jueves, 28 de febrero de 2019

SADHANA, UN CAMINO DE ORACIÓN.- CONSCIENCIA: EJERCICIO 2 . SENSACIONES DEL CUERPO


Sitúate en una posición que te resulte cómoda y relajante. Cierra los ojos.
Voy a pedirte que te hagas consciente de determinadas sensaciones corporales que sientes en estos momentos, pero de las que no te das cuenta de manera refleja... Cae en la cuenta del roce de tu ropa en tus hombros... Ahora del contacto que se produce entre tu ropa y tu espalda, del contacto de tu espalda con el respaldo de la silla en la que estás sentado... Percibe la sensación de tus manos cuando se juntan o reposan en tu regazo... Hazte consciente de la presión que tus muslos y nalgas ejercen sobre la silla... Cae en la cuenta de la sensación de tus pies al tocar los zapatos... Ahora hazte consciente reflejamente de la postura en la que estás sentado... De nuevo: tus hombros... tu espalda... tu mano derecha... tu mano izquierda... tus mus los... tus pies... la posición en que estás sentado...
Otra vez: hombros... espalda... mano derecha... mano izquierda... muslo derecho... muslo izquierdo... pie derecho... pie izquierdo... tu posición en la silla...
Continúa girando en tomo a ti mismo, pasando de una parte de tu cuerpo a otra. Procura no detenerte en cada parte durante más de dos minutos, hombros, espalda, muslos, etc. Pasa continuamente de uno a otro...
Puedes concentrarte en las partes del cuerpo que yo he mencionado o en aquellas otras que tú desees: cabeza, cuello, brazos, tórax, estómago... Lo verdaderamente importante es que llegues a captar el sentir, la sensación de cada parte; que la sientas durante uno o dos segundos y que pases a otra parte del cuerpo...
Cuando hayan pasado cinco minutos, te invitaré a que abras los ojos despacio y pondremos fin al ejercicio.
Este ejercicio sencillo produce en la mayoría de las personas una sensación inmediata de relajación. En bastantes grupos, cuando propuse por primera vez este ejercicio, algunas personas se
relajaron de tal manera que cayeron en un sueño profundo.

LIBRO TIERRA DE ESMERALDA.- CAPÍTULO 7: LOS PARAÍSOS IMAGINARIOS


Acabamos de conducir al lector a uno de los reinos menos elevados del alma.
Esta experiencia que vivimos, repitámosla, al igual que las demás, quizás haya confundido a algunos.
¿Cómo puede pensarse que haya no un mundo del alma, sino varios? La práctica del  desdoblamiento astral o proyección nos enseñó que hay que considerar al cuerpo humano de forma integral como un extraordinario emisor-receptor, preciso y perfectible.
Abandonar el viaje carnal y pasar  voluntariamente a través de varios planos de existencia significa esquemáticamente como quien gira un mando para seleccionar distintos tipos de emisión. Actuamos con nosotros mismos como con un televisor cuando pasamos de una a otra cadena. En cada cambio de canal,
saltamos de uno a otro universo. Cuanto más depuramos nuestra alma, más acceso tenemos a los canales con emisiones sorprendentes por su belleza, dulzura y verdad.
Así como cierta elevación del alma tan sólo revela un mundo determinado, veremos cómo cierto estadio de pensamiento, ciertas creencias ciegas, conducen al ser que abandonó la vida terrestre a crearse temporal mente un mundo a su medida.
Las páginas que siguen sólo pretenden ofrecerles nuestro testimonio en cuanto a la relación detallada del hecho.
Precisemos en seguida que la escena que contamos no se sitúa ni en el astral superior o medio, ni en el astral inferior. Tiene su sitio en uno de esos planos intermedios, casi indefinibles, que jalonan el camino que va del mundo terrestre al verdadero mundo del alma.
Nuestro guía nos había prevenido: no podríamos entrar en contacto con él directamente. Sólo su voz nos serviría de hilo conductor, de hilo de Ariadna diría yo, pues sólo ella evitaría que nos perdiéramos por los meandros de este universo fantástico.
Nos comprometimos a permanecer por unos momentos en los lugares que conocen las almas en tránsito que no han sabido aceptar la muerte de su cuerpo carnal... Estábamos rodeados, absorbidos, por una luz descolorida y lechosa atravesada de vez en cuando por minúsculos relámpagos de un blanco inmaculado. Una multitud de chispitas violeta aparecieron a nuestro alrededor y se pusieron a bullir como queriendo demostrar nos que, incluso en ese lugar, en esa especie de purgatorio para almas indecisas, todo era vida.


lunes, 25 de febrero de 2019

SADHANA, UN CAMINO DE ORACIÓN.- CONSCIENCIA: EJERCICIO 1-LA RIQUEZA DEL SILENCIO.


«El silencio es la gran revelación”, dijo Lao-tse. Estamos acostumbrados a considerar la Escritura como la revelación de Dios. Y así es. Con todo, quisiera que, en este momento, descubrierais la revelación que aporta el silencio. Para recibir la revelación de la Escritura tenéis que aproximaros a ella; para captar la revelación del Silencio, debéis primero lograr silencio. Y ésta no es tarea sencilla. Vamos a intentarlo en este primer ejercicio. Que cada uno de vosotros busque una postura cómoda.
Cerrad los ojos. Voy a invitaros a guardar silencio durante diez minutos. Intentaréis, en primer lugar, hacer silencio, el silencio más total, tanto de corazón como de mente. Cuando lo hayáis conseguido, quedaréis abiertos a la revelación que trae consigo el silencio. Al final de los diez minutos os invitaré a que abráis los ojos y a que compartáis con el resto, si así lo deseáis, lo que habéis hecho y experimentado en este tiempo. Para compartir con el resto lo que habéis hecho y lo que os ha ocurrido, que cada uno cuente los intentos que hizo para lograr el silencio y en qué medida lo ha conseguido. Que describa ese silencio, si es capaz. Que cuente algo de lo que ha pensado y sentido durante este ejercicio.
Las experiencias de la gente que se somete a este ejercicio son infinitamente variadas.

Sadhana, un camino de oración (INTRODUCCIÓN)


He pasado los quince últimos años de mi vida dando retiros y dirigiendo espiritualmente a las
personas para que avanzaran en la práctica de la oración. Cientos de veces he tenido que escuchar las quejas de quienes afirmaban no saber cómo hacer oración. Me repetían que, a pesar de todos sus esfuerzos, parecían no progresar en la oración; que les resultaba tediosa y desalentadora. Oigo a muchos directores espirituales afirmar que se sienten totalmente desarmados cuando tienen que
enseñar a orar o, para decirlo con mayor exactitud, cuando se trata de conseguir satisfacción y plenitud en la oración.

Todas estas manifestaciones me producen sorpresa, ya que para mí ha sido siempre relativamente fácil ayudar a la gente a hacer oración. Y no pienso que se deba únicamente a
un carisma personal que pueda yo poseer. Se debe, más bien, a algunas teorías muy sencillas que pongo en práctica en mi vida personal de oración y cuando guío a otros en ese campo. Una de las teorías consiste en que la oración es un ejercicio que confiere plenitud y satisfacción y que es perfectamente legítimo buscar ambas cosas en la oración. Otra es que la oración debe hacerse menos con la cabeza que con el corazón. De hecho, cuanto antes se prescinda de la cabeza y del raciocinio, tanto más jugosa y provechosa será la oración. Muchos sacerdotes y religiosos equiparan oración y raciocinio.

Aquí radica su fracaso.

LIBRO TIERRA DE ESMERALDA.- CAPÍTULO 6: MILES DE MORADAS



Creí conocer el astral, creí conocer ese mundo con facetas de oro, nácar, coral.
Creí que había recorrido todo el gran refugio del alma, cuando en realidad no había hecho más que entreabrir la puerta...
Afuera caía la noche. Se acostaba sobre el suelo de asfalto de un pueblecillo al que una tardía primavera no había conseguido calentar.
Las grandes luminarias celestes se fueron encendiendo una tras otra. ¡Los grandes focos! Estas palabras en mi pluma resultan aventuradas. Pero ¡qué sarcasmo! En nuestra gruta de polución, las
grandes luminarias sólo se dignan ofrecernos su reflejo empañado. Sin embargo,¡cuántas veces fuera de mi cuerpo he podido contemplar su tranquila magnificencia!
Y así mismo ¡cuántas veces he recordado las palabras del ser del rostro azul exhortándome a no abandonar mi ropaje carnal sin ton ni son!
«Tu cuerpo es un templo decía.
Cuídalo tanto como tu alma. Sólo es un reflejo, pero ¿no debe brillar un reflejo en la misma medida en la que lo hace aquello que le da vida, aquello que está en sus orígenes?
»No podrías despreciar una imagen sin salpicar con gotas de desprecio a su creador.»
Pero aquella noche, tenía que abandonar tras de mí mi túnica de huesos y músculos.
Necesitaba ir mucho más arriba y mucho más lejos que los enormes hongos de humo de amoníaco y azufre que salían a borbotones de las chimeneas de las fábricas. Mi mujer me acompañaba. Una vez más teníamos que salir y aprender. Nuestro guía deseaba nuestra presencia tanto como nosotros esperábamos la suya. Nos resultó fácil dejar nuestro mundo; el astral y su vida llegaron a nosotros suavemente, como la sencilla prolongación natural de nuestras tres dimensiones. No cabe duda de que todo ello formaba una unidad; una vida única repartida a uno y otro lado de un espejo con dos caras.
«... de tal modo que no querría que se dijese la otra vida, pues sólo hay una. »
Las palabras de Louis-Claude de Saint Martin adquirían aquí toda su importancia y relieve.
Había prados y valles de tonos rojizos, árboles cargados de racimos amarillos y azules, un pronunciado barranco por el que corría un agua viva. A lo lejos algunas construcciones extrañas, que yo distinguía mal, parecían brotar de forma irregular sobre un ligero promontorio rocoso.

LIBRO CUANDO TODO SE DERRUMBA. Pema Chödron- CAP 3 ESTE MISMO MOMENTO ES EL PROFESOR PERFECTO

Podemos toparnos con un perro de lanas o con un perro guardián rabioso, pero la pregunta interesante es: ¿qué ocurre a continuación?
Hablando en general, cualquier tipo de Incomodidad nos suele parecer una mala noticia. Pero para los practicantes del camino o guerreros espirituales la gente que tiene cierto hambre de conocer la verdad los sentimientos como la decepción, la vergüenza, la irritación, el resentimiento, la ira, los celos y el miedo, en lugar de ser una mala noticia son en realidad momentos de gran claridad que nos enseñan dónde estamos pillados. Nos enseñan a erguirnos y seguir adelante cuando preferiríamos colapsar y retirarnos. Son como mensajeros que nos muestran, con una claridad terrorífica, el lugar exacto donde estamos atascados.
Este mismo momento es el profesor perfecto y, por fortuna, está con nosotros allí donde estemos.
Podemos considerar que los sucesos y las personas que activan los asuntos irresueltos de nuestra vida son una buena nueva.
No tenemos que ir en busca de nada, no tenemos que tratar de crear situaciones para llegar al límite; ya ocurren por sí mismas con la regularidad propia de un mecanismo de relojería.

miércoles, 6 de febrero de 2019

LIBRO CUANDO TODO SE DERRUMBA. Pema Chödron- CAP 2: CUANDO TODO SE DERRUMBA


Cuando todo se derrumba y estamos al borde de no se sabe qué, la prueba para cada uno de nosotros es permanecer en ese punto y no concretar. El camino espiritual no consiste en tratar de llegar al cielo y acabar accediendo a un lugar magnífico.
LA ABADÍA GAMPO está en una vasta explanada donde el cielo se funde con el mar. El horizonte se extiende hasta el infinito, y en ese vasto espacio vuelan las gaviotas y los cuervos.
El marco es como un enorme espejo que exagera la sensación de que no hay lugar donde ocultarse.
Además, como es un monasterio, hay pocas vías de escape: nada de mentir, de robar, de alcohol, de sexo o de salir.
La abadía de Gampo era un lugar al que yo había añorado ir, y como Trungpa Rinpoche me pidió que fuera su directora, acabé instalándome en él.

Estar allí me permitió comprobar mi gusto por los grandes desafíos, porque el primer año que pasé allí me sentí como si me hubieran hervido viva.
Lo que me ocurrió al llegar es que todo se me cayó a pedazos. Todas las formas que había tenido de protegerme, de engañarme, todas las vías que había empleado para mantener mi brillante autoimagen... todo se cayó a pedazos. Por mucho que lo intentara no podía manipular la situación. Mi manera de hacer las cosas
estaba volviendo locos a todos los demás, y eso era algo de lo que no me podía esconder.
Siempre había pensado que yo era una persona flexible y servicial que caía bien a casi todo el mundo. Había sido capaz de arrastrar conmigo dicha ilusión a lo largo de mi vida, pero durante los primeros años en la abadía descubrí que había estado viviendo en una especie de espejismo.
No es que no tuviera buenas cualidades; simplemente, ya no era la mujer absolutamente maravillosa que me creía.
Había invertido mucho en esa imagen de mí misma y ya no podía mantenerla más. Todos mis asuntos pendientes quedaron expuestos vívidamente, con precisión y en tecnicolor; y no sólo para mí misma, también para todos los demás.

Todo lo que no había sido capaz de ver de mí misma quedó patente de súbito y, como si eso no fuera suficiente, los demás podían opinar libremente sobre mí y mi manera de hacer las cosas. Me resultó tan doloroso que me preguntaba si volvería a ser feliz alguna vez. Sentía que me lanzaban bombas casi continuamente y que mis autoengaños estallaban por todas partes.

LIBRO CUANDO TODO SE DERRUMBA. Pema Chödron- CAP 1: INTIMAR CON EL MIEDO


El miedo es la reacción natural al acercarse a la verdad.
Embarcarse en el camino espiritual es como meterse en un bote muy pequeño y aventurarse en el océano en busca de tierras desconocidas. Cuando practicamos de todo corazón nos sentimos inspirados, pero antes o después acabamos encontrándonos con el miedo.
Pensamos que al llegar al horizonte estaremos en el fin del mundo y nos caeremos al vacío.

Como todo explorador, nos sentimos atraídos a descubrir lo que nos está esperando ahí fuera, sin saber aún si tendremos el valor necesario para hacerle frente.
Si nos interesamos por el budismo y decidimos descubrir lo que tiene que ofrecernos, pronto descubriremos en su oferta varios matices distintos. En la meditación intuitiva comenzamos practicando la conciencia del instante, estar plenamente presentes en todas nuestras actividades y pensamientos.

En la práctica del Zen escuchamos las enseñanzas sobre el vacío y enfrentamos el reto de conectar con una claridad mental abierta e ilimitada. Las enseñanzas del Vajrayana nos introducen a trabajar con la energía en todas las situaciones y nos hacen ver que cualquier cosa que surja es inseparable del estado de despertar. Cualquiera de los planteamientos anteriores puede engancharnos y entusiasmarnos para continuar explorando, pero si queremos profundizar y seguir practicando sin vacilación, inevitablemente llegará un momento en que sentiremos miedo.
El miedo es una experiencia universal; lo sienten hasta los insectos más pequeños. Cuando vamos chapoteando entre los charcos que quedan tras la bajada de la marea y acercamos el dedo a los cuerpos suaves y abiertos de las anémonas, podemos ver cómo se cierran. Lo mismo les ocurre espontáneamente a todos los demás animales.
Sentir miedo cuando nos enfrentamos a lo desconocido no es algo terrible; más bien es una parte integral del hecho de estar vivos y que todos compartimos. Reaccionamos ante la posibilidad de encontrarnos con la soledad, con la muerte, ante la posibilidad de no tener nada a lo que agarrarnos. El miedo es una reacción natural al acercarse a la verdad.
Pero si nos comprometemos a quedarnos donde estamos nuestra experiencia se vuelve muy vivida; las cosas se ven muy claras cuando no hay escape posible.


LIBRO TIERRA DE ESMERALDA.- CAPÍTULO 5: LOS DEVAS


«Bilocaciones (ubicuidad): hay quienes se han encontrado en dos o más sitios a la vez pudiendo estar su cuerpo en un determinado lugar, mientras su espíritu (o su doble) eran vistos a cientos o a miles de kilómetros de distancia.
»Desde 1971 los fenómenos de bilocación se llaman en Estados Unidos OOBE (Out of Body Experience, es decir, experiencias de proyección extracorpórea). Se estudian en el laboratorio de psicología en la Universidad de California.»
Habían pasado varios años desde nuestros primeros contactos con el mundo astral, cuando nos encontramos ante estas líneas aparecidas en una especie de diccionario, hoy bien conocido en Francia: Quid (1980, pág. I588).
¿Se había decidido un grupo de investigadores a emprender estudios serios sobre la clase de fenómeno que sirve de base a esta obra y a algunas otras? Sin duda se podría objetar que en la narración de nuestros viajes astrales no se trata de apariciones de nuestro doble en varios lugares de la Tierra. Es cierto, pero hay que considerar que esas apariciones son sólo una variante del desdoblamiento. Por nuestra parte, si bien nos es relativamente fácil modificar la estructura de nuestro cuerpo astral para permitirle acceder a un universo paralelo, nunca hemos intentado acrecentar su densidad para hacerlo visible a todos los ojos. Éstos son los hechos, suficientemente serios en apariencia, como para que los científicos los tomen en consideración. El Quid habla de dobles y de proyecciones extracorpóreas, palabras que describen con precisión los hechos de los que fuimos testigos y actores.
Claro está que todo el mundo tiene derecho a poner en duda el sentido común de los investigadores de la Universidad de California, o las fuentes de información del Quid.

LIBRO TIERRA DE ESMERALDA.- CAPÍTULO 4: EN TRÁNSITO HACIA LA TIERRA


Nos hallábamos en una especie de amplio vestíbulo. Por encima de nuestras calos de las campanillas. Otros, más escasos, consultaban unos tableros fosforescentes sobre los que se desperdigaban esquemas desconocidos y complejos.
Finalmente, nos detuvimos ante una gran mesa blanca. Un hombre de unos treinta años dormía en ella, dentro de un molde que parecía hecho para él. Nuestro guía hizo hincapié en su color pálido, curiosamente desprovisto de toda luminosidad, algo no habitual en lo astral.
Ante sus indicaciones también observé que el contorno de su cuerpo tendía a desdibujarse.
Permanecí allí algunos instantes contemplándole, mientras me preguntaba si era la luz la que penetraba en él progresivamente o si era él quien había empezado a disolverse en ella.
 « ¡No es eso, o al menos no es exactamente de esta forma como hay que abordar el problema! Este ser está condicionándose para que su cuerpo astral vibre en una frecuencia mucho más baja que le atraerá irresistiblemente hacia la Tierra. Dentro de unos minutos habrá desaparecido de aquí por completo y se introducirá en algún lugar de vuestro planeta dentro del cuerpo de una mujer dispuesta desde ese momento a ser madre.
»Parece algo extraño añadió nuestro guía volviéndose hacia mi esposa.
Te preguntas cómo un cuerpo de aspecto tan adulto puede cambiar hasta ese punto, de forma y de tamaño, para introducirse en un embrión humano.
»Como ves, el alma no tiene forma ni dimensión específicas. Sólo tiene la forma que quiere tener... Es mucho más sencillo y más natural de lo que imaginas. El alma, o el cuerpo astral si lo prefieres, es una energía voluntaria y consciente, de forma que es ella quien crea, quien moldea su propio aspecto físico. Se conforma según el molde que la recibe y abriga en la Tierra. Si te ves en el astral como eres en tu cuerpo carnal, es solamente porque, sin darte cuenta, lo has deseado. Ocurre casi automáticamente. Es una especie de punto de referencia que el alma se ofrece a sí misma al atravesar las Puertas de la vida y de la muerte. Has visto en este mundo seres ancianos y otros mucho más jóvenes.
La diferencia carece de importancia y no te da ninguna indicación sobre la edad en la que debieron abandonar la Tierra. Cada cual se moldea de acuerdo con la imagen que quiere ofrecer de sí y en la que se encuentra a gusto. Créeme, éste es el primer elemento indispensable para un buen equilibrio.

martes, 5 de febrero de 2019

LIBRO TIERRA DE ESMERALDA.- CAPÍTULO 3: VISIÓN EN UNA AUTOPISTA


De este modo terminó nuestro período de aprendizaje.
Pasaron largas semanas en las que nos sentimos señalados por el ser singular aparecido en un mundo también muy singular.
« ¿Quién nos va a hacer creer semejantes pamplinas?» El eco de la reacción de algunos llega ya a nuestros oídos.
¿Somos pues tan frágiles que un testimonio tal nos moleste hasta el punto de hacer que lo rechacemos sin examinarlo seriamente? ¿Nos da miedo encontrarnos, de repente, en las arenas movedizas de la duda?
«Cuando un humano expira, ¿dónde está?», nos hemos preguntado con frecuencia igual que el Job de la Biblia. La narración de nuestros primeros pasos por el universo astral sólo aborda el problema dando lugar quizás a más preguntas que respuestas. ¿Qué ocurre con las enseñanzas religiosas? En el Más Allá, ¿no tiene límite la existencia?
Antes de tratar de contestar estas preguntas volvamos a los elementos que se nos ofrecieron en nuestras primeras salidas astrales.
El cuerpo humano tiene un doble que, en su estado habitual está exactamente superpuesto a él. Este doble está formado de una materia muy poco densa, extraordinariamente fluida, muy cercana, desde el punto de vista puramente físico, a una energía de naturaleza eléctrica, luminosa. Esta energía, o este cuerpo llamado
astral, es muy importante para la conservación de la existencia material de todos los seres.
La voluntad, la memoria y todas las facultades conscientes tienen en él su sede. Si por una u otra razón las partículas que forman su estructura están llamadas a vibrar con una frecuencia más rápida, toda esta forma de Luz entra en un mundo que corresponde a su naturaleza físicamente impalpable. Este mundo, tan real como nuestro universo cotidiano, no es sino el que cada uno de nosotros acaba por encontrar tras el paso hacia la muerte. Es sencillamente el doble astral de la Tierra. Tal y como había dicho el ser del rostro azul pasaron tres meses sin que pudiéramos adquirir conocimientos complementarios en este terreno.
Tres meses de reflexiones y preguntas ineludibles.

sábado, 2 de febrero de 2019

LIBRO TIERRA DE ESMERALDA.- CAPÍTULO 2: SEGUNDO AMANECER



El mundo brillaba a mí alrededor con mil chispitas centelleantes. Aquel día, no sé por qué ansia de evasión, por qué sed insaciable de saber había abandonado una vez más mi cuerpo, como quien se quita un abrigo excesivamente cálido o demasiado pesado.
¡Cinco años ya! Cinco años desde entonces, que se han deslizado hacia la inmensidad del pasado.
Parece que ningún lugar, ningún encuentro borrarán de mi memoria el instante que para mí será siempre el segundo amanecer. Durante meses viví buscando la Clave. ¡En encontrar la cerradura tardé cinco años! La cerradura del arca de las Maravillas, del baúl de las Esperanzas; la de la Puerta de un Mundo cuyo significado y valor no ignorarán quienes buscan el misterio de la Vida y de la Muerte; pero los arranques poéticos o entusiastas no lo son todo.
No quiero dirigirme a los lectores con medias palabras sino en términos sencillos y directos.
Aquel día había abandonado mi cuerpo, demasiado torpe, debajo de mí. Salir de mi envoltura de carne se había convertido, no en una huida hacia un mundo que me parecía mejor como podría pensarse sino más bien en una especie de válvula de seguridad, en un modo de beber a pleno pulmón una bocanada de aire puro y regenerador. Como siempre que me encontraba en semejante estado me sentía irresistiblemente atraído hacia arriba, hacia no sé qué cima invisible.
Finalmente decidí abandonarme a ese deseo persistente y casi incontrolable.
¿Quién sabe si un El dorado celeste no ejercía su influencia sobre mí cual un imán?
Esperaba tomar altura, contemplar la ciudad a lo sumo, desde un centenar de metros más arriba; pues ciertamente mi ascensión tenía que terminar en algún momento...
Efectivamente, tomé altura... pero simultáneamente se produjo un extraño fenómeno: mis brazos, mis piernas, todo mi cuerpo, sintieron una comezón y empezaron a centellear de forma desconocida para mí.
Mis miembros me parecieron de repente más diáfanos, menos reales, menos densos. Confieso que en ese preciso instante me invadió el miedo. ¡Durante un segundo, quizá menos! Entonces una gigantesca ola de silencio absorbió mi ser.
Una detonación muda hecha de luz blanca me envolvió. No existía nada fuera de una gran calma, una inmensa duna de suavidad, penetrante, palpable.
Todo se borró progresivamente como bajo la acción de una misteriosa goma de borrar. De aquella luz extraordinariamente blanca que aún me envolvía surgieron unas formas primero vagas, después más concretas cada vez. Finalmente llegaron a un estado de nitidez que me asombró.

LIBRO TIERRA DE ESMERALDA.- CAPÍTULO 1: PRIMER AMANECER


Hay días y noches que cuentan más que otros.
Hay segundos que viven y se alargan más que horas enteras.
Casi diez años ya...
El alba coloreaba ligeramente tras los cristales empañados de una pequeña habitación de estudiante. Con el espíritu extrañamente vacío había estado esperando la noche entera.
Y seguía esperando, inmóvil, echado en mi cama en actitud estática. ¿Qué había ocurrido? No había deseado nada, no había ido detrás de nada...
Las imágenes de la víspera no cesaban de volver a tomar forma ante mis ojos. Intentaba recordar sumaria, ordenada metódicamente, con la mayor precisión posible, los últimos instantes que precedieron a lo Increíble.
Me había acostado a las diez como todas las noches; una débil luz iluminaba todavía la pequeña habitación que había elegido como albergue por un año.
Pensamientos desordenados e intrascendentes ocupaban mi atención, mientras un ligero sopor se apoderaba de mí.
Fue entonces, súbitamente, cuando todo cambió.
¡Me sentí proyectado fuera de mí mismo, pegado contra el techo de la habitación! Me invadió un intenso frío un frío que venía de dentro.
Simultáneamente tuve la sensación de que me enderezaba, de que me daba la vuelta, no sé con exactitud, y me vi... Me vi, realmente me vi, desde fuera, en carne y hueso, como se ve a cualquier otro que no es uno mismo, a un amigo, a un extraño. Mis ojos estaban allí, en el techo, encima del armarito en el que guardaba mis libros; estaban allí y contemplaban mi cuerpo que yacía, dos metros más abajo, inerte, como una mera envoltura vacía.
¡Mis ojos y mi conciencia! Porque, sin duda alguna, era yo mismo quien pensaba y me contemplaba.
Yo era «dos», sencilla y extraordinariamente «dos».
¿Era eso la muerte?
¿Acababa de franquear, triste, banalmente la Gran Puerta en aquella fresca velada de abril? Por un momento, creí que todo no era más que un sueño; pero, no... mi espíritu estaba demasiado perspicaz, demasiado lúcido.

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