jueves, 9 de julio de 2020

EL CODIGO JESÚS : Lección 3 - ENTIENDE LA NATURALEZA DEL ALMA


Y el Yo, la Personalidad Consciente de Dios como Espíritu Intimo, se contempló a Sí mismo, y de esa contemplación surgió una Conciencia de Sí Mismo:
Chispas de la Flama Universal en unidades individuales y casi infinitas de Autoconciencia, Almas, todavía unidas y conteniendo al Todo.
No poseemos una mente separada de la Mente. El Yo-Espíritu universal en Auto-contemplación generó en luminosos rayos circulares, por así decirlo, campos de conciencia, almas, unidades de Su propia Auto-conciencia, y permaneció con la Conciencia como la Realidad del Ser. La Sabiduría ancestral nos dice que “hay sesenta mil millones de unidades de conciencia”, considerando ambos lados del velo.
Para una mayor comprensión de este concepto, piensa en tu mente consciente como si fuera un alma individual. Ahora ve a esta unidad de Auto-conciencia como un aro de luz en un mar infinito de luz. El Espíritu, el Yo, cambia Sus vibraciones alrededor del aro y entona una nota cósmica directamente relacionada con el alma, tu conciencia particular. Los Antiguos describieron esta configuración de los aros exterior e interior unidos (Espíritu y alma como uno) corno una “forma de huevo” y se refirieron a ella como un “ovum”. En un opúsculo Gnóstico escrito en el siglo primero, los discípulos de Jesús revelan: “Enseguida (Jesús) nos dio un diagrama... El diagrama es como un huevo, con otro huevo más pequeño, o núcleo, en su interior…”
El Yo-Espíritu-Sí-Mismo individualiza su Conciencia como un campo de energía particular, al tiempo que Él permanece universal. Cada uno de nosotros es el Yo, omnipresente pero individual, una particularización del Yo. El Yo es nuestra realidad, nuestro Sí Mismo. Si pudieras dar un paso atrás y mirar tu Ser, verías una luz cegadora en, alrededor y a través de ti un radiante campo áurico de infinita inteligencia, poder, sabiduría y amor universal y plenamente presente en el punto donde estás. ¡Tú eres esa Luz!
Lo que nosotros consideramos como nuestra conciencia personal es nuestro Ser en expresión
enfocada de Auto-conciencia. No somos una mente mortal o camal. Esas palabras significan sólo un montón de falsas creencias. Somos centros de conciencia del Espíritu-Yo, no separadas del Yo, sino el Yo contemplándose a Sí Mismo desde una vibración distinta de la Mente. El papel o función de la mente es estar plenamente consciente de la Realidad Divina, tener pensamientos de Verdad, y visualizar un mundo de perfección. Entonces, el Yo-Ser se manifiesta, se forma y se experimenta en, a través y como dicha conciencia. La creación es constante; nunca se detiene.
Jesús habló de esto cuando dijo, refiriéndose a su conocimiento-de-la-Conciencia interior: “No puedo yo hacer nada por mí mismo” (Juan 5:30) y: “Si yo doy testimonio de mí mismo, mi testimonio no es verdadero” (Juan 5:31). Pero más tarde, al hablar como el lo Divino el Yo de todos, dijo: “Yo soy el camino, y la verdad y la vida” (Juan 14:6) y: “El que me ha visto a mí, ha visto al Padre (la Divina Conciencia en acción)” (Juan 14:9).
En el Tratado Pistis Sofia de los Gnósticos, Jesús dice: “¿Todavía no sabéis y sois ignorantes?
Vosotros no sabéis ni comprendéis que vosotros sois todos Ángeles, todos Arcángeles, Dioses y Señores, todos Regidores, todos los grandes Invisibles, todos los del Medio, todos los que pertenecen al grupo de aquellos que están en lo Correcto, todos los Grandes de las emanaciones de la Luz con toda su gloria…”
Otro punto que debemos considerar aquí: el Espíritu de Dios es el principio creativo del universo, y ese mismo Espíritu es la Causa en acción en y a través de nuestra mente y nuestra naturaleza sensible. Una Creación del orden más alto está en acción cuando somos conscientes, entendernos y conocemos la Presencia interior nuestro Ser Sagrado y vemos con nuestras facultades imaginativas la plenitud de una vida más abundante. (Vemos la verdad y no una mentira). Entonces el Ser vive en nosotros, y llegará un tiempo en que la conciencia y la Personalidad del Yo serán una y la misma, como se muestra en el ejemplo de Jesús.
No hay yo y tú, sólo hay Yo. Como la repetición es tan importante para la comprensión, observemos nuevamente nuestra constitución divina. Primero, Yo soy, nosotros somos, el Espíritu-Ser de Dios incorporando la plenitud de la Divinidad. Reflexiona sobre esto. El Dios Todopoderoso, el Poder Primigenio, el ES eterno, el Primer Principio, habita dentro de nosotros. Cuando vernos y sentirnos la Presencia interior, no es sólo nuestra elevada naturaleza lo que estamos percibiendo, sino el Todo de
Dios Padre, Madre, Espíritu-Ser como Uno.
El segundo aspecto de nuestro ser es el alma de la Auto- conciencia, nuestra personalidad, que los antiguos llamaron la “Luz del Señor”. Es el transmisor de la sustancia que crea forma y experiencia, el medio de expresión del Espíritu, y la mente de la identificación personal. Así que el todo que somos es un “ser individual que reúne cuerpo, personalidad, mente, sentimientos y espíritu”. Yo soy como Jesús.
¿Y qué hay acerca del ego? Sólo es una forma de pensamiento del miedo el asiento de todas las falsas creencias que creamos en nuestra mente cuando comenzamos a percibir una separación de nuestra verdadera naturaleza. No posee realidad alguna, y su garra imaginaria comienza a aflojarse con cada paso que damos hacia la luz.
Una meditación
¿Quién soy? Hago la pregunta y escucho a mi profunda voz interior.
Yo soy la única Presencia que existe, infinita, omnipresente; Soy tu propio Ser, el único
Ser que existe. No hay otro.
Pero siento que somos dos, un Yo y un Tú, una mente inferior y otra superior una criatura indefensa y un Maestro Divino.
Una ola no puede ser separada del océano, un rayo del sol. Sólo existo Yo, universal e individual. Vuelve a esa gloria que una vez fue nuestra una Mente, una Presencia, un Poder. Yo soy tu Espíritu; Tú eres la conciencia de Mí Mismo a través de la cual funciono para revelar la plenitud en todas las áreas de la vida.
Ahora soy consciente del poderoso Yo que existe en el centro de mí, mi único Yo expresándose como una vida perfecta y un perfecto mundo.
Renuncio a la falsa creencia de que soy un ser humano, y acepto la verdad de que soy Espíritu puro expresándose como cuerpo y alma. Dios es mi único Ser, mi única Existencia.
No soy una mente humana, porque sólo hay una Mente ,Mente-Dios, y Dios no creó nada que fuera opuesto a Sí mismo.
Soy consciente de mi único Yo, la Verdad de mi Yo. Soy consciente de Mí, el Único, y a través de esta conciencia de mi Ser, el reino fluye en forma y experiencia perfectas.
Soy como Jesús ,física, mental, emocional y espiritualmente. ¡Soy un ser completo!

John Randolph Price

EL CODIGO JESÚS : Lección 2 - CONOCE A DIOS ACERTADAMENTE


El Dios Trascendente, más grande que toda la creación, aparece como el Dios Inmanente, que ocupa toda la creación.
El Desconocido Ser Puro se mira a Sí Mismo como el Espíritu y la Verdad, y la gran Luz del Amor y la Vida emerge como el Espíritu Intimo. Esta es la Personalidad Consciente Universal, no una creación o reflejo aislado, sino la Presencia de Dios como el Propósito individual en y como todo.
Dios es; y fuera de Dios, nada existe, porque todo es Dios y Dios es Amor.
Creo que es nuestra concepción equivocada de Dios lo que ha lanzado al mundo entero a un torbellino durante miles de años. En muchas religiones, ha sido como si Dios hubiera sido creado a imagen y semejanza de los humanos a imagen y semejanza de la naturaleza más baja, y este concepto humano de Dios fue  pronunciado tanto bueno como malo y se le concedió predominio sobre cualquier otro ser vivo. Y como nos dicen los textos antiguos: “Un gran miedo se esparció a través de la tierra”.
En los relatos babilonios de la creación, los dioses, recubiertos de terror y llenos de ira, crearon todas las formas de maldad para destruir la semilla de la Humanidad. Y en Egipto, los dioses intentaron esclavizar a toda la gente y establecieron violentamente formas de adoración. Después tenemos a Jehová, en el Antiguo Testamento, que prometió derramar sangre por toda la tierra conjuró a las diez plagas y “destruyó a todos los primogénitos”. El Dios creado a imagen y semejanza del hombre era cruel, perseguidor y vengativo. Y podemos ver que tal enseñanza ciertamente pudo producir vidas disfuncionales y convertirse en una amenaza para la salud mental.
Los iluminados nos han enseñado durante eones que Dios es el Poder Primigenio de la Buena Voluntad, el Amor, la Vida y la Inteligencia Creativa y que este es un universo benevolente donde sólo existen la belleza y la bondad. ¿Cómo lo sabían? ¿A través de la fe? Quizá ocurrió así en un pasado distante, cuando Dios era descrito como “Aquel Acerca Del Cual Nada Puede Ser Dicho’. Este era el Dios Trascendente, el Gran Desconocido, sólo una Presencia nebulosa incluso para el más alto iniciado. Pero con el tiempo, los místicos antiguos comenzaron a entender la naturaleza de Dios percibiendo al Dios Inmanente como su Espíritu Íntimo, como la mismísima Vida de su ser. Se dieron cuenta de que Dios habitaba en su interior como Amor omnisciente, principio Omnipotente y Espíritu omnipresente una Presencia, una Mente, un Poder más cercano a ellos que sus propios alientos.
Dios ES, y fuera de Dios, nada existe, lo que significa que podemos experimentar la Realidad de nosotros mismos porque todo es Dios. La plenitud de la Divinidad está totalmente incorporada en el interior, compenetrándose, eclipsando a la Divina Conciencia de cada individuo, el sagrado YO, que es nuestra verdadera y única naturaleza.
Podemos conocer a Dios porque “Yo y mi Conciencia son uno”  lo que quiere decir que nuestra mente consciente (la facultad del alma) y Aquella de la que estamos conscientes (Espíritu) son una.
“Todo lo que mi Conciencia es, YO SOY” todo lo que reconozco dentro de mí, ESO SOY. Jesús se refería a esta Causa Infinita como al Padre, el Espíritu procreador (creador) interior, el Dios Conocido.
Pablo lo llamó el Cristo en ti. Cualquiera que sea la etiqueta que usemos, recordemos que no hay un lugar donde Dios no esté en que surja algo más. Dios se individualiza como nuestro único y
verdadero Ser. Todo es Dios.
“El Dios de Pitágoras (el primero y más famoso de los filósofos) era el Monad, o El que es Todo.
Describió a Dios como la Mente Suprema distribuida por todos los rincones del universo la Causa de todas las cosas, la Inteligencia de todas las cosas, y el Poder dentro de todas las
cosas”
En el Siglo XIII, Santo Tomás de Aquino declaró que “AQUEL QUE ES” era el nombre más adecuado para Dios.

Ralph Waldo Emerson hablaba del Es que habitaba dentro y como cada individuo, brillando como la Voluntad para pronunciar buenas a todas las cosas. Escribió: “La persona más simple que en su integridad adora a Dios, se vuelve Dios”.
De acuerdo con Alice A. Bailey, el Maestro Tibetano Djwhal Khul dijo que “la Vida de Dios, Su energía y vitalidad, se encuentran en cada átomo; Su esencia vive en el interior de todas las formas”.
En este segundo paso de nuestro nuevo  comienzo, descartemos todos los conceptos e imágenes de Dios como una entidad separada y aparte de nosotros, o como alguien que demanda justicia y castigo, un amo celoso, un gobernante iracundo, o uno que debe ser solicitado para pedir regalos, favores y divinas dádivas. Dios es bondad absoluta, generosidad total, no conoce el concepto de pecado o castigo, ha creado para Sí mismo un universo de belleza, y se ha expresado como nuestra
Divina Conciencia individual nuestro reino de paz y abundancia donde la vida debe disfrutarse al máximo.
Reflexiona sobre estos pensamientos:
Dios ES. Dios es la única Presencia y Poder universal, el Corazón Cósmico del Amor,
expresándose como todo lo que es bueno, verdadero y hermoso en la vida. Yo soy esa
Expresión.
Yo y el Espíritu de Dios somos uno y el mismo.

Yo soy Dios siendo yo, y Dios se ama a Sí Mismo al ser como yo.
YO SOY
YO SOY consciente.
YO SOY conscientemente consciente.
YO SOY conscientemente consciente de la presencia de Dios.
YO SOY conscientemente consciente de la presencia de Dios que YO SOY.
YO SOY conscientemente consciente de la presencia de Dios que YO SOY como yo.
Ahora oigo y escucho la Voz de la Verdad hablar desde la quietud interior.


John Randolph Price

EL CODIGO JESÚS : Lección 1 - COMENZAR DE NUEVO


No es lo que no sabes lo que está retardando tu progreso en el camino, sino lo que piensas que sabes. El conocimiento de la verdad que está lleno de residuos de pensamientos equivocados produce discordancia, que se proyecta en el mundo exterior como desarmonías de la vida, y sin embargo no se puede renunciar a uno sin renunciar a lo otro.
Para comenzar de nuevo, debes vaciar el vaso de percepciones que creíste confiables, y con ellas se irán las impurezas de las falsas creencias.
Renuncia a lo más para quitar lo menos.
Esta parece ser una tarea difícil, pero puede ser lograda mediante nuestra disposición a aprender desde la perspectiva ventajosa de una pizarra vacía. Cuando renunciamos a la verdad que
parecemos conocer, literalmente estamos vaciando momentáneamente nuestra  conciencia, preparándonos para una mayor afluencia. Y puede ser que el entendimiento espiritual básico, obtenido a través de nuestros estudios y meditación, vuelva a nuestras mentes, pero estará menos abigarrado, y con los puntos clave enormemente realzados.
Desde que iniciamos nuestro viaje para recordar la verdad de nuestro ser, hemos leído muchos libros, escuchado una gran variedad de cintas, asistido a talleres sobre las distintas formas de
irrumpir a través de las puertas del reino, y hemos rezado, meditado, afirmado y decretado todo lo cual nos ha conducido hasta donde estamos ahora. En mi caso, el Espíritu interior me ha estado diciendo durante años que simplifique, simplifique, simplifique que mucho conocimiento” era contraproducente para lograr una posición firme de conciencia espiritual. Y se me recordó que en los tiempos antiguos, los estudiantes de las Escuelas del Misterio eran instruidos a dejar fuera de la puerta su percibida iluminación, su comprensión de lo que constituía la realidad, y entonces eran orientados a examinar fragmentos sueltos de verdad hasta que lograran la realización en la conciencia.
Aprendían a ser co-creadores con su Divina Conciencia, buscando un cambio de mente y corazón de la forma en que se veían a sí mismos y a Dios. Después, contando con una conciencia espiritual más profunda, combinada con una imagen elevada de sus óptimas metas en la vida, avanzaban hacia la creación de las mayores obras de arte, literatura, música y arquitectura que el mundo hubiera visto.
También eran instrumentos de paz círculos de armonía que curaban y traían orden a través de un efecto parecido a las ondas que forma una piedra al caer al agua.
En este nuevo comienzo, renunciemos a todo lo que creemos saber, y aceptemos el nuevo flujo del Espíritu.
Estoy listo y dispuesto a renunciar a todo lo que creo saber, incluyendo todas las falsas creencias, a cambio de conocimiento fresco acerca de las verdades de la vida.
A medida que dejo que todo se vaya, siento que se eleva la energía de todo mi campo de fuerza cada pensamiento y creencia, todas las convicciones, fluyendo hacia arriba y hacia adentro de la luz para ser transmutadas. Veo y siento que esto está sucediendo ahora.
Conforme el último vestigio surge de las sombras, puedo decir, verdaderamente… que no sé nada. ¡No sé nada! He renunciado a todos los pensamientos y creencias para que sean
purificados. Mi conciencia está limpia y clara, libre, un vacío, lista ahora para ser llenada de nuevo. Estoy listo.
Estoy recibiendo ahora el nuevo flujo de divinos pensamientos y patrones perfectos que viene del Espíritu. Siento la Mente del entendimiento espiritual y de la divina sabiduría entrando por la coronilla de mi cabeza, y fluyendo hacia abajo, llenándome, llenándome, llenándome. No trato de pensar. Dejo que la única Mente piense por mí. Descanso en el Silencio.
Ahora estamos listos para avanzar a través de los pasos para ver y saber en la misma forma en que el Espíritu, nuestro Yo-Dios, ve y sabe. Y como fragmento inicial de Verdad que nos permitirá pasar con seguridad a los eternos AHORAS de una vida gloriosa, contemplemos el siguiente:
No habito en el pasado, porque éste no existe, y ningún residuo permanece de los ayeres de la vida. He recibido una iluminación fresca por parte del Espíritu, y todas las penas pasadas y los miedos compulsivos han sido eliminados. Ahora soy libre para subir la escalera hacia una conciencia espiritual plena y completa. Comienzo de nuevo.

John Randolph Price

EL CODIGO JESÚS -INTRODUCCIÓN


En la noche del primero de enero de 1998, tuve una experiencia que me condujo al descubrimiento del Código Jesús. La palabra código viene del latín codex, que significa “libro de leyes o principios”, y en este caso representa los pasos específicos hacia una conciencia, entendimiento y conocimiento más profundos de nuestra verdadera naturaleza.
Todo comenzó en un sueño. Yo estaba sentado frente a mi computadora, tratando de producir un documento maestro sobre la conciencia cósmica. De pronto, dos grandes palabras llenaron la pantalla: ACCESO DENEGADO. Miro al monitor, preguntándome qué hacer. Entonces, en la base aparecieron estas palabras, en letras rojas: Busca a Jesús para el código.
Desperté con una sensación que puede  describirse como sobresalto y excitación: sorprendido de que se me hubiera negado la admisión a un entendimiento superior, pero muy inspirado para seguir las instrucciones que me habían sido dadas. Debo admitir que durante la mayor parte de los comienzos de mi vida adulta, mi relación con Jesús fue bastante personal, principalmente porque el retrato tradicional que la iglesia hacía de Él era el de un mártir sombrío, pesaroso y sacrificado, con el sufrimiento y la persecución como elementos necesarios para el apostolado. Pero los remanentes de esta actitud me abandonaron cuando, a finales de los setentas, comencé a hacer una investigación
para mi primer libro, Los súper seres, así que estaba ansioso por realizar este trabajo.
Las meditaciones profundas y las oraciones me dieron algunos fragmentos de información, pero no fue sino hasta un día que me tomé un descanso del proyecto y fui a caminar al bosque con mis perros, que me fue revelada la primera parle del Código. Disfrutaba el aire fresco y frío cuando de pronto escuché el mensaje no en palabras audibles, sino como una clara voz en mi mente, que dijo:
Sé yo... todos son Hijos de Dios, el Cristo, y yo soy tu hermano en la familia de Dios.
Identifícate como yo, como lo que represento, no sólo como el Cristo, sino como un ser individual que reúne cuerpo, personalidad, mente, sentimientos y espíritu. ¡Sé yo! Sé la
persona completa que yo represento. El Código en para creer que... YO SOY COMO JESÚS.
Había más, pero detengámonos aquí.

Primero, no te desanimes por el término Cristo.
Es precristiano y viene del Cristos de Platón, que significa “el verdadero yo de cada uno”. Segundo, durante siglos nuestra atención ha sido dirigida ya sea hacia el Jesús cristiano como el único Dios Encarnado, el único Engendrado, el único Señor y Salvador de la Humanidad  o hacia la idea perfecta de Dios de la expresión del ser individual, el gran Ejemplo de lo que podemos ser algún día.
El primero ha sido redefinido durante 2000 años por los iluminados, de acuerdo con la verdadera
misión y propósito de Jesús, y el segundo ha sido considerado, para fines prácticos, como una meta casi imposible de alcanzar en la vida.
Los escritos místicos también han enfatizado que no somos un cuerpo, que el ego de la  personalidad debe ser disuelto, y que debemos morir diariamente en nuestro sentido personal. Pero ahora, cuando menos para mí, surge una nueva perspectiva. La comunicación del Código continuó:
Tienes un cuerpo físico como lo tuve yo, así que no intentes sacrificarlo en el altar de la espiritualidad. Usa orgullosamente tu cuerpo, ámalo y cuídalo como una expresión visible
de ti mismo.
Eres conciencia; por lo tanto, tienes una  personalidad, como yo, que es una expresión de
tu originalidad. No la niegues ni la condenes, o el mundo perderá un sabor particular en la gran miscelánea de la vida.
Tienes una mente con la cual pensar. No la pierdas mediante la atrofia en un intento por
ser más espiritual a través del no-pensamiento. La mente que había en Jesucristo es la mente de todos; no hay una mente mortal o carnal.
Tienes sentimientos, como yo, de otra forma serías un autómata. No los reprimas.
Expresa sinceramente tu amor y tu alegría, tu ternura y tu compasión. Si una falsa emoción surge de algún condicionamiento pasado, transmútala inutilizándola.
Eres el Espíritu de Dios, igual que yo y que todos los demás. La única Vida, tu Vida, debe permanecer para siempre como la perfección de Dios. Únela con la Verdad que hay en mí para descubrir tu propia Realidad.
Al identificarte como yo, como un Ser  Representativo, tú y los demás reconocerán su plenitud, ya que Dios no existe como un Ser aislado. En Verdad, no hay nada que superar,
nada que redimir, nada que curar, sólo  creencias contrarias que corregir.
¿Creo en que esta comunicación vino  directamente de Jesús? Compartimos individualmente la Conciencia Cristiana universal como nuestra divina Personalidad Consciente, así que recibir mensajes específicos de “esta mente que hay en Jesucristo” es algo bastante común para quienes están en el camino espiritual, incluyendo a muchos de los que están leyendo este libro. Y la energía de Jesús-el-hombre siempre disponible para nosotros en este campo de fuerza planetaria cuando somos receptivos a ella contribuye también a dar un cierto tono y sabor desde la perspectiva aventajada de alguien que ha caminado sobre la tierra con cuerpo y personalidad. De modo que sí, creo que las palabras, que fueron interpretadas a través del filtro de mi conciencia, vinieron de la plena persona de Jesús.
Entiendo que la comunicación representa un llamado para todos nosotros a que despertemos y nos adentremos en el mundo como seres espirituales, temporalmente vestidos con una forma física, y expresándonos a través de una personalidad única. No debemos negar parte alguna de nosotros mismos. Al contrario, debemos buscar nuestra plenitud espiritual, mental, emocional y física en el Modelo Jesús.
De nuevo, no permitas que el Código Jesús sea la señal para regresar a los sentimientos negativos de la religión ortodoxa y al concepto que de Jesús tiene la Iglesia, con todos sus juicios, pecado, sacrificio, derramamiento de sangre y muerte vicarial. El Código va más allá de las falsas enseñanzas y enfatiza que Jesús es un hermano amoroso y alegre, que nos muestra que una vida física con pensamientos y sentimientos que conllevan una personalidad en la tierra, no es menos espiritual que los maestros invisibles que habitan en otras dimensiones.
Lo que dice, en esencia, es: “Yo fui un ser físico, tuve personalidad, utilicé mi mente y expresé mis sentimientos todo en conjunción con el Espíritu de Dios, que son todos ustedes. Así que álcense fuertes como una persona completa, sin  disculparse por usar una capa de piel o por ser la suma total de sus experiencias. El mundo los necesita tal y como ustedes son, y sus falsas creencias serán corregidas cuando se lleven a ustedes mismos como seres completos a la conciencia espiritual”.
Durante un periodo de varias semanas después de la revelación inicial del Código, vinieron a mi mente pasos específicos para lograr una conciencia espiritual o más elevada, algunos de los cuales yo había ya contemplado como temas o principios aislados. Pero ahora, todo se ha conjuntado como una escalera que lleva a la nueva dimensión de la Realidad, donde las ilusiones de enfermedad, escasez y discordia se hacen pedazos; y donde se revela todo un mundo de plenitud, abundancia y buenas relaciones. Muestro la lección recibida al comienzo de cada capítulo, y después agrego mi propia interpretación, mis experiencias personales relacionadas y/o las meditaciones para lograr un mayor entendimiento.
Más tarde leí JESUS, The Son of Man (Jesús, el hijo del hombre) de Khalil Gibran, y hubo ciertos pasajes que me brincaron como para  documentar lo que había sido dicho en el Código. Aquellos que lo conocieron hablan acerca del ritmo de su paso y el movimiento de su cuerpo, su risa y su alegría, sus consideradas contemplaciones, sus sentimientos de amor y dicha, y su reconocimiento de la verdad de cada uno. Representó a la persona completa, y simplemente nos pide que veamos esa plenitud como nuestra.

Yo soy como Jesús, no en el futuro, sino ahora.
Gibran compartió también los puntos de vista de aquellos que no eran amigos de Jesús. Lo llamaron mago, borrachín, buscapleitos, corruptor, mujeriego, amigo de prostitutas y delincuente. Esto sólo añadió al Código otra dimensión. Me hizo comprender aún más que Jesús no era distinto de nosotros, en el sentido de que nuestra personalidad la identidad que presentamos al mundo puede no ser aceptada por todos. Mientras estamos actuando nuestro papel en el escenario del mundo como
todos en el planeta lo hacen, la gente nos verá desde perspectivas contrastantes, y eso está bien.
Sólo seamos fieles a nosotros mismos, quitemos nuestras defensas, y continuemos con la labor de
ser la persona completa que somos un “ser individual que reúne cuerpo, personalidad, mente, sentimientos y espíritu”.
Aceptemos la premisa básica del Código.Yo soy como Jesús y mantengamos con fuerza la verdad en mente a medida que subimos los peldaños de la escalera espiritual hacia una nueva realidad de la vida y de vivir.
Ya es tiempo.


John Randolph Price

TUS ZONAS SAGRADAS.- CUARTA PARTE: HACIA UN MUNDO SIN EGO. FINAL DEL LIBRO


Crear un espíritu colectivo de yos espirituales.
Pero si por el contrario el Hombre ve una puerta que se abre en lo alto, es un nuevo escenario para su desarrollo; si cada uno de nosotros puede creer que está trabajando con el fin de que el Universo pueda alzarse, en él y a través de él, hasta un nivel más alto, entonces una nueva fuente de energía manará desde el corazón de los trabajadores de la Tierra, ha totalidad del gran organismo humano, superando la vacilación de un momento, inspirará profundamente y continuará con renovada fuerza
Pierre TEILHARD DE CHARDIN

Transmitiré mi yo espiritual al exterior, para bien de todos
Este capítulo final será una odisea al interior de todos los males de nuestra sociedad. No tengo intención de acabar este libro catalogando todos los problemas que hemos creado como resultado de permitir que nuestros egos sean la fuerza dominante del mundo.
Eso no quiere decir que no reconozca que tenemos muchos problemas que han surgido de nuestra preocupación por satisfacer a nuestro ego. Tampoco soy ciego ante el hecho de que nuestros egos individuales han interactuado de formas que han producido guerra, delincuencia, adicción, pobreza, injusticias sociales y tiranías.
Hemos creado un ego mundial que refleja, a nivel global, la misma carencia de profundidad y riqueza que existe en nuestras vidas. A lo largo de todo este libro he expuesto razones para dominar el ego personal y sugerencias de cómo hacerlo. Exactamente lo mismo puede hacerse con respecto al mundo. Abrigo la esperanza de que a usted le resulte tan obvio como a mí que el ego colectivo se beneficiará cuando dejemos atrás nuestros egos individuales.
Usted, como ser individual, tiene una búsqueda espiritual que emprender.
Esa búsqueda implica llegar a conocer su naturaleza superior e
invitarla a que le muestre el camino de su yo espiritual en la vida cotidiana.
Esto significa negar las exigencias de su ego si esas exigencias
entran en contradicción con su yo superior.
Nuestro mundo es un colectivo de seres individuales a los que su
amorosa esencia divina insta a seguir la búsqueda espiritual individual y colectivamente. El mundo se convertirá en un entorno pacífico, satisfecho, cooperador, amoroso, sincero, tolerante y puro, cuando los seres individuales que componen la conciencia colectiva dominen su ego. Lo mismo que ocurre en el microcosmos, ocurre en el macrocosmos.
El todo se comporta de la misma forma que las partes individuales.
Muchas personas con las que hablo me dicen que se sienten
impotentes para modificar el mundo. Creen que, dada la envergadura de los problemas globales, sus esfuerzos serán insignificantes.
Lo que no ven es que ese mundo se transformará precisamente mediante un cambio en la conciencia individual. Todos los problemas con que nos enfrentamos dentro de un grupo reflejan los que tenemos a escala individual.
El mundo se encuentra con un déficit espiritual que refleja nuestra necesidad de emprender de modo consciente la senda de la búsqueda espiritual. La solución de los problemas individuales y mundiales es la superación del déficit espiritual. Cuando usted realiza el cambio de conciencia y se permite ser un agente de la conciencia superior, está contribuyendo a la transformación del mundo.
Usted no está separado de las otras almas que habitan el planeta.
Comparte la misma energía que fluye por las almas de Ruanda y Pakistán, por ejemplo. Usted es la bombilla y Dios la electricidad. Fluye a través de usted con tanta seguridad como lo hace a través de todos los seres vivos. Cuando usted toma la decisión de escoger la guía de su yo superior antes que la que le ofrece su falso yo, se ha conectado con su energía divina interior. Cuando rige su vida según los principios del yo superior, está contribuyendo a la transformación del mundo entero.

Los cambios físicos que tendrán lugar en el mundo sucederán de
forma automática, del mismo modo que tendrán lugar en su cuerpo cuando se vuelva hacia su yo espiritual. Esto resulta inevitable, El ego se desvanece ante la brillante luz divina. Usted se encuentra con que está comportándose más pacífica y amorosamente. Lo mismo sucederá a escala mundial.
Usted tiene que fortalecer su voluntad de seguir su senda espiritual cuando el ego le llame estúpido por creer que podría llegar a existir un mundo sin guerra. Si el ego puede convencerle, se convertirá en parte del conjunto de falsedades del ego. Las personas que elijan hacer caso a la propaganda del ego construirán más bombas y fabricarán más armas.
En la actualidad hay unos seis mil millones de personas en el planeta.
Alrededor de unos tres millones están en guerra o conflictos que
los hacen matarse y torturarse los unos a los otros. ¡Pero eso significa que existen cinco mil novecientos noventa y siete millones que no están en guerra! Esto es una estadística esperanzadora que nuestros egos no quieren que consideremos.
Por el contrario, el ego colectivo lucha para mantener a la población con los nervios de punta mediante recordatorios destinados a hacer que consideren al mundo en términos de «nosotros contra ellos».
Este punto de vista del ego no sólo refuerza la demente escalada de las formas de matarnos los unos a los otros, sino que además es responsable de la mayoría de nuestros problemas sociales.
No estoy sugiriendo que hagamos caso omiso de los problemas de
las personas sin techo, hambrientas, enfermas y demás. Lo que sí sugiero es que nuestro ego colectivo nos ha convencido de que estos problemas no tienen solución. La verdad es que hemos avanzado de manera notable a pesar del ego, merced a la consideración y el amor de los que están motivados por su yo espiritual.

De todas las personas del planeta, el 99,9 por 100 tiene un lugar al 
que acudir cada noche. Puede que no todos tengan una casa lujosa, pero en general hemos ingeniado una manera de alojar a todas las personas del planeta, menos un pequeño porcentaje. Muchos de nosotros trabajamos cada día para conseguir que el ciento por ciento tenga techo.
No obstante, el cuadro que nos presenta el ego es de unas condiciones rampantes de desesperación, y una conciencia colectiva basada en el miedo. También esto es verdad por lo que respecta al hambre.
Estamos dando pasos de gigante en la ayuda de aquellos que viven al borde de la inanición. Eso sucede debido al esfuerzo de personas inspiradas por su yo espiritual, no por el pesimismo del ego. Es obvio que una sola persona que muera de malnutrición es una cantidad excesiva, y nosotros podemos hacer algo que garantice que vivamos en un mundo donde ese tipo de realidades no se den, y lo haremos. Pero esto no se logrará mediante la visión pesimista del ego, que nos sugiere que somos mejores que esas personas que viven en la pobreza. Si la totalidad del mundo se apartara de pronto de la idea de que somos seres aislados y escuchara la verdad de nuestro yo espiritual, no cabría posibilidad ninguna de que alguien muriera de hambre.
Decir que un mundo semejante es imposible es escuchar al ego,
que trabaja colectiva así como individualmente, para convencernos de que estamos separados los unos de los otros.

TUS ZONAS SAGRADAS.- TERCERA PARTE: DE LA APARIENCIA EXTERNA A LA SUSTANCIA INTERIOR


No consiste en recibir honores sino en merecerlos.
Mis juicios me impiden ver lo bueno que hay màs allà de las apariencias.
La plegaria que más a menudo se cita en el mundo occidental incluye las siguientes palabras: «...hágase tu voluntad, así en la tierra como en el cielo». Para el ego, el tener el cielo en la tierra significa ser la persona más rica y famosa de este reino. Para su yo espiritual, «el cielo en la tierra» significa que no existen dichas distinciones.
En la tierra, insiste el ego, usted debe perseguir las apariencias y las adquisiciones. El principal motivo de su vida aquí, según el ego, tiene que ver con las apariencias, y su apariencia está por encima de sus más profundos sentimientos. Su carrera profesional, la calidad y cantidad de sus posesiones, y los oropeles del éxito, son hacia lo que el ego quiere que dirija su energía. Esto es muchísimo más importante para el ego que la vida interior.
Pero todos somos conscientes de la vacuidad y futilidad de la forma de ser del ego. Usted está leyendo este libro en parte porque es consciente de que, con el fin de tener una experiencia de vida más profunda y rica, tiene que saber cómo apartarse del ego y dirigirse hacia el yo interior, que le ofrece la amorosa esencia divina.
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