan que arreglar; siempre estarán preocupados. Ve a los manicomios y descubrirás que el noventa por ciento de los internos son perfeccionistas.
Un hombre de entendimiento permanece relajado. Eso no significa que no le importe nada. No es así; le importa, pero conoce sus limitaciones. Le importa, pero sabe que es sólo una parte. Él nunca piensa de sí mismo que es el todo, así que nunca está preocupado. Disfruta de lo que sea que esté haciendo, sabiendo que quedará imperfecto, que no puede ser perfecto. Pero disfruta haciéndolo, y al disfrutarlo, la perfección que sea posible ocurrirá sin causarle preocupaciones. Le gusta aun sabiendo que no será lo absoluto.
No puede serlo; algo se quedará incompleto, tal es la naturaleza de las cosas. Es por eso que en Oriente siempre hemos creído (y creído en una cosa muy verdadera) que cuando alguien se vuelve perfecto no vuelve a nacer, desaparece de este mundo.
Tiene que desaparecer, porque en este mundo sólo la imperfección es posible. Ya no encaja aquí, no se le necesita, se disuelve en el todo. Hasta Buda permaneció imperfecto hasta el último momento de su vida, pero sin preocuparse por ello. Esa es la razón por la que los budistas tienen dos términos para nirvana.
A la iluminación suprema la llaman mahaparinírvana y a la iluminación la llaman nirvana. Nirvana significa que un buda está en el cuerpo. Ha alcanzado la iluminación, se ha convertido en alguien que sabe, pero todavía está en el cuerpo, el cuerpo de la imperfección. Todavía está en el mundo de las partes imperfectas. Eso es nirvana, iluminación. Luego, cuando deja el cuerpo, cuando simplemente desaparece en el vacío supremo, es mahaparinirvana, es la gran iluminación.
Entonces la imperfección desaparece, entonces no hay individualidad, entonces él es el todo. Sólo el todo puede ser perfecto. Entonces Buda puede ser perfecto, porque se ha disuelto en el todo, es oceánico. Así que recuerda bien esto, porque todo perfeccionismo es un esfuerzo egoísta, y vas locamente tras las cosas. Intenta hacerlo lo mejor que puedas, pero no te vuelvas loco a causa de ello; hazlo lo mejor que puedas y acepta las limitaciones. Tiene que haber limitaciones, hasta con tu carácter, tu moralidad, ¡con todas las cosas! Hasta un santo tiene que darle un poco de espacio al pecador, porque ¿dónde si no va a ir el pecador? Así que es posible que sea santo en un noventa y nueve por ciento, pero habrá un uno por ciento de pecador. Y también ocurre al contrario: puedes hacerte pecador en un noventa y nueve por ciento pero serás un uno por ciento santo.
Tiene que ser así, porque ¿dónde vas a dejar al otro? Puedes forzarlo hasta el extremo pero siempre quedará un uno por ciento del otro. Y volverse loco con eso no te será de ninguna ayuda. Un hombre de entendimiento acepta las limitaciones. Acepta las posibilidades, lo que es posible. Sabe lo que es imposible y nunca lo intenta. Se relaja y disfruta de lo posible. Y cuanto más disfruta, más perfección llega a su vida. Pero ya no es una preocupación, es una gracia; y esa es la diferencia. Si te acercas a un hombre verdaderamente religioso sentirás que hay cierta gracia en torno a él, que no hace esfuerzo alguno. Él no ha hecho nada consigo mismo, simplemente se ha relajado en lo Supremo, y tú sientes esa ausencia de esfuerzo en torno a él. Si te acercas a una persona perfeccionista, a un hombre seudorreligioso, entonces todo lo que veas será artificial, no habrá gracia alguna: todas las cosas bien definidas, cada movimiento calculado, astuto. Todo lo que él hace procede de la disciplina, no de la espontaneidad. Vive bajo un código; su propio código se convierte en su prisión.
No puede reír, no puede ser un niño, no puede ser una flor. Sea lo que sea, ha puesto tanto esfuerzo en ello que se ha vuelto tenso y ha acabado mal. No es un fluir espontáneo. Y el criterio debería ser (si te acercas a un Maestro, este debería ser el criterio) que él fluya espontáneamente. Sólo así podrá ayudarte a convertirte en un fluir espontáneo. Si se trata de un perfeccionista forzado, te mutilará, te matará completamente. Te dañará en muchos sentidos, y para cuando piense que eres perfecto, ya estarás muerto. Sólo una cosa muerta puede ser perfecta, una cosa viva no tiene más remedio que ser imperfecta. Recuérdalo. Vivir en esta comprensión es no estar inquieto a causa de la no-perfección.
¡UNO SIMPLEMENTE VIVE! Uno vive plenamente, totalmente, y no se preocupa por las consecuencias, por lo que ocurra.
Vivir en esta fe... Esto es fe para Sosan y también lo es para mí.
Esto es confianza. Un perfeccionista nunca confía porque siempre está buscando faltas. Nunca confía en nada. Aunque le presentes una flor él encontrará imperfecciones inmediatamente. No mirará la rosa, mirará las imperfecciones. Su ojo es el de la lógica, no el del amor. Siempre tiene dudas; no puede confiar en nadie porque no puede confiar en él mismo. Tú vas a tus llamados santos; ellos no pueden confiar en sí mismos. Tienen miedo, porque todo lo que se han impuesto es impuesto, no es natural; saben que si se relajan algo puede ir mal. Si una mujer bonita se acerca a un santo, puedes ver que se pone nervioso, incómodo.
Puede que no se vea aparentemente, pero si te fijas atentamente puedes sentirlo, porque él se ha impuesto brahmacharya, celibato, y esa mujer es un peligro. No puede permitir que esa mujer se quede mucho tiempo, porque entonces aflorará su desconfianza en sí mismo. Un hombre que no ha confiado en su propia energía de vida no puede confiar en nadie.
Es un enemigo del hombre, un envenenador. Y los envenenadores son muy elocuentes; tienen que serlo, porque tienen que ser argumentadores para defenderse a sí mismos, tienen que depender de sus propias mentes. Y estos envenenadores han causado tal daño, tal herida a la humanidad entera, que es imposible imaginar cómo va a afectarla. Lo han envenenado todo: «Esto está mal, eso está mal, eso es un pecado, eres culpable». Y han creado tal enredo a tu alrededor que, hagas lo que hagas, te sentirás culpable. Y si no haces, te sentirás culpable a causa de la naturaleza. Si amas has caído; si no amas sientes una profunda necesidad de amar.
Viene de la naturaleza, no hay nada malo en ello. Es tan natural como el hambre o la sed y tan hermoso como el hambre y la sed. Pero a tus santos les gustaría que fueras un hombre de plástico, sin hambre, sin sed, sin amor; entonces serías perfecto. Si todo tu mecanismo estuviera hecho de plástico, sería fácil.
Y los científicos están investigando en esa línea: hacer todo el mecanismo de plástico. Entonces no necesitarás comida, no necesitarás amor, no necesitarás nada.
Te convertirás en una máquina, en un robot. De vez en cuando, cuando algo vaya mal, te enviarán al taller. Y podrás ir todos los días a la gasolinera: allí te pondrán un poco de gasolina y todo arreglado. Entonces serás un perfeccionista, entonces serás perfecto. Pero la vida es muy delicada tal como es; no es de plástico, es muy delicada. Tú no tienes cables, tienes nervios. Y el equilibrio siempre está en movimiento. Nada es seguro, todas las cosas se mezclan y disuelven entre sí. Es por eso que estás vivo.
Un hombre de entendimiento no se preocupa, no está ansioso por la no-perfección. No piensa en absoluto en términos de perfección; simplemente vive el momento tan plenamente, tan totalmente, como le es posible.
Y cuanto más plenamente lo vive, más capaz se vuelve de vivirlo. Llega un día...: él simplemente vive sin forzar ningún ideal, sin pensar en ningún concepto, sin poner reglas, sin ninguna regulación acerca de su vida. Simplemente vive, disfruta y se deleita. Vivir en esta fe es el camino a la no-dualidad... Y esto es fe. Porque lo no-dual es uno con la mente que confía. Y en el fondo, si tienes una mente que confía, lo no-dual estará delante de ti.
Si en el fondo tienes dudas, entonces las teorías, el pensar, las palabras, las filosofías, las doctrinas, estarán justo delante de ti, pero tú estarás completamente ciego. No podrás ver lo que esté cerca, sólo podrás pensar en lo lejano. Dentro confianza, fuera realidad; dentro confianza, fuera ver. La confianza y la verdad se encuentran y no existe ningún otro encuentro...
...porque lo no-dual es uno con la mente que confía. ¡Palabras!
El Camino está más allá del lenguaje, porque en él no hay ni ayer ni mañana ni hoy.
Y POR ÚLTIMO: Sosan está diciendo que el lenguaje sólo es posible si el tiempo existe. El lenguaje es la misma gestalt que el tiempo. Por eso el lenguaje tiene tres tiempos: pasado, presente y futuro; exactamente igual que el tiempo: pasado, presente y futuro.
El lenguaje es tiempo, se divide en las mismas categorías que el tiempo. Y la vida está más allá. La vida no es pasado. ¿Dónde está el pasado? No puedes encontrarlo en ninguna parte.
He oído que una vez ocurrió: Un hombre había ido a ver un gran museo. El hombre era muy rico, así que le pusieron el mejor guía.
Se fijó en un busto y preguntó: «¿Quién es este?». El guía en realidad no lo sabía, así que dijo: «Es el busto de Napoleón».
De nuevo otro pequeño busto, y de nuevo volvió a preguntar. Y el guía estaba tan nervioso ante este hombre tan rico, tenía tanto miedo, que se hizo tal lío que dijo: «Este también es el busto de Napoleón». Así que el hombre rico dijo: «¿Cómo? ¿Dos bustos?». Entonces el guía se encontró en un aprieto, tenía que dar alguna respuesta. Así que dijo: «Sí, este es de cuando era pequeño y el otro de cuando era mayor».
Si el pasado existiera, entonces también tendrías el busto de la niñez, entonces tendrías muchos bustos; cuando te murieras dejarías miles de bustos. Pero sólo dejas uno, no millones de ellos. El pasado desaparece; el pasado no está en ninguna parte, sólo en la memoria. ¿Dónde está el futuro? El futuro no está en ninguna parte, sólo en la imaginación. El pasado es lo que no es ahora, y el futuro lo que no es todavía. Por eso los místicos siempre han dicho que sólo existe el presente.
Pero Sosan va un paso más adelante y dice: ni ayer ni mañana ni hoy. Ni siquiera el presente existe. ¿Qué quiere decir? Porque (tiene razón, toda la razón) si no hay ni pasado ni futuro, ¿cómo va a existir entonces el presente? Porque el presente existe sólo entre el pasado y el futuro. ¿Qué es el presente? Un pasaje. Del pasado vas al futuro; en ese momento, tan sólo por un instante, existe el presente. ¿Qué es el presente? Es sólo un pasaje del pasado al futuro, es una puerta de una habitación a otra.
Pero si ni esta habitación ni la otra existen, ¿cómo va a existir la puerta? Es un puente entre el pasado y el futuro. Y si las dos orillas no existen, ¿cómo va a existir el puente? Sosan tiene razón. Sosan dice: «Ni pasado ni futuro ni presente».
Está diciendo que no existe el tiempo. Y todo el lenguaje depende del tiempo; pasado, futuro, presente. El lenguaje es una creación de la mente, el tiempo también es una creación de la mente. Cuando abandonas el lenguaje, el tiempo desaparece.
Cuando dejas de pensar, no hay pasado ni presente ni futuro. Transciendes el tiempo, no existe el tiempo. Cuando el tiempo no existe, existe la eternidad. Cuando el tiempo no existe, has entrado en el mundo de lo eterno. La verdad es eterna. Y lo único que tú tienes son reflejos temporales de la verdad. Es como si una noche la luna llena se elevara en el firmamento, pero tú, al mirar un lago, vieras la luna en su superficie. Esa luna es todo lo que tienes: la luna del lago. La mente hace de espejo; todas las verdades que tienes son reflejadas por tu mente, son reflejos. ¿Qué está diciendo Sosan? Sosan está diciendo: «¡Olvida este lago!, porque es un espejo. Mira más allá, sólo entonces serás capaz de ver la verdadera luna; y está ahí». Pero estás demasiado identificado con el lago, con la mente que refleja.
Si abandonas la mente, de repente todo encaja, todo aquello que estabas buscando ocurre, todo lo que siempre habías soñado y deseado. Todo se cumple. Todo el mensaje se resume en cómo salirse de la mente, del lenguaje y del tiempo.

Osho nació en Kuchwada, Madhya Pradesh, India, el 11 de diciembre de 1931. Desde su edad más temprana fue un espíritu rebelde e independiente que insistía en experimentar la verdad por sí mismo, más que adquirir conocimiento y creencias de otros. Después de su iluminación a la edad de veintiún años, Osho completó sus estudios académicos y pasó varios años enseñando filosofía en la universidad de Jabalpur. Entretanto, viajaba por la India dando charlas y desafiando a los líderes religiosos ortodoxos en debates públicos, cuestionando las creencias tradicionales y encontrándose gente de todo tipo y clase. Leía profusamente todo lo que podía encontrar para ampliar la comprensión de los sistemas de creencias y de la psicología del hombre contemporáneo.
A finales de los sesenta, Osho empezó a desarrollar sus técnicas únicas de meditación dinámica. El ser humano moderno, dice, está tan agobiado con las tradiciones caducas del pasado y con la ansiedad de la vida moderna, que tiene que pasar por un proceso de limpieza profunda antes de que pueda tener la esperanza de descubrir el estado relajado y sin pensamiento de la meditación.
A lo largo de su trabajo, Osho ha hablado de prácticamente todos los aspectos que se relacionan con el desarrollo de la consciencia humana. Ha destilado la esencia de lo que es significativo en la búsqueda espiritual del hombre contemporáneo, basándose no en la comprensión intelectual sino en las pruebas de su propia experiencia existencial. Osho no pertenece a ninguna tradición. «Soy el comienzo de una consciencia religiosa totalmente nueva -dice-. Por favor, no me conectéis con el pasado; ni siquiera vale la pena recordarlo. » Sus charlas a sus discípulos y buscadores de todo el mundo han sido publicadas en más de seiscientos volúmenes y traducidas a más de treinta idiomas.
En sus propias palabras: «Mi mensaje no es una doctrina, no es una filosofía. Mi mensaje contiene una cierta alquimia, una ciencia de la transformación; así que únicamente aquéllos que están dispuestos a morir tal como son y a nacer otra vez en algo nuevo, algo que no pueden siquiera imaginar ahora mismo..., únicamente esos pocos valientes, estarán preparados para escuchar, porque escuchar va a ser algo arriesgado. Al escuchar, has dado los primeros pasos hacia el renacimiento. Por tanto, ésta no es una filosofía de la que puedas hacer un abrigo y luego alardear de ella. No es una doctrina en la que puedas encontrar consuelo ante preguntas inquietantes. No, mi mensaje no es comunicación verbal. Es algo mucho más arriesgado. Es nada menos que muerte y renacimiento». Osho dejó su cuerpo el 19 de enero de 1990.
Su enorme comuna en la India sigue siendo el centro de crecimiento espiritual más grande del mundo y atrae miles de visitantes internacionales que vienen a participar en la meditación, en la terapia, en el trabajo corporal y programas creativos o simplemente a experimentar lo que significa estar en un campo búdico. Osho Commune International Puna, India La comuna es una escuela de misterios para la exploración interior. Es la mayor aventura que existe, la mayor danza. El camino que tienes que recorrer, has de recorrerlo a solas; pero saber que hay mucha gente haciéndolo en solitario infunde mucho ánimo. ... un pequeño oasis en el que la vida se vive con una visión totalmente diferente; donde la meta es totalmente diferente; donde la vida se vive con propósito, significado; donde la vida se vive con método; donde vivimos la vida alerta, conscientes, despiertos; donde la vida no es simplemente fortuita; donde la vida empieza a convertirse más y más en un crecimiento en determinada dirección.
Y éste no es un ashram indio; es una comuna internacional, un lugar de encuentro entre Oriente y Occidente.
Esta comuna representa a toda la humanidad, no del pasado sino del futuro. Nuestro principal esfuerzo es hacer que la meditación sea accesible absolutamente a todos aquellos que deseen meditar, y para ello la adaptamos a las características de cada uno.
Si una persona necesita descansar, entonces el descanso debería ser su meditación. «Sentarse silenciosamente sin hacer nada mientras llega la primavera y la hierba crece por sí misma» -ésta será su meditación. Tenemos que encontrar tantas dimensiones de la meditación como gente hay en el mundo; y el modelo no debe ser muy rígido, porque no hay dos personas iguales.
Esto es una revolución. El individuo no tiene que adaptarse al modelo; el modelo debe adaptarse al individuo. Esto es por lo que aquí puedes encontrar tantas meditaciones. El método puede ser activo o pasivo, no importa, el objetivo es el mismo: cómo hacerte estar tan silencioso que todo pensamiento desaparezca y tú seas como un espejo que refleja lo que hay.
Osho Multiversity
[Es la universidad de la comuna, calificada de «multiversidad».]
En esta comuna hay al menos cincuenta grupos de terapia funcionando, por una razón muy concreta: simplemente para equilibrar los miles de años de represión. Es sólo para traer a la luz todo lo que hemos reprimido -como cristianos, hindúes, budistas. Es sólo para deshacer el daño secular que se te ha hecho. Estos grupos de terapia no son el final; sólo te preparan para la meditación, el testigo pasivo de pensamientos, emociones y acciones sin juicio ni identificación.
El momento culminante del día es la reunión vespertina: dos horas de celebración que incluyen música, baile y una meditación en silencio con uno de los discursos de Osho. «Esto no son conferencias; son simplemente un recurso para que llegues a ser silencioso, porque si te dicen que te vuelvas silencioso sin hacer ningún esfuerzo, encontrarás grandes dificultades. Yo estoy haciendo que te des cuenta de los silencios sin ningún esfuerzo por tu parte. El que yo hable se está utilizando, en primer lugar, como una estrategia para que tú estés en silencio.»
FIN

EL LIBRO DE LA NADA OSHO




Capitulo X ( Tercer Escrito)
NI AYER NI MAÑANA NI HOY
«VACÍO ACÁ» significa vacío dentro; «vacío allá» significa vacío fuera. Pero ¿puede haber dos vacíos? Es imposible. Dos vacíos no son posibles, porque ¿cómo vas a demarcarlos? Dos vacíos, por su propia naturaleza, se convertirán en uno. Interior y exterior es una división de la mente; cuando la mente desaparece esta división desaparece. Vacío acá, vacío allá... En realidad, decir acá y allá tampoco está bien, no es exactamente correcto.
Pero ese es el problema; nada puede ser exactamente correcto expuesto en palabras; las palabras distorsionan.
Sosan lo sabe, porque ahora no puede haber ni acá ni allá. Son viejas demarcaciones. Dentro y fuera son viejas demarcaciones y desaparecen junto con el lenguaje.
Ocurrió una vez: Un hombre fue a ver a Bokuju y le dijo: «Tengo prisa, no me será posible pasar mucho tiempo contigo. Pasaba por esta calle y pensé que estaría bien entrar y escuchar una palabra. Yo no necesito mucho. Simplemente di una palabra para indicarme la verdad, y yo la llevaré en mi corazón». Bokuju dijo: «No me fuerces, porque hasta una sola palabra es suficiente para hacer desaparecer la verdad. Y tengas prisa o no, no puedo decir nada. Solamente llévate esto: que has preguntado a Bokuju y el te contestó: "No puedo decir nada". Sólo recuerda esto». El hombre dijo: «No es mucho y no creo que me vaya a ayudar. Di algo, una sola palabra; no pido mucho». Bokuju dijo: «Hasta una palabra es suficiente para destruir el todo.
Simplemente mírame y llévame dentro de ti». Pero el hombre no pudo mirar porque es muy difícil (tú no sabes cómo mirar), de otra forma no hubiera habido necesidad de visitar a Bokuju.
No puedes mirar hacia delante. La punta de la nariz es la cosa más difícil de mirar. Hacia los lados está bien; vas a derecha e izquierda pero nunca hacia el centro. Por eso hay izquierdistas locos y derechistas locos, pero no puedes encontrar un hombre que esté en el medio, uno que no esté loco. Si te mueves hacia un extremo te vuelves loco, si permaneces en el centro te vuelves iluminado; pero nadie permanece en el centro. En el centro encuentras la realidad. Las palabras están condenadas a decir la mitad, una palabra no puede decir algo completo.
Si dices: «Dios existe», entonces también niegas: «Dios no existe»; y él es ambas cosas. Si dices: «La vida existe», niegas la muerte; y la vida también es muerte. Cualquier cosa que digas será la mitad, y una verdad a medias es más peligrosa que una mentira entera. Porque esa mitad lleva algo de fragancia de verdad y te puede engañar. Todas las sectas están basadas en verdades a medias, por eso son peligrosas. Todos los cultos son peligrosos porque están basados en medias verdades. De otra forma no es posible, porque un culto, un credo, una secta, tiene que estar necesariamente basado en palabras.
El budismo no está basado en Buda, está basado en lo que Buda dijo. Y lo que Buda dijo es la mitad, porque el todo no puede ser dicho. No hay nada que pueda hacerse respecto a esto. Si se intenta expresar el todo, entonces no se dice nada.
Si dices: «La vida es ambas: vida y muerte», ¿qué estás diciendo? Si dices: «Dios es ambos: Dios y Diablo», ¿qué estás diciendo? Estás hablando en paradojas, no tienes ninguna claridad, y la gente se creerá que te has vuelto loco. ¿Cómo va a ser Dios ambas cosas, bueno y malo? ¿Cómo va a ser la vida ambas cosas, vida y muerte? La muerte tiene que ser el opuesto a la vida. Vacío acá, vacío allá, y sin embargo, el Universo infinito está siempre delante de tus ojos. Infinitamente grande e infinitamente pequeño; no hay diferencia... Porque si algo es infinitamente grande y algo es infinitamente pequeño, no puede haber ninguna diferencia en cuanto a la cuestión de infinitud. Si vas hacia abajo, dividiendo, analizando, llegarás a lo infinitamente pequeño.
La ciencia ha llegado a lo infinitamente pequeño, al electrón. Ahora todo ha desaparecido, no se puede decir nada. El electrón no ha sido visto, nadie puede verle. Entonces, ¿por qué dicen que el electrón existe? La física casi se ha convertido en metafísica; lo que dice la física, lo que dicen los físicos, parece casi filosófico, místico; dicen: «No podemos ver el electrón, solamente podemos observar las consecuencias.
Podemos ver los efectos pero no la causa.
Deducimos que el electrón tiene que existir porque, si el electrón no existe, ¿cómo van a existir los efectos?». Esto es lo que los místicos han estado diciendo siempre. Dicen: «No podemos ver a Dios pero podemos ver esta creación. Dios es la causa y esta creación es el efecto. No podemos ver a Dios pero podemos ver la creación; él tiene que estar ahí, si no ¿cómo es posible esta creación?».
Si oyes mi voz y no puedes verme, tendrás que deducir que estoy en algún sitio, si no, ¿cómo vas a escuchar mi voz? Se ve la causa pero no el efecto. La ciencia ha llegado a lo infinitamente pequeño, y lo pequeño ha desaparecido por completo; porque se ha ido haciendo tan pequeño, tan pequeño, tan pequeño, tan sutil, que ahora no puedes atraparlo. La religión alcanza a lo infinitamente grande.
Se vuelve tan grande, tan grande, tan enorme, que no puedes ver sus límites. Se vuelve tan grande que no puedes abarcarlo, no te puedes aferrar a ello, no puedes demarcarlo. Lo infinitamente pequeño no puede verse, se vuelve invisible; y lo infinitamente grande tampoco puede verse, también se vuelve invisible.
Entonces Sosan dice una cosa preciosa: ambos son iguales porque ambos son infinitos. Y en lo infinito, el que sea grande o pequeño no supone diferencia: son iguales.
Infinitamente grande e infinitamente pequeño; no hay diferencia, porque las definiciones han desaparecido y no se ven límites.
Lo mismo pasa con el Ser y el no-Ser. Cuando estás completamente vacío, sin ningún ego, sin nadie dentro de la casa, ¿estás siendo o nosiendo? ¿Eres o no eres? No se puede decir nada.
La gente le solía preguntar a Buda una y otra vez: «¿Qué pasa cuando uno se convierte en un buda? ¿Es o no es? ¿Existe el alma o no? ¿Qué ocurrirá cuando Buda deje el cuerpo? ¿Dónde estará? ¿Estará en alguna parte o no?».
Y Buda decía: «No preguntes esas cuestiones. Simplemente conviértete en un buda y ve por ti mismo, porque lo que sea que yo diga no será correcto». Él siempre evitó la tentación de contestar a tales cuestiones. No malgastes el tiempo con dudas y argumentos que no tienen nada que ver con esto. La realidad no depende de tus argumentos. Que demuestres esta o aquella teoría es irrelevante; la realidad está ahí. Estaba ahí antes que tú, estará ahí después de ti. No depende de tu mente; al contrario, tu mente depende de ella.
No necesita ninguna prueba que la demuestre o la rebata. Existe por sí misma. No puedes demostrarla, no puedes rebatirla. Pero la gente sigue discutiendo si Dios existe o no. Cada año se publican miles de libros que tratan el tema de si Dios existe o no. ¡Cuánta estupidez! Están los que dicen que sí y lo demuestran, y están los que dicen que no y lo demuestran; ambos están en el mismo barco, el barco de las pruebas, los argumentos, la lógica. Y si hay un Dios, se tiene que estar riendo. ¿Necesita él tus argumentos? ¿Qué estás diciendo? Estás diciendo que el que Dios exista depende de que tú lo demuestres o no. No importa lo que hagas (lo demuestres o lo rebatas), ¿acaso crees que su existencia depende de tus argumentos? La existencia existe sin los argumentos de nadie.
No necesita de ningún testigo, no hay ningún juicio que lo vaya a decidir. ¿Cómo vas a juzgar? ¿Y quién es el juez? Siempre ha habido argumentos; durante millones de vidas la gente ha estado argumentando esto o aquello.
Hay ateos que siguen argumentando y nadie puede convencerlos. Creyentes y ateos, ambos argumentan, y ningún argumento demuestra tener la solución final; el problema sigue siendo el mismo.
Sosan dice que toda clase de argumentos son irrelevantes: ambos, creyentes y ateos (ambos; a favor y en contra), están haciendo una estupidez, porque la realidad está ahí. No necesita de ninguna prueba. Ya está ahí, siempre ha estado ahí y siempre estará.
La verdad quiere decir: aquello que es. Argumentando, simplemente malgastas la energía y el tiempo. Mejor disfruta de la realidad. Mejor, fúndete con ella. Mejor, deléitate en ella. ¡Mejor, vívela!. Si vives, empiezas a emanar a tu alrededor el aroma de la realidad.
Si vives y te deleitas en ello, algo de la inmensidad, algo de lo infinito, empieza a ser expresado a través de tu existencia finita. Poco a poco se disuelven tus fronteras, poco a poco te vas disolviendo. La gota cae al océano y se convierte en el océano.
No desperdicies el tiempo en argumentar. Los filósofos son tontos, y tontos más peligrosos que los tontos ordinarios porque los tontos ordinarios simplemente son tontos y los filósofos se creen sabios. ¿Y siguen! Fíjate en Hegel o en Kant: se pasan toda la vida argumentando y nunca llegan a ninguna parte.
Ocurrió una vez: Una muchacha se declaró a Immanuel Kant; quería casarse con él. Él dijo: «De acuerdo, me lo pensaré». Un pensador, un gran pensador, un gran lógico, ¿cómo va a dar el paso? Aunque se trate de amor, primero tiene que pensar en ello.
Y se dice que pensó, pensó y pensó. Sopesó todos los pros y los contras (porque hay gente que está en contra del amor y gente que está a favor del amor, hay gente que está en contra del matrimonio y gente que está a favor del matrimonio; es algo que ya ha sido discutido).
Así que recogió toda la información acerca del matrimonio y del amor, a favor y en contra.
Se dice que reunió trescientos argumentos tanto a favor como en contra del matrimonio. Estaba muy confuso. ¿Qué hacer? ¿Cómo decidirse? Entonces repasó y repasó, y al fin pudo encontrar un argumento más a favor del matrimonio. Y el argumento era el siguiente: que si hay una posibilidad entre dos alternativas que parecen equilibradas, entonces elige siempre la alternativa que te proporcione más experiencia. Casarse o no casarse (cuando todos los argumentos están equilibrados): el no estar casado ya lo conocía porque era soltero. Entonces era mejor casarse, porque por lo menos era algo nuevo. Cuando todos los argumentos están equilibrados, ¿cómo decidirse entonces? Así que cásate y conoce el matrimonio por la experiencia que supone. Así que fue y llamó a la puerta de la muchacha. El padre abrió la puerta e Immanuel Kant dijo: «Me he decidido. ¿Dónde está su hija?». El padre contestó: «Ya es demasiado tarde; ella ya tiene tres hijos».
Porque habían pasado veinte años, y las mujeres no son tan tontas como para esperar tanto tiempo. Ellas siempre son más sabias, más sabias instintivamente. Por eso no hay grandes filósofas. Ellas no son tan tontas; son más instintivas, intuitivas, están más cerca de la naturaleza, más interesadas en vivir que en argumentar.
Por eso, a los ojos de los hombres, las mujeres siempre están ocupadas en cosas sin importancia, no en grandes problemas sino en cosas sin ninguna importancia: vestidos, adornos.
Pero fíjate: les interesan cosas sin importancia porque la vida consiste en pequeñas cosas. Los grandes problemas están sólo en la mente, no en la vida. Que tú decidas si Dios existe o no, no importa en absoluto. Tienes que comer dos veces al día, te tienes que abrigar cuando hace frío y tienes que ponerte a la sombra cuando hace calor. Que tú decidas si Dios existe o no, da lo mismo.
La vida consiste en pequeñas cosas.
Y si la vida consiste en pequeñas cosas entonces las cosas pequeñas no son tan pequeñas, porque si la vida consiste en ellas, son vitales. No malgastes el tiempo con dudas y argumentos que no tienen nada que ver con esto. Una cosa, todas las cosas: van juntas y entremezcladas, sin distinción. Vivir en esta comprensión es no estar inquieto a causa de la no perfección. Vivir en esta fe es el camino hacia la no-dualidad, porque lo no-dual es uno con la mente que confía.
UNAS PALABRAS MUY, MUY SIGNIFICATIVAS, y más significativas si puedes leer entre líneas. Una cosa, todas las cosas: van juntas y entremezcladas... La vida es una unidad orgánica.
Nada está dividido, todo es uno. Si crees que está dividida, las divisiones son impuestas por la mente. De otra forma todas las cosas se entremezclan, se funden, se disuelven entre sí.
Está ocurriendo todo el tiempo. No te das cuenta porque te has vuelto completamente ciego a causa de las palabras. Tú comes una fruta: la fruta se convierte en tu sangre. El árbol se ha mezclado contigo, la frontera ha desaparecido. Y esta fruta puede haber estado en la sangre de mucha gente, de muchos animales, de muchas plantas, de muchas piedras. Esta energía que es la fruta siempre ha estado en la existencia; fundiéndose, disolviéndose, emergiendo, yendo de esto a lo otro, cruzando todas las fronteras. Simplemente observa cualquier fenómeno. La fruta en el árbol, ¿qué está haciendo? Los científicos dicen que está haciendo un milagro. Está transformando la tierra, está transformando los rayos del sol, está transformando el agua. Es un milagro, porque tú no puedes comer tierra, tú no puedes comerte los rayos del sol directamente. Esta fruta, una manzana, está haciendo un milagro. Está transformándolo todo y haciendo que tú puedas absorberlo y se convierta en tu sangre. Y esta energía se ha estado moviendo, siempre ha estado ahí. La totalidad de la energía permanece igual, porque no hay ningún otro lugar adonde ir, así que la energía no puede aumentar ni disminuir.

Al Universo no se le puede añadir ni restar nada. ¿Dónde lo vas a llevar? El todo permanece igual. Un día la fruta estaba en la tierra, no te la podías comer. La fruta estaba en el sol, la vitamina D estaba en el sol. Ahora la fruta la ha absorbido, ahora la tierra se ha transformado; ¡está ocurriendo un milagro! ¿Por qué ir a los magos para ver un milagro? Está ocurriendo delante de ti: el polvo se transforma en comida deliciosa. Luego te la comes tú, se convierte en tu sangre. La sangre está constantemente produciendo, crea semen. Nace una semilla, y esta semilla se convierte en un niño. Ahora la fruta, la manzana, está en el niño. ¿Dónde están las fronteras? El árbol se integra en ti, el sol se integra en el árbol, el océano se integra en el árbol, tú te integras en el niño, y así sigue y sigue... Todas las cosas están en movimiento. El aliento que está en ti, un poco más tarde, estará en mí. Y el aliento es vida, así que tu vida y mi vida no pueden ser diferentes porque yo respiro el mismo aire que tú. Yo exhalo y tú lo inhalas; tú exhalas, yo lo inhalo.
Tu corazón y mi corazón no pueden ser muy diferentes. Están respirando y latiendo en el mismo océano de vitalidad. Yo llamo a este «mi aliento», pero en el momento que lo he dicho, ya no es mío; se ha trasladado, se ha cambiado de casa, ahora es el aliento de otra persona. Lo que tú llamas tu vida no es tu vida. No es de nadie; o es de todos. Cuando alguien mira la realidad ve que el todo es una unidad orgánica. El sol está trabajando para ti, las estrellas están trabajando para ti. Todas las personas del mundo están trabajando para ti, y tú estás trabajando para ellas. Te morirás y los gusanos se comerán tu cuerpo, te convertirás en su comida.
Te estás preparando, madurando, para morir, para convertirte en la comida de otros. Y tiene que ser así; porque tú has hecho de muchas cosas tu comida y, finalmente, te has convertido en su comida. Todas las cosas son alimento para algún otro.
Es una cadena..., y tú quieres aferrarte a la vida. También la manzana, también ella quiere aferrarse a la vida; y el trigo, también el trigo quiere seguir siendo él mismo. Pero entonces la vida cesaría. La vida vive a través de la muerte. Tú mueres aquí, y alguien llega a la vida allá; yo espiro, y alguien inspira. Es como una inhalación y exhalación rítmica, es vida y muerte. La vida es la inhalación; la muerte, la exhalación. Cuando estés maduro caerás a la tierra. Los gusanos te comerán y las aves de rapiña vendrán y disfrutarán de ti. Tú has disfrutado de muchos alimentos: ahora es el turno de que disfruten de ti. Todo se funde, se encuentra, se disuelve. Entonces ¿por qué preocuparse? Eso va a ocurrir, ya está ocurriendo. Sólo existe el todo, las individualidades son falsas.
Sólo existe lo supremo; todo lo demás son tan sólo olas que vienen y van. Cuando uno ve la realidad justo delante de sus ojos, de repente no hay ningún problema, ninguna ansiedad, porque el todo sigue viviendo independientemente de que tú vivas o no. Entonces tu muerte no es un problema. Vivirás en el todo de millones de maneras. Algunas veces serás una fruta... Ese es el significado del concepto hindú de millones de yonis. Algunas veces has sido un animal, otras un insecto, otras un árbol y otras una piedra; y la vida sigue. Así que, en cierto sentido, tú no eres nadie, pero en otro sentido eres todo el mundo. En un sentido estás vacío, pero en otro sentido estás lleno. En un sentido no eres, y en otro sentido eres el todo; porque no estás separado. La separación produce ansiedad.
Si estás ansioso y angustiado, significa que piensas que estás separado.
Te estás creando problemas a ti mismo innecesariamente. No hay necesidad, por que el todo sigue viviendo; el todo nunca muere, no puede morir. Sólo las partes mueren, pero la muerte no es realmente una muerte, es un renacimiento.
Mueres aquí y naces allí. Una cosa, todas las cosas: van juntas y entremezcladas, sin distinción. Vivir en esta comprensión es no estar inquieto a causa de la no perfección. ¿Entonces por qué preocuparse por la perfección? También esa es una meta egótica. Esto es muy profundo, muy difícil de entender, porque hasta la gente religiosa trata de ser perfecta. ¿Pero quién eres tú para ser perfecto? Sólo el todo puede ser perfecto, tú nunca puedes ser perfecto. ¿Como podrías ser perfecto? Hasta un buda tiene que caer enfermo, tiene que morir. ¡Tú no puedes ser perfecto! La propia idea de la perfección es una voladura del ego. El todo ya es perfecto, no necesitas preocuparte por él; y en el todo, tú también eres perfecto.

EL LIBRO DE LA NADA OSHO


Capitulo X (Segundo Escrito)
NI AYER NI MAÑANA NI HOY
ASÍ QUE LO PRIMERO: La mente sustituye con el pensamiento y el sueño pero nunca puede convertirse en lo real. No pasa de ser una imitación. Puede parecer real pero no lo es; no puede serlo. ¿Cómo va a ser lo real un símbolo, un símbolo lingüístico?
Tú estás hambriento y yo sigo hablando de pan. Estás sediento y yo sigo hablando de agua, y no sólo hablando, sino que te doy la mejor fórmula científica del agua. O bien te doy una definición muy clara o te digo: «No te preocupes, el agua es H2O. Simplemente repite H2O, H2O..., conviértelo en un mantra, una meditación transcendental: H2O, H2O, H2O. Y todo te ocurrirá (la sed se irá) porque esta es la fórmula». Puede que H2O sea la fórmula, pero tu sed no se dará por enterada. Esto es lo que está ocurriendo en todo el mundo. Sigue repitiendo: Aum, Aum, Aum. Aum también es una fórmula, exactamente igual que H2O, pues los hindúes descubrieron que esos tres sonidos (A, U, M) son los sonidos raíz, así que Aum comprende todos los sonidos posibles. ¿Entonces para qué se necesita otro mantra? Simplemente repite: Aum, Aum, y repetirás toda la gama de sonidos, la raíz. Así que si tienes la raíz, sigue repitiéndola: pronto florecerá. Ni H2O ni Aum ni algo por el estilo te servirá de nada, porque ¿quién lo repetirá? Lo repetirá la mente. Y la realidad está ahí a tu alrededor; no hay necesidad de repetirlo, ni siquiera de pensar en ello. Simplemente observa, simplemente abre los ojos y ve: ¡está en todas partes! Conseguirlo no es un milagro, el milagro es que no te hayas dado cuenta. Recuerda, yo nunca digo que Buda o Sosan sean un milagro; ¡tú eres el milagro! Porque lo que sea que ellos hayan alcanzado es algo muy simple, todo el mundo debería alcanzarlo. ¿Cuál es el misterio del que hay que hablar? Un buda ha visto la realidad y la realidad está justo delante de ti. ¿Por qué decir que este logro es un gran fenómeno, un gran acontecimiento? ¡No es nada! ¡Es sencillo! La realidad está tan delante de Buda como de ti o de un búfalo.
El milagro eres tú; ¿cómo es que no te has dado cuenta y cómo es que puedes seguir sin darte cuenta? En realidad, debes de haber desarrollado una gran técnica, perfecta, para que durante vidas sigas sin darte cuenta. Y la realidad no puede hacer nada, está justo delante de ti y sigues sin darte cuenta. ¿Dónde está el truco? ¿Cómo se consigue? ¿Cómo consigues hacer este truco de magia? La magia está en el «acerca de». Estas palabras «acerca de» son la magia.
Ahí hay una flor, tú empiezas a pensar acerca de la flor; la flor ya no está ahí, la mente se desvía con las palabras. Entonces te rodea una fina película que te separa de la flor. Entonces todo es turbio y cenagoso, entonces la palabra se vuelve más importante que lo real, entonces el símbolo se hace más importante que aquello que simboliza.
¿Qué es Alá?: una palabra. ¿Qué es Brahma?: una palabra. ¿Qué es Dios?: una palabra. Y los hindúes, los cristianos y los mahometanos continúan luchando por la palabra, y a nadie le preocupa que estas tres palabras simbolicen lo mismo.
El símbolo se vuelve lo más importante. Si dices algo en contra de Alá, los mahometanos estarán dispuestos a luchar, a matar o morir. Pero los hindúes se reirán, porque el insultado ha sido Alá, y no les importa. Pero di lo mismo acerca de Brahma, entonces sacarán la espada, entonces no lo pueden tolerar. ¡Qué tontería! Alá o Brahma o Dios: existen tres mil idiomas, así que hay tres mil palabras para nombrar a Dios.
Lo simbolizado es menos importante que el símbolo: la rosa no es importante, lo importante es la palabra «rosa». Y el hombre se ha hecho tan adicto a las palabras, está tan intoxicado por las palabras, que las palabras pueden producir reacción.
Alguien dice «limón» y se te llena la boca de saliva. Esto es adición a las palabras. Ni siquiera el limón puede ser tan efectivo: puede que haya uno sobre la mesa y tú no salives.
Pero si alguien dice «limón»,, se te llena la boca de saliva.
La palabra se ha vuelto más importante que lo real. Ahí está el truco. Y a no ser que abandones esta adición a las palabras nunca te será posible encontrar la realidad. No hay ninguna otra barrera. Mantente absolutamente sin lenguaje y de repente ahí está, siempre ha estado ahí. De repente tus ojos ven claramente; ves con claridad y todo se ilumina.
Todo el esfuerzo de todas la meditaciones radica, sencillamente, en cómo salirse del lenguaje. Salirse de la sociedad no servirá de nada porque, básicamente, la sociedad no es otra cosa que lenguaje.
Por eso los animales no tienen sociedades, porque no tienen lenguaje. Simplemente piensa: si no pudieras hablar, si no tuvieras lenguaje, ¿cómo podría existir una sociedad? ¡Imposible! ¿Quién sería tu esposa? ¿Quién sería tu marido? ¿Quién sería tu padre y quién sería tu madre? Sin el lenguaje, ninguna prisión es posible.
Es por eso que los animales no tienen ninguna sociedad. Y si existe alguna sociedad, por ejemplo la de las hormigas o la de las abejas, entonces puedes sospechar que tienen que tener algún lenguaje.
Y ahora los científicos han descubierto que las abejas tienen un lenguaje; un pequeño lenguaje de sólo cuatro palabras, pero tienen uno. Las hormigas deben de tener un lenguaje porque su sociedad es muy organizada; no podría existir sin un lenguaje. La sociedad existe por el lenguaje. En el momento en que te sales del lenguaje, la sociedad desaparece. No hay necesidad de irse a los Himalayas, porque si te llevas el lenguaje, puede que estés solo en el exterior, pero en el interior estará la sociedad.
Estarás hablando con amigos, haciendo el amor con tu esposa o con las esposas de otros, comprando, vendiendo. Continuarás haciendo lo mismo que estabas haciendo aquí. Sólo hay un Himalaya y se trata de un estado de consciencia interna donde el lenguaje no existe. Y este es posible; porque el lenguaje se aprende, no es tu naturaleza. Tú naciste sin lenguaje. El lenguaje te ha sido dado, no lo has traído por naturaleza. No es natural, es una consecuencia social. Sé feliz, porque ahí está la posibilidad de salirse de él. Si lo hubieras traído al nacer, no habría forma de salirse de él.
Pero entonces no habría ninguna necesidad, porque entonces sería una parte del Tao. No forma parte del Tao; es algo que ha hecho el hombre. Es útil, tiene una función; la sociedad no puede existir sin el lenguaje. El individuo no necesita formar parte de la sociedad las veinticuatro horas del día. Si dejas de formar parte de la sociedad, aunque sólo sea por unos minutos, de pronto te fundes con el todo y te conviertes en una parte del Tao. Deberías ser flexible.
Cuando necesites moverte en la sociedad debes usar el lenguaje; cuando no necesites moverte en la sociedad deberías dejar el lenguaje. El lenguaje debería ser usado como una función, como un mecanismo. No deberías obsesionarte con él, eso es todo.
Hasta Sosan utiliza el lenguaje. Yo estoy utilizando el lenguaje porque quiero comunicaros algo. Pero cuando no estoy con vosotros, entonces, simplemente, no estoy en el lenguaje.
Cuando tengo que hablar uso el lenguaje; cuando no estoy con vosotros estoy sin lenguaje, no hay ninguna palabra moviéndose en el interior. Cuando me comunico me vuelvo parte de la sociedad. Cuando no me estoy comunicando me vuelvo parte del Tao, parte del Universo, parte de la naturaleza, de Dios; lo puedes llamar como quieras. Con Dios, el silencio es comunicación; con los hombres, la comunicación es el lenguaje. Si te quieres comunicar con Dios estate en silencio; si te quieres comunicar con los hombres habla, no te quedes en silencio. Si te sientas en silencio con algún amigo te sentirás extraño. El pensará que algo va mal, te preguntará: «¿Qué es lo que pasa? ¿Por qué no hablas? ¿Acaso estás triste, deprimido o algo por el estilo? ¿Algo va mal?». Si el marido se sienta en silencio, la mujer inmediatamente empezará a crear problemas: «¿Por qué estás en silencio? ¿Por qué no me hablas?». Si de repente la mujer se queda en silencio se crean problemas. ¿Por qué esa necesidad de hablar con alguien? Porque si no hablas significa que estás solo, que no aceptas que estás con alguien. Cuando no hablas, el otro no existe para ti, estás solo.
El otro se da cuenta de que estás indiferente con él o ella. Así que la gente sigue hablando.
Cuando no quieren hablar, cuando no hay nada que comunicar, nada que decir, hablan del tiempo, o cualquier otra cosa; todo vale. La cuestión es hablar, porque si no hablas el otro se puede sentir herido. Además estar en silencio cuando hay alguien presente es de mala educación. Pero con Dios ocurre justo lo contrario; con la naturaleza, si hablas te estarás equivocando. Con la naturaleza, hablar significa que eres indiferente a esa realidad que está delante de ti. Ahí sólo se necesita silencio. Cuando naces traes silencio al mundo. El lenguaje es algo que se te da; es un regalo, una enseñanza de la sociedad. Es útil; una herramienta, un recurso. Pero tú traes contigo silencio al mundo. Encuentra ese silencio de nuevo, eso es todo; sé un niño de nuevo. Todo el asunto se reduce a eso, esta es la conclusión.
Todos los Budas llegan a esta conclusión: tienes que volver a ser parte de la naturaleza. Eso no significa que, necesariamente, tengas que ir en contra de la sociedad; eso sólo significa ir más allá de la sociedad, no en su contra. Cuando naciste..., el primer momento de tu nacimiento se tiene que convertir en el último momento de tu vida. Tu muerte tiene que ser como nacer de nuevo, tienes que volver a ser como un niño, renacer.
Dice Jesús: «A no ser que vuelvas a nacer no podrás entrar en el reino de los cielos. Sé como un niño». ¿Qué quiere decir esto? Simplemente quiere decir: sé natural. Todo lo que la sociedad te da es bueno, pero no te quedes confinado en ello, de otra forma se convertirá en una prisión. Vuelve a ser el infinito. La sociedad no puede ser infinita, tiene que ser un estrecho túnel, tiene que serlo por su naturaleza. Y la segunda cosa que hay que recordar antes de que entremos en este sutra es: si estás en silencio no eres, porque sólo las perturbaciones se sienten. ¿Has sentido el silencio alguna vez? ¿Quién lo va a sentir?; porque si lo sientes, hay una ligera perturbación.
Ocurrió una vez: Uno de los discípulos de Bodhidharma fue a verle, y Bodhidharma le había dicho: «Vuélvete completamente vacío y silencioso, sólo entonces ven a verme».
El discípulo trabajó durante años. Luego se volvió vacío y silencioso. Así que fue a ver a Bodhidharma y le dijo: «Ahora maestro, he venido, tú me habías dicho: "Sé silencio y vacío". Ahora me he vuelto silencio y vacío». Bodhidharma le dijo: «Sal fuera y arroja también este vacío y este silencio». Porque si puedes sentirlo entonces no es total, todavía existe una división. El que siente todavía no está en silencio. El silencio tiene que estar en el ambiente, alrededor; pero el que siente todavía no está en silencio, de otra forma, ¿quién lo iba a sentir? Cuando realmente estás en silencio ni siquiera estás en silencio, porque silencio es justamente lo opuesto al ruido. Si no hay ruido, ¿cómo puede haber silencio? Cuando desaparece el ruido también desaparece su opuesto. Entonces ni siquiera puedes decir: «Estoy en silencio». Si lo dices, lo pierdes. Por eso los Upanishad dicen: «El que dice: "He conocido", no ha conocido». Sócrates dice que, cuando uno se vuelve sabio, sólo conoce la ignorancia, nada más. Cuando te vuelves silencioso no sabes qué es qué. Todas las cosas se diluyen en todas las demás cosas. Porque no estás aquí. Tú solamente eres parte del ruido; el yo es la cosa más ruidosa del mundo.
¡No existe ningún avión a reacción que pueda hacer el ruido que él hace! Es el mayor perturbador de este mundo, todo lo demás es solamente un subproducto suyo. El yo crea el fenómeno más ruidoso. Cuando estás en silencio no eres. ¿Quién va a sentir? Cuando estás vacío, no puedes sentir: «estoy vacío»; si fuera así, querría decir que todavía estás tú ahí para sentir y entonces la casa está llena, no vacía. Cuando estás realmente vacío, estás vacío de ti mismo. Cuando cesa el ruido, también tú cesas.
Entonces la realidad está delante de ti, está todo a tu alrededor. Está dentro y fuera, está en todas partes, porque sólo la realidad puede ser. Cuando desaparece el yo desaparecen todos los sueños, porque cuando desaparece el yo desaparecen todos los deseos.
Si no hay deseo, ¿cómo va a haber un deseo incompleto que tenga que ser acabado soñando? Sólo el vacío puede ser perfecto. Eso es lo que Sosan quiere decir. Ahora trata de entender este sutra:
Vacío acá, vacío allá, y sin embargo, el Universo infinito está siempre delante de tus ojos. Infinitamente grande e infinitamente pequeño; no hay diferencia, porque las definiciones han desaparecido y no se ven límites.
Lo mismo pasa con el Ser y el no-Ser. No malgastes el tiempo con dudas y argumentos que no tienen nada que ver con esto.

EL LIBRO DE LA NADA OSHO




Capitulo X
NI AYER NI MAÑANA NI HOY
A causa de las palabras, los símbolos, el lenguaje. No estás perdido en la realidad, estás perdido en un juego lingüístico; porque la realidad está siempre delante de ti, pero tú no estás siempre delante de la realidad; estás en cualquier otro lugar, siempre en otro lugar, porque eres una mente y mente significa algo que se ha ido. Mente significa que ahora no estás mirando lo que hay, estás pensando acerca de ello. El «acerca de» es el problema, el «acerca de» es la manera de perderse la realidad.
En el momento que pienses acerca de ella, nunca se alcanzará la diana. ¿Qué es el pensar? Es un sustituto. Si conoces el amor, nunca piensas acerca de él. No hay ninguna necesidad de pensar en él.
Si no conoces el amor, piensas acerca de él; en realidad, no piensas en otra cosa. ¿Cómo vas a amar a través del pensamiento?; porque amar es una experiencia existencial. No es una teoría, no es una especulación. Para conocerlo tienes que vivirlo. ¿Por qué habla la mente acerca de cosas que no ha experimentado? Porque se trata de un sustituto; todo el ser siente la necesidad, ¿qué le vamos a hacer? Tan sólo con hablar acerca de ello te sientes mejor, como si hubiera ocurrido algo, como si estuvieras experimentando.
Esto ocurre en sueños y ocurre mientras estás despierto; porque la mente sigue siendo igual estés despierto o dormido.
Todos los sueños son sustitutos y todos los pensamientos también, porque pensar es soñar mientras se está despierto y soñar es pensar mientras se está dormido. No son cualitativa mente diferentes, son el mismo proceso. Si puedes entender el soñar, te será posible comprender el pensar. Soñar es más primitivo, por eso es más simple. Pensar es más complicado, más evolucionado, por eso es más difícil de penetrar. Y cuando quieres penetrar en algo, es mejor penetrar de la forma más simple. Si no has comido el día anterior, por la noche soñarás con comida, soñarás que estás siendo invitado por un rey, que estás comiendo deliciosos manjares. Si tienes una gran necesidad de sexo, tendrás un sueño sexual. Si tienes una gran necesidad de poder y prestigio, tendrás un sueño que lo sustituya: que te has convertido en un Alejandro Magno o en un Napoleón o en un Hitler, tú dominas el mundo. El sueño siempre es acerca de lo que te falta mientras estás despierto; aquello que has echado de menos durante el día viene a los sueños. Si no echaras de menos nada durante el día, los sueños desaparecerían. Un hombre que esté absolutamente satisfecho no soñará. Por eso los Budas nunca sueñan. No pueden soñar aunque quieran, porque todo se completa y se acaba, nada queda pendiente en la mente.
Un sueño es una resaca; algo incompleto que está tratando de ser acabado. Y los deseos son tales que no puedes acabarlos.
Van creciendo y se hacen más y más grandes. Hagas lo que hagas, siempre falta algo. ¿Quién llenará ese vacío? El sueño llenará ese vacío. Has ayunado, y se crea un agujero en ti. Es incómodo cargar con ese agujero, así que por la noche, en los sueños, comes.
La mente te ha engañado, la comida no ha sido real. No se puede convertir en tu sangre; no puedes digerir un sueño, no puedes vivir de eso. ¿Entonces para qué sirve? Para una cosa: puede ayudar a conciliar el sueño, es una ayuda para dormir. Si no sueñas y tienes deseos incompletos, te será completamente imposible dormir, el sueño se interrumpirá muchas veces. Estás hambriento, ¿cómo vas a dormir? Pero el soñar te da una falsa solución: que ya has comido, que has tomado una comida deliciosa; ahora puedes dormir. Y tú te lo crees, porque no hay forma de saber si es verdadero o falso.
Estás tan profundamente dormido, tan inconsciente que ¿cómo vas a saber si es verdadero o falso? Porque la verdad de algo sólo puede saberse con la consciencia y tú no eres consciente. Y luego, además, el sueño es muy bonito, satisface una profunda necesidad. ¿Por qué preocuparse entonces? ¿Para qué tratar de descubrir si es verdadero o no? Cuando estás feliz nunca intentas descubrir si eso es verdadero o no.
Te gustaría que fuera verdadero; es una satisfacción del deseo.
Y es peligroso intentar pensar acerca de ello; puede ser irreal, ¿qué hacer entonces? Así que es mejor no abrir los ojos. El sueño es precioso, estás durmiendo bien. ¿Por qué no descansar?
Por la noche, si sientes la necesidad de ir al baño, inmediatamente surge un sueño: estás en el baño. Así es como el sueño protege el dormir, de otra forma tendrías que ir. La vejiga está llena y eso te está haciendo sentir incómodo; tendrías que ir al baño.
Pero el soñar protege, el sueño dice: «Estás en el baño, ya te has descargado. Ahora vuelve a dormir». La vejiga sigue llena, la incomodidad sigue igual, pero el sueño la cubre con una capa de comodidad y se hace más fácil de tolerar. En realidad la situación permanece igual, pero el sueño produce la falsa ilusión de que la realidad ha cambiado. Entonces, ¿cuál es el profundo significado del soñar? El profundo significado del sueño es que la realidad es tan dura que no la puedes tolerar. La realidad como tal, desnuda, es demasiado, y no estás preparado para soportarla. El sueño llena el vacío; te ofrece una realidad que tú puedes tolerar.
La mente te ofrece la realidad de tal forma que puedas ajustarte a ella. Cuanto más creces menos sueñas, porque hay menos problemas que resolver. Así que, cuanto más creces menos sueñas. Si creces totalmente en consciencia dejas de soñar, porque cuando eres totalmente consciente no quieres cambiar la realidad. Simplemente te haces uno con ella. No luchas contra ella, porque cuando eres completamente consciente llegas a darte cuenta de que lo real no se puede cambiar. Lo único que se puede cambiar es tu actitud, tu mente; lo real permanecerá igual. Tú no puedes cambiar la realidad, sólo puedes parar este falso proceso de la mente. Normalmente intentamos cambiar la realidad para que se ajuste a nosotros. Una persona religiosa es la que ha abandonado todo ese estúpido afán: no intenta cambiar la realidad para que se ajuste a ella, porque eso es una tontería. El todo no puede caber en la parte, el todo no puede de ninguna manera seguir a la parte; la parte tiene que seguir al todo. Mi mano tiene que seguir a mi cuerpo orgánico, mi cuerpo entero; mi cuerpo no puede seguir a mi mano, es imposible. La parte es mínima, atómica. ¿Quién eres tú frente a esta vasta realidad? ¿Quién eres tú para adaptar esta vasta realidad a ti? Es el ego el que dice: «Sigue esforzándote; un día u otro la realidad tendrá que adaptarse a ti». Entonces te sientes angustiado, porque eso no va a ocurrir. Eso no puede ocurrir por la propia naturaleza de las cosas: una gota intentando cambiar el océano, ¡una gota intentando hacer prevalecer sus ideas en el océano! ¿Qué es tu mente? ¡Ni siquiera una gota en el vasto océano! ¿Qué estás intentando hacer? Estás intentando hacer que la realidad te siga a ti, que la verdad se convierta en tu sombra.
Esta es la estupidez de todos los hombres mundanos, de todos aquellos que piensan que son materialistas. Entonces, ¿qué es un hombre religioso?, ¿qué es una mente religiosa? El hombre religioso es aquel que llega a comprender que eso es completamente imposible, que está tropezando contra un muro imposible de traspasar. No es posible que se abra una puerta ahí; tan sólo conseguirás hacerte daño, angustiarte, sentirte frustrado, convertirte en un fracaso. Es lo único que puede pasar. Es lo que, al final, les pasa a todos los egos: acaban heridos, frustrados, preocupados (esto es lo que, al final, les pasa a todos los egos.
El ego sufre, el ego siempre está crucificado; crucificado por su propia estupidez). Cuando se asienta la comprensión, cuando puedes mirar y darte cuenta de que solamente eres una parte, una parte infinitesimal de un Universo infinitamente grande, simplemente no intentas hacer el estúpido.
Dejas de hacer estupideces. Por el contrario, empiezas un nuevo viaje: tratas de ajustarte a la realidad. Cuando empiezas a intentar ajustarte a la realidad, poco a poco, dejas de soñar; porque ajustarse a la realidad es posible, de hecho es lo único que puede ocurrir y ocurre. Y cuando ocurre se deja de soñar. Cuando intentes cambiar la realidad para que se ajuste a ti, te convertirás en un pensador, porque tendrás que ingeniar artimañas, formas y maneras, para forzar a la realidad a que se ajuste a ti. Puede que te conviertas en un gran científico, puedes llegar a ser un gran matemático, un gran filósofo, pero estarás lleno de ansiedad y de angustia. No te convertirás en una danzante Meera, o en un silencioso Buda, o en un extático Sosan, no; porque su enfoque es diametralmente opuesto. Ellos se ajustan al Universo, se hacen uno con él, fluyen con él, se vuelven tan sólo una sombra en él.
Ellos no luchan, ellos no tienen ningún conflicto o argumentación en relación a la existencia. Ellos simplemente dicen sí a todo lo que hay. Ellos no son de los que dicen no, son de los que dicen sí. Eso es lo que significa ser religioso: ser alguien que dice «sí».
No es cuestión de si crees en Dios o no. Buda nunca creyó en ningún Dios, pero es un hombre religioso porque es de los que dicen sí. No importa a quién le digas el sí. Tú di el sí; eso es lo que cambia todo. Que se lo digas a un Dios con cuatro cabezas o con cuatrocientas, con dos manos o con dos mil, que se lo digas a un Dios hindú, cristiano o musulmán, o que se lo digas a la naturaleza o al destino, no supone ninguna diferencia. La cuestión no es a quién vaya dirigido. Si dices sí, un sí total por tu parte, te vuelves religioso.
Si dices no, significa que continuarás con la lucha. Lucharás contra la corriente, irás en contra del río. Te crees más sabio que el Tao, crees que eres más grande que la existencia. Entonces por supuesto, naturalmente, obviamente, te sentirás frustrado porque no es cierto. En el momento en que dices sí, tu vida empieza a florecer en una nueva dimensión. La dimensión del sí es la dimensión de la religión. La dimensión del no es la dimensión de la política, de la ciencia y todo lo demás. Un místico es uno que fluye con el río, no lo fuerza. Ni siquiera nada en el río, porque nadar también es una lucha; simplemente flota. No tiene ninguna meta que alcanzar, porque ¿cómo vas tú a determinar una meta? ¿Quién eres tú? ¿Cómo puedes tú fijar una meta? Cuando te dejas llevar por el río, el río se mueve; tú te mueves con él. Tu meta es la meta del río.
Ni siquiera te preocupa dónde está; si es que la hay. Has aprendido el gran secreto de decir sí. De hecho, donde sea que estés, estarás en la meta, porque el sí es la meta. No es cuestión de llegar a alguna parte; donde sea que estés di sí, y allí estará la meta. Y si eres adicto al no, donde sea que estés siempre estarás de camino, nunca será la meta. Donde sea que llegues, tu no llegará contigo. Aunque llegues al cielo, tu no llegará contigo. ¿Dónde vas a dejarlo?
Si te encuentras con la fuerza suprema tal como eres ahora, dirás no, porque estás muy acostumbrado a eso. ¿Cómo vas a decir sí de repente? Aunque te encuentres con Dios dirás no. Le encontrarás muchas faltas porque, para la mente que niega, nada puede ser perfecto; nada puede ser perfecto. Y para la mente que afirma, nada puede ser imperfecto.
Para la mente afirmadora hasta la imperfección tiene su propia perfección. Sonará contradictorio. Él dirá: «¡Qué maravillosamente imperfecto! ¡Qué perfectamente imperfecto». Para él, hasta en el caos hay cosmos. Y hasta en la materia, el sí penetra y encuentra lo Divino. Cada piedra está llena de lo Divino, Dios está en todas partes. El que dice sí, le encontrará en todas partes. Y el que tan sólo puede decir no, no le encontrará en ninguna parte. Depende de ti, no depende de él. Una comprensión que conlleva transformación es: no luches contra el todo. Es un esfuerzo absurdo. Y el todo no sufrirá por ello, porque el todo no está luchando contra ti.
Aunque te parezca que la totalidad está luchando contra ti e intentando destrozarte para salir victoriosa, estás equivocado.
Si luchas contra ella, se refleja tu propia lucha. El todo no está luchando contigo, ni siquiera se le ha ocurrido. Es tu propia mente reflejada; y el todo resuena. Lo que sea que hagas se refleja: es un espejo. Si tienes una actitud peleona creerás que todo el mundo está tratando de destrozarte. Intenta nadar contra la corriente: parece como si todo el río te estuviera empujando a ir con la corriente, como si el único motivo de la existencia del río fuera derrotarte. ¿Pero está ahí el río sólo para derrotarte? Puede que el río ni siquiera sepa que estás ahí.
Y cuando no estabas en él, también fluía en la misma dirección.
Y cuando ya no estés allí, seguirá fluyendo en la misma dirección. No es que fluya en esa dirección por ti. Y si sientes que fluye en contra tuya, es por ti: eres tú quien está intentando ir en contra de la corriente.
Una vez ocurrió que: La mujer de Mulla Nasrudin se cayó a un río durante una crecida. Los vecinos fueron corriendo y le dijeron: «Tu esposa se ha caído al río, y el río se ha desbordado, va con mucha corriente. ¡Ven rápidamente». Nasrudin corrió al río, saltó al agua y empezó a nadar en contra de la corriente. La gente que estaba allí reunida y observando dijo: «¿Qué estás haciendo, Nasrudin?».
Nasrudin dijo: «Yo conozco muy bien a mi mujer; ella siempre intenta ir contracorriente.
No puede ir con la corriente, eso es imposible. Puede que vosotros conozcáis el río pero yo conozco a mi mujer. Así que no tratéis de ...». Hay personas que siempre van en contra de la corriente, a todos los sitios que vayan. Y a causa de su propio esfuerzo creen que el río está destrozándoles, luchando, intentando vencerles y salir victorioso. El todo no está en tu contra, no puede ser; el todo es tu madre. Tu vienes del todo, te disolverás con el todo. ¿Cómo va estar el todo en contra de ti? Simplemente te ama. Que vayas en contra de la corriente o a favor de la corriente, no tiene ninguna importancia para el todo; pero sólo por amor el todo no puede fluir contra la corriente. Y recuerda, si fluyera en contra de la corriente, tú empezarías a ir en su contra; porque esa no es la cuestión.
La cuestión es tu mente que dice no, porque el ego se refuerza a través del no. Cuanto más digas no, más poderoso se sentirá el ego; cuanto más digas sí, más desaparecerá el ego. Por eso es tan difícil decir que sí a cualquier cosa, incluso a cosas normales.
El niño quiere jugar en la calle y le pregunta al padre: «¿Puedo salir a jugar a la calle?». «¡No!». ¿Qué motivo hay? ¿Por qué el sí no sale fácilmente? ¿Por qué el sí es tan difícil? Porque cuando luchas sientes que eres. De otra forma todo encaja perfectamente, no puedes sentir que eres. Si dices sí, no estás.
Cuando dices un verdadero sí, estás ausente. ¿Cómo vas a sentir? Sólo puedes sentir en contra, entonces te sientes poderoso. El no te da poder. ¿Y cómo puede darte poder el no? Porque, al decir no, te separas de la fuente de todo poder. Es un sentimiento falso, es una dolencia, una enfermedad. Di sí y empezará a ocurrir una transformación. Normalmente dices no hasta que tienes que decir sí. Cuando dices sí, no te sientes muy bien; como si estuvieras derrotado, como si te sintieras impotente. Cuando dices no, te sientes bien: sales victorioso, puedes poner a los demás en su sitio; has dicho no, eres más poderoso. El no es violento, agresivo. El sí es devoción, oración. No hay necesidad de ir a la iglesia, a la mezquita o al templo; la vida es un templo bastante grande. Simplemente empieza a decir sí y en todas partes te sentirás devocional, porque en todas partes el ego estará ausente.
Y cuando el ego no está presente, el todo, de repente, fluye en ti.
No estás cerrado, estás abierto. Entonces una nueva brisa llega desde el todo, una nueva fuente de energía entra en ti. Entonces te renuevas momento a momento.
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