miércoles, 22 de marzo de 2023

COMPRENDER DESDE LA QUIETUD DE LA MENTE

 



Quien aparenta ser espiritual está muerto, ya que ha adiestrado la mente para que esté quieta y se ha encerrado en solo una fórmula para estar sereno.

 

¿No es necesario, si queremos comprender algo, que la mente esté serena? Si tenemos un problema, él nos preocupa, ¿no es así? Lo ahondamos, lo analizamos, lo desmenuzamos, en la esperanza de comprenderlo. ¿Pero es posible comprender por medio del esfuerzo, del análisis, de la comparación, por medio de la lucha mental en cualquiera de sus formas? La comprensión, por cierto, sólo llega cuando la mente está muy quieta.

 

Decimos que, cuanto más luchemos con el problema del hambre, de la guerra, o con cualquier otro problema humano, cuanto más entremos en conflicto con él, más lo comprenderemos. ¿Pero es eso verdad? Las guerras, el conflicto entre individuos y sociedades, han continuado a través de los siglos. La guerra interna o externa está siempre presente. ¿Hallamos solución a esa guerra, a ese conflicto, con más conflicto, con más lucha, con un sagaz esfuerzo? ¿O entendemos el problema tan sólo cuando nos hallamos directamente frente a él, cuando nos encaramos con el hecho? Y sólo podemos encararnos con el hecho cuando no se interpone agitación alguna entre la mente y el hecho. ¿No es, pues, importante, si es que hemos de comprender, que la mente esté quieta?

 

Pero invariablemente preguntaréis: ¿Cómo será posible aquietar la mente? Esa es la reacción inmediata, ¿verdad? Decís: Mi mente está agitada, ¿y cómo puedo mantenerla en calma? Ahora bien, ¿puede algún sistema aquietar la mente? ¿Puede una fórmula, una disciplina, hacer que la mente esté serena? Si, lo puede; pero cuando la mente es aquietada, ¿es eso quietud, serenidad? ¿O la mente sólo se halla encerrada dentro de una idea, dentro de una fórmula, dentro de una frase? Y en tal caso la mente está muerta, ¿verdad? Es por eso que casi todas las personas que tratan de ser "espirituales" (o eso que así se denomina), están muertas, ya que ellas han adiestrado la mente para que esté quieta, y se han encerrado en una fórmula para estar serenas. Es evidente que una mente tal nunca está quieta; sólo está reprimida, mantenida en sujeción.

 

Ahora bien: la mente está quieta cuando ve la verdad de que la comprensión sólo llega cuando ella está quieta; que si yo quiero comprenderos, tengo que estar sereno, no puedo tener reacciones contra vosotros, no debo alimentar prejuicios, debo hacer a un lado todas mis conclusiones, mis experiencias, y enfrentaros cara a cara. Sólo entonces, cuando mi mente está libre de "condicionamiento", yo comprendo. Cuando capto esa verdad, la mente está quieta; y entonces no se plantea el problema de cómo aquietar la mente. Sólo la verdad puede libertar la mente de su propia ideación; y para ver la verdad, la mente debe comprender el hecho de que no puede tener comprensión mientras esté agitada. La quietud de la mente, la tranquilidad de la mente, no es cosa que haya de producirse por el poder de la voluntad, por ninguna acción del deseo. Si ello ocurre, entonces esa mente está encerrada, aislada, es una mente muerta; y por lo tanto resulta incapaz de adaptabilidad, de flexibilidad, de vivacidad. Una mente así no es creadora.

 

Nuestro problema, entonces, no consiste en cómo serenar la mente sino en ver la verdad acerca de cada problema a medida que él se nos presenta. Es como el lago, que se calma cuando el viento cesa. Nuestra mente está agitada porque tenemos problemas; y para evitar los problemas, serenamos la mente. Pero es la mente la que ha proyectado esos problemas, y no hay problemas fuera de la mente; y mientras la mente proyecte alguna concepción de la sensibilidad, practique cualquier forma de serenidad, jamás podrá estar serena. Cuando la mente, empero, comprende que sólo estando serena existe la comprensión, entonces ella tornase muy quieta. Esa quietud no es impuesta ni es resultado de la disciplina; es una quietud que una mente agitada no puede comprender.

 

Muchos de los que buscan la quietud de la mente abandonan la vida activa y se retiran a alguna aldea, a un monasterio, a las montañas. O bien se engolfan en ideas, se encierran en creencias, o evitan a las personas que les causan perturbación. Pero ese aislamiento no es serenidad de la mente. El encierro de la mente en una idea, o el evitar las personas que complican la villa, no trae serenidad a la mente. La serenidad de la mente llega tan sólo cuando no hay proceso de aislamiento por medio de la acumulación, y sí completa comprensión de todo el proceso de la vida de relación. La acumulación envejece la mente; y sólo cuando la mente es nueva, cuando la mente es fresca, sin proceso de acumulación, existe una posibilidad de que haya quietud mental.

 

Una mente así no está muerta; está sumamente activa. La mente serena es la mente más activa; y si queréis experimentar, ahondar en ello, veréis que en esa serenidad no hay proyección de pensamiento. El pensamiento, en todos los niveles, es evidentemente la reacción de la memoria; y el pensamiento jamás puede hallarse en estado de creación. Podrá expresar la facultad creadora, pero en sí el pensamiento jamás puede ser creador. Mas cuando hay silencio esa tranquilidad de la mente que no es un resultado-, veremos que en esa quietud hay extraordinaria actividad, una acción extraordinaria que la mente agitada por el pensamiento jamás podrá conocer. En esa serenidad no hay formulación, no hay idea, no hay recuerdo; y esa serenidad es un estado de creación que sólo puede ser vivido cuando hay completa comprensión de todo el proceso del "yo". No siendo así, la serenidad carece de sentido. Sólo en esa serenidad, que no es un resultado, descubre lo eterno, aquello que está más allá del tiempo.

 

Jiddu Krishnamurti

EL DESAPEGO ES EL DESPERTAR A LA PUREZA _ BODHIDHARMA

 


Bodhidharma en sus escritos milenarios explica porque el desapego es el despertar a la pureza que te alejan de los tres venenos: codicia, odio y confusión.

 

Y la meta de aquellos que practican el desapego es liberarse de las apariencias. Se dice en los discursos dados por Buda: «El desapego es despertar porque niega las apariencias».

 

La pureza significa atención sutil.

 

Aquellos mortales cuyas mentes tienen atención natural alcanzan el Camino del despertar y por ello son llamados Budas. Se dice en los discursos dados por Buda: «Aquellos que se liberan a sí mismos de toda apariencia son llamados Budas».

 

El aspecto de la apariencia como no apariencia no puede apreciarse visualmente sino que únicamente puede conocerse mediante la sabiduría. Cualquiera que escuche y crea esta enseñanza se embarcará en el Gran Vehículo y despertara abandonando los tres reinos.

 

El Gran Vehículo es el más grande de los vehículos. Es el transporte de los puros, que lo usan todo sin usarlo y que viajan todo el día sin viajar. Así es el vehículo de los puros. Se dice en los discursos dados por Buda: «El no vehículo es el vehículo de los Budas».

 

EL CONOCIMIENTO Y LA PUREZA

 

El conocimiento significa pureza.

 

La ignorancia significa mortalidad. No son lo mismo y tampoco son diferentes. Pero la gente distingue entre ignorancia y conocimiento. Cuando somos ignorantes hay un mundo al que escapar. Cuando somos conscientes, no hay nada donde escapar.

 

Cuando se vive en la ignorancia se está en esta orilla. Cuando se está consciente se está en la otra orilla. Pero una vez que sabes que tu mente es vacío y no ves apariencias, estás más allá de ignorancia y conocimiento. Y una vez que se está más allá de ignorancia y conocimiento, no existe la otra orilla. El Buda no está en esta orilla ni en la otra y tampoco está en mitad de la corriente. Los iniciados están en mitad de la corriente y los mortales en esta orilla y en la otra orilla está la pureza.

 

LA PUREZA Y LOS TRES VENENOS

 

Más allá de codicia odio e ignorancia no hay otra naturaleza búdica.

 

Se dice en los discursos dados por Buda: «Los budas sólo se han convertido en budas mientras vivían con los tres venenos y alimentándose del Dharma puro». Los tres venenos son codicia, odio e confusión.

 

El Buda de la mente es como la fragancia de un árbol. El Buda proviene de una mente libre de sufrimiento, al igual que la fragancia proviene de un árbol libre del deterioro. No hay fragancia sin el árbol ni Buda sin la mente. Si hay fragancia sin un árbol, se trata de una fragancia diferente. Si hay un Buda sin tu mente, se trata de un Buda diferente. Cuando los tres venenos están presentes en tu mente, viven en una tierra de inmundicia. Cuando los tres venenos están ausentes de tu mente, vives en una tierra de pureza. Se dice en los discursos dados por Buda: «Si llenas una tierra de impureza e inmundicia, nunca aparecerá ningún Buda». La impureza e inmundicia remiten a la ignorancia y a los otros venenos. Un Buda remite a una mente pura y despierta.

 

Mortalidad y pureza son como el agua y el hielo. Estar afligido por los tres venenos es la mortalidad. Estar purificado por las tres liberaciones, es la pureza. Lo que en invierno se congela dando paso al hielo se deshace en agua en verano. Elimina el hielo y no habrá agua. Si te deshaces de la mortalidad no habrá pureza. Está claro que la naturaleza del hielo es la naturaleza del agua y la naturaleza del agua es la naturaleza del hielo. Y la naturaleza de la mortalidad es la naturaleza de pureza. Mortalidad y pureza comparten la misma naturaleza, igual que comparten la misma raíz pero no la misma estación. Es sólo a causa de la ilusión sobre diferencias por lo que tenemos las palabras mortalidad y pureza.

 

LA MENTE Y LA PUREZA

 

Cuando aparece la mente mortal, desaparece la pureza.

 

Cuando desaparece la mente mortal, aparece la pureza. Cuando la mente aparece, desaparece la realidad. Cuando la mente desaparece, aparece la realidad. Quien sepa que nada depende de nada habrá encontrado el Camino, y quien sepa que la mente depende de nada siempre está en el lugar de la iluminación.

 

Alguien que busca el Camino no busca más allá de sí mismo pues sabe que la mente es el Camino. Pero cuando busca la mente no encuentra nada. Y cuando encuentra el Camino no encuentra nada. Si crees que puedes utilizar la mente para encontrar el Camino es que vives en la ignorancia. Cuando se vive en la ignorancia existe la pureza. Cuando eres consciente no existe tal cosa. Y es así porque la conciencia es la pureza.

 

Cada sufrimiento es una semilla búdica, porque el sufrimiento impele a los mortales a buscar sabiduría. Pero sólo puede decirse que el sufrimiento da origen a la pureza. No puede decirse que el sufrimiento sea la pureza. Tu cuerpo y tu mente son el campo, el sufrimiento es la semilla, la sabiduría el brote y la pureza el grano.

 

Cuando la mente deja de moverse, penetra en el Nirvana. Nirvana es una mente vacía. Cuando no existe la ignorancia, los Budas alcanzan el Nirvana. Cuando no existen las aflicciones, los puros entran en el lugar del despertar. Un lugar deshabitado es uno sin codicia, odio ni ignorancia. La codicia es el reino del deseo, el odio el reino de la forma y la ignorancia el reino sin forma.

 

Cualquiera que sepa que la mente es una ficción y está vacía de cualquier cosa real, sabe que su propia mente ni existe ni no existe.

 

Los mortales crean la mente, proclamando que existe.

Los iniciados niegan la mente, proclamando que no existe.

Pero los puros y los Budas ni crean ni niegan la mente.

Los puros saben que NO HAY MENTE y NO HAY NO-MENTE. Eso es lo que significa que la mente ni existe ni no existe. La mente que ni existe ni no existe es lo que se denomina el Camino Medio.

 

Los puros ven a través de la ignorancia y al no utilizar la mente para hacer aparecer la mente siempre se encuentran en la tierra de los Budas. Si no utilizas tu mente para crean mente, todos los estados mentales son vacío y cada pensamiento inmóvil; irás de una tierra búdica a otra. Si utilizas la mente para crear mente, todos los estados mentales son intranquilos y cada pensamiento está en movimiento: vas de un infierno al siguiente. Cuando aparece un pensamiento hay buen y mal karma, cielo e infierno. Cuando no aparecen pensamientos, no hay ni buen ni mal karma, ni cielo ni infierno.

 

Los ojos que no se aferran a la forma son las Puertas del Budismo Zen. Los oídos que no se aferran al sonido son también las Puertas del Budismo Zen. En pocas palabras, aquellos que perciben la existencia y la naturaleza de los fenómenos y permanecen sin aferrarse son liberados. Aquellos que perciben la apariencia externa de los fenómenos están a su merced. Liberación significa no estar sujeto a la aflicción. No hay otra liberación. Cuando se sabe cómo mirar la forma, la forma no da paso a la aparición de la mente y la mente no da paso a la aparición de la forma. Ambas, forma y mente, son puras.

 

EL DHARMA Y LOS PUROS

 

A la luz del Dharma imparcial los mortales no son diferentes de los sabios. En los discursos dados por Buda se dice: «El Dharma imparcial es algo que los mortales no pueden penetrar ni los sabios practicar». El Dharma imparcial sólo es practicado por los grandes Budas y los puros. Ver la muerte como algo diferente de la vida o el movimiento como algo diferente de la inmovilidad es ser parcial. Ser imparcial significa ver el sufrimiento como algo no diferenciado del Nirvana, porque la naturaleza de ambos es el vacío. Al imaginar que pondrán fin al sufrimiento y entrarán en el Nirvana, los iniciados acaban atrapados por el Nirvana. Pero los puros saben que el sufrimiento es esencialmente vacío y permaneciendo en el vacío permanecen en el Nirvana. Nirvana significa no nacimiento y no muerte. Está más allá de nacimiento y muerte y más allá del Nirvana.

 

La gente de comprensión superficial imagina que acumula méritos y confunde el cuerpo de transformación con el Buda. La gente de comprensión moderada imagina que está poniendo fin al sufrimiento y confunde el cuerpo de recompensa con el Buda. Y la gente de profunda comprensión imagina que experimenta la pureza y confunde el cuerpo real con el Buda. Pero la gente con la comprensión más profunda mira en su interior, sin ser distraída por nada. Como una mente clara es el Buda, alcanzan la comprensión de un Buda sin utilizar la mente. Los tres cuerpos, como todas las además cosas, son inalcanzables e indescriptibles. La mente sin estorbo alcanza el Camino. Se dice en los discursos dados por Buda: «Los Budas no predican el Dharma. No liberan mortales. Y no experimentan la pureza». Eso es lo que quiero decir.

 

«El Dharma es la verdad de que todas las naturalezas son puras». Bodhidharma

 

BODHIDHARMA


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