miércoles, 6 de febrero de 2019

LIBRO CUANDO TODO SE DERRUMBA. Pema Chödron- CAP 2: CUANDO TODO SE DERRUMBA


Cuando todo se derrumba y estamos al borde de no se sabe qué, la prueba para cada uno de nosotros es permanecer en ese punto y no concretar. El camino espiritual no consiste en tratar de llegar al cielo y acabar accediendo a un lugar magnífico.
LA ABADÍA GAMPO está en una vasta explanada donde el cielo se funde con el mar. El horizonte se extiende hasta el infinito, y en ese vasto espacio vuelan las gaviotas y los cuervos.
El marco es como un enorme espejo que exagera la sensación de que no hay lugar donde ocultarse.
Además, como es un monasterio, hay pocas vías de escape: nada de mentir, de robar, de alcohol, de sexo o de salir.
La abadía de Gampo era un lugar al que yo había añorado ir, y como Trungpa Rinpoche me pidió que fuera su directora, acabé instalándome en él.

Estar allí me permitió comprobar mi gusto por los grandes desafíos, porque el primer año que pasé allí me sentí como si me hubieran hervido viva.
Lo que me ocurrió al llegar es que todo se me cayó a pedazos. Todas las formas que había tenido de protegerme, de engañarme, todas las vías que había empleado para mantener mi brillante autoimagen... todo se cayó a pedazos. Por mucho que lo intentara no podía manipular la situación. Mi manera de hacer las cosas
estaba volviendo locos a todos los demás, y eso era algo de lo que no me podía esconder.
Siempre había pensado que yo era una persona flexible y servicial que caía bien a casi todo el mundo. Había sido capaz de arrastrar conmigo dicha ilusión a lo largo de mi vida, pero durante los primeros años en la abadía descubrí que había estado viviendo en una especie de espejismo.
No es que no tuviera buenas cualidades; simplemente, ya no era la mujer absolutamente maravillosa que me creía.
Había invertido mucho en esa imagen de mí misma y ya no podía mantenerla más. Todos mis asuntos pendientes quedaron expuestos vívidamente, con precisión y en tecnicolor; y no sólo para mí misma, también para todos los demás.

Todo lo que no había sido capaz de ver de mí misma quedó patente de súbito y, como si eso no fuera suficiente, los demás podían opinar libremente sobre mí y mi manera de hacer las cosas. Me resultó tan doloroso que me preguntaba si volvería a ser feliz alguna vez. Sentía que me lanzaban bombas casi continuamente y que mis autoengaños estallaban por todas partes.

LIBRO CUANDO TODO SE DERRUMBA. Pema Chödron- CAP 1: INTIMAR CON EL MIEDO


El miedo es la reacción natural al acercarse a la verdad.
Embarcarse en el camino espiritual es como meterse en un bote muy pequeño y aventurarse en el océano en busca de tierras desconocidas. Cuando practicamos de todo corazón nos sentimos inspirados, pero antes o después acabamos encontrándonos con el miedo.
Pensamos que al llegar al horizonte estaremos en el fin del mundo y nos caeremos al vacío.

Como todo explorador, nos sentimos atraídos a descubrir lo que nos está esperando ahí fuera, sin saber aún si tendremos el valor necesario para hacerle frente.
Si nos interesamos por el budismo y decidimos descubrir lo que tiene que ofrecernos, pronto descubriremos en su oferta varios matices distintos. En la meditación intuitiva comenzamos practicando la conciencia del instante, estar plenamente presentes en todas nuestras actividades y pensamientos.

En la práctica del Zen escuchamos las enseñanzas sobre el vacío y enfrentamos el reto de conectar con una claridad mental abierta e ilimitada. Las enseñanzas del Vajrayana nos introducen a trabajar con la energía en todas las situaciones y nos hacen ver que cualquier cosa que surja es inseparable del estado de despertar. Cualquiera de los planteamientos anteriores puede engancharnos y entusiasmarnos para continuar explorando, pero si queremos profundizar y seguir practicando sin vacilación, inevitablemente llegará un momento en que sentiremos miedo.
El miedo es una experiencia universal; lo sienten hasta los insectos más pequeños. Cuando vamos chapoteando entre los charcos que quedan tras la bajada de la marea y acercamos el dedo a los cuerpos suaves y abiertos de las anémonas, podemos ver cómo se cierran. Lo mismo les ocurre espontáneamente a todos los demás animales.
Sentir miedo cuando nos enfrentamos a lo desconocido no es algo terrible; más bien es una parte integral del hecho de estar vivos y que todos compartimos. Reaccionamos ante la posibilidad de encontrarnos con la soledad, con la muerte, ante la posibilidad de no tener nada a lo que agarrarnos. El miedo es una reacción natural al acercarse a la verdad.
Pero si nos comprometemos a quedarnos donde estamos nuestra experiencia se vuelve muy vivida; las cosas se ven muy claras cuando no hay escape posible.


LIBRO TIERRA DE ESMERALDA.- CAPÍTULO 5: LOS DEVAS


«Bilocaciones (ubicuidad): hay quienes se han encontrado en dos o más sitios a la vez pudiendo estar su cuerpo en un determinado lugar, mientras su espíritu (o su doble) eran vistos a cientos o a miles de kilómetros de distancia.
»Desde 1971 los fenómenos de bilocación se llaman en Estados Unidos OOBE (Out of Body Experience, es decir, experiencias de proyección extracorpórea). Se estudian en el laboratorio de psicología en la Universidad de California.»
Habían pasado varios años desde nuestros primeros contactos con el mundo astral, cuando nos encontramos ante estas líneas aparecidas en una especie de diccionario, hoy bien conocido en Francia: Quid (1980, pág. I588).
¿Se había decidido un grupo de investigadores a emprender estudios serios sobre la clase de fenómeno que sirve de base a esta obra y a algunas otras? Sin duda se podría objetar que en la narración de nuestros viajes astrales no se trata de apariciones de nuestro doble en varios lugares de la Tierra. Es cierto, pero hay que considerar que esas apariciones son sólo una variante del desdoblamiento. Por nuestra parte, si bien nos es relativamente fácil modificar la estructura de nuestro cuerpo astral para permitirle acceder a un universo paralelo, nunca hemos intentado acrecentar su densidad para hacerlo visible a todos los ojos. Éstos son los hechos, suficientemente serios en apariencia, como para que los científicos los tomen en consideración. El Quid habla de dobles y de proyecciones extracorpóreas, palabras que describen con precisión los hechos de los que fuimos testigos y actores.
Claro está que todo el mundo tiene derecho a poner en duda el sentido común de los investigadores de la Universidad de California, o las fuentes de información del Quid.

LIBRO TIERRA DE ESMERALDA.- CAPÍTULO 4: EN TRÁNSITO HACIA LA TIERRA


Nos hallábamos en una especie de amplio vestíbulo. Por encima de nuestras calos de las campanillas. Otros, más escasos, consultaban unos tableros fosforescentes sobre los que se desperdigaban esquemas desconocidos y complejos.
Finalmente, nos detuvimos ante una gran mesa blanca. Un hombre de unos treinta años dormía en ella, dentro de un molde que parecía hecho para él. Nuestro guía hizo hincapié en su color pálido, curiosamente desprovisto de toda luminosidad, algo no habitual en lo astral.
Ante sus indicaciones también observé que el contorno de su cuerpo tendía a desdibujarse.
Permanecí allí algunos instantes contemplándole, mientras me preguntaba si era la luz la que penetraba en él progresivamente o si era él quien había empezado a disolverse en ella.
 « ¡No es eso, o al menos no es exactamente de esta forma como hay que abordar el problema! Este ser está condicionándose para que su cuerpo astral vibre en una frecuencia mucho más baja que le atraerá irresistiblemente hacia la Tierra. Dentro de unos minutos habrá desaparecido de aquí por completo y se introducirá en algún lugar de vuestro planeta dentro del cuerpo de una mujer dispuesta desde ese momento a ser madre.
»Parece algo extraño añadió nuestro guía volviéndose hacia mi esposa.
Te preguntas cómo un cuerpo de aspecto tan adulto puede cambiar hasta ese punto, de forma y de tamaño, para introducirse en un embrión humano.
»Como ves, el alma no tiene forma ni dimensión específicas. Sólo tiene la forma que quiere tener... Es mucho más sencillo y más natural de lo que imaginas. El alma, o el cuerpo astral si lo prefieres, es una energía voluntaria y consciente, de forma que es ella quien crea, quien moldea su propio aspecto físico. Se conforma según el molde que la recibe y abriga en la Tierra. Si te ves en el astral como eres en tu cuerpo carnal, es solamente porque, sin darte cuenta, lo has deseado. Ocurre casi automáticamente. Es una especie de punto de referencia que el alma se ofrece a sí misma al atravesar las Puertas de la vida y de la muerte. Has visto en este mundo seres ancianos y otros mucho más jóvenes.
La diferencia carece de importancia y no te da ninguna indicación sobre la edad en la que debieron abandonar la Tierra. Cada cual se moldea de acuerdo con la imagen que quiere ofrecer de sí y en la que se encuentra a gusto. Créeme, éste es el primer elemento indispensable para un buen equilibrio.

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